¿Cuáles son los idiomas más difíciles de aprender en el mundo?

Rubén, actualizado a 10 septiembre 2026
cuales son los idiomas mas dificiles de aprender

«Difícil» no significa nada por sí solo: un idioma es difícil respecto a los que ya hablas. Para un hispanohablante, el italiano es fácil y el chino es dificilísimo; para un japonés, el orden es distinto.

Por eso la referencia más útil no es una lista de opiniones, sino la del Instituto del Servicio Exterior de Estados Unidos (FSI), que lleva setenta años enseñando idiomas a diplomáticos y mide algo muy concreto: cuántas horas de clase hacen falta, de media, para llegar a un nivel profesional.

Su escala va de las 600 horas de las lenguas más cercanas a las 2.200 horas del grupo que ellos mismos llaman super-hard. Casi cuatro veces más tiempo.

El escalón más alto lo ocupan solo cuatro: árabe, chino mandarín, japonés y coreano. Y dentro de ese grupo, el FSI señala al japonés como habitualmente el más costoso de todos.

Los cuatro más difíciles, y por qué

Chino mandarín

El idioma con más hablantes nativos del mundo, y el que más se atraganta a los occidentales por dos motivos que se suman.

El primero es que es una lengua tonal: la misma sílaba dicha con cuatro entonaciones distintas —más una neutra— significa cuatro cosas sin ninguna relación entre sí. Para un oído formado en español, esas diferencias al principio literalmente no se oyen.

El segundo es la escritura, que no tiene alfabeto. Cada palabra es uno o varios caracteres que hay que memorizar de uno en uno, y saber decir una palabra no te dice cómo se escribe, ni al revés. Con unos 3.000 caracteres se lee un periódico; para eso hacen falta años.

Árabe

Lo hablan unos 400 millones de personas y es la lengua litúrgica del islam. Sus dificultades son de otro tipo:

  • Las vocales cortas no se escriben. El lector tiene que deducirlas por el contexto, lo cual exige saberse ya la palabra para poder leerla.
  • Cada letra cambia de forma según vaya al principio, en medio o al final de la palabra.
  • Se escribe de derecha a izquierda.
  • Y el problema mayor: el árabe hablado y el escrito son casi dos idiomas. El árabe clásico moderno sirve para leer y para los informativos, pero en la calle se hablan dialectos —marroquí, egipcio, levantino, del Golfo— que a menudo no se entienden entre sí. Aprender árabe obliga a elegir cuál.

Japonés

El que el FSI considera el más costoso de todos, y la razón principal es la escritura: usa tres sistemas a la vez.

  • Hiragana y katakana, dos silabarios de unos 46 signos cada uno, que sí son fonéticos.
  • Kanji, los caracteres de origen chino: hay que conocer unos 2.136 para el uso oficial, y cada uno se puede leer de varias maneras distintas según la palabra en la que aparezca.

A eso se le suma un sistema de cortesía con varios niveles que cambia los verbos según con quién hables. La gramática, en cambio, es de las partes más agradecidas: sin géneros, sin plurales y sin conjugación por persona.

Coreano

El idioma aislado más hablado del mundo: no tiene parientes conocidos, así que no hay ningún vocabulario que reconozcas.

Aquí la escritura no es el problema —el hangul se inventó en el siglo XV para que fuera fácil y se aprende en un par de tardes—. Lo difícil es la estructura: el orden es sujeto-objeto-verbo, la información importante llega al final de la frase y hay que sostener toda la oración en la cabeza hasta el verbo. Y también tiene un sistema de tratamientos que obliga a cambiar la forma verbal según la relación con el interlocutor.

Los que no salen en las listas y también cuestan

El escalón de 2.200 horas lo ocupan cuatro idiomas, pero justo debajo hay unos cuantos que sorprenden.

Húngaro, finés y estonio

No son indoeuropeos: pertenecen a la familia urálica, así que su vocabulario no se parece a nada de lo que conoce un hispanohablante. Y son aglutinantes con muchísimos casos: el húngaro tiene dieciocho y el finés quince, lo que significa que las preposiciones no existen y su función se cumple añadiendo terminaciones a las palabras.

Euskera

Lo más difícil de esta lista lo tenemos en casa. El euskera es un idioma aislado, como el coreano: no se ha podido emparentar con ninguna otra lengua viva, y es anterior a la llegada de las lenguas indoeuropeas a la península. Su vocabulario no se parece al del castellano, su gramática es ergativa —el sujeto de un verbo transitivo se marca de forma distinta que el de uno intransitivo— y el verbo concuerda a la vez con el sujeto, el objeto directo y el indirecto.

Hindi

Lo hablan unos 350 millones de personas y es lengua oficial del gobierno de la India. Se escribe en devanagari, un alfasilabario que se reconoce por la barra horizontal que une las letras por arriba, y su orden es también sujeto-objeto-verbo.

Tiene, eso sí, una ventaja que se agradece: su escritura es casi perfectamente fonética, igual que la del español. Cada signo suena siempre igual, así que una vez aprendido el alfabeto se lee todo. En eso se parece al español y se diferencia del inglés o del francés.

Y el que casi nadie menciona

Las lenguas con inventarios de sonidos enormes, como el xhosa o el zulú, con sus chasquidos, o el navajo, que fue usado como código indescifrable en la Segunda Guerra Mundial precisamente porque su estructura no se parece a nada.

La ventaja de partir del español. Hablando castellano ya se tiene mucho ganado en italiano, portugués, catalán, gallego, francés y rumano, y bastante en inglés por el vocabulario de origen latino.

Y hay un detalle que consuela: el español está en la categoría más fácil de la escala del FSI. Aprender inglés cuesta a un español bastante menos de lo que le cuesta a un inglés aprender chino.