¿Estás harto de los artículos qué dicen que para comprar un vuelo barato tienes que tener flexibilidad en todo? Que si flexibilidad en el destino, que si flexibilidad en la fecha, que si flexibilidad en el aeropuerto de salida… A ver, no es realista en la mayoría de ocasiones. Tenemos vacaciones cuando nos las dan. Y, si quiero ir a Tenerife, quiero ir a Tenerife. No Gran Canaria que ya la conozco, por poner un ejemplo.
Por eso, en esta guía vamos a ver los mejores trucos y consejos para reservar tu vuelo a donde tú quieras cuando tú quieras y desde donde tú quieras, al mejor precio.
¿Con cuánta antelación reservar?
No hay una fecha mágica, pero sí una ventana razonable:
- Vuelos cortos y medios: suele salir mejor reservar entre 1 y 3 meses antes.
- Vuelos de larga distancia: ve a lo seguro con 3 a 6 meses de antelación (algunos destinos intercontinentales también tienen buenas tarifas con uno o dos meses).
La regla más útil es la «regla de los 21 días»: en las tres últimas semanas antes del vuelo, las aerolíneas suelen subir el precio de forma agresiva para exprimir a quien reserva con urgencia. Si puedes, compra antes de entrar en esa ventana.
¿Qué día y a qué hora?
Para comprar el billete, durante años se habló de un «día mágico» (el martes a las tres de la tarde y cosas así). Hoy eso ya casi no aplica: con los algoritmos de precios dinámicos, las aerolíneas cambian las tarifas muchas veces al día según la demanda. Dicho esto, martes y miércoles suelen tener algo menos de demanda, así que no pierdes nada por mirar entre semana en lugar de un fin de semana.
Para volar, los días más baratos también suelen ser martes y miércoles (sábado y viernes, los más caros). Y dentro del día, los vuelos muy temprano o de noche acostumbran a ser más baratos. Eso sí: si sale a las cinco de la mañana, comprueba que haya transporte público hasta el aeropuerto, no vaya a ser que el taxi se coma el ahorro.
Los buscadores: compáralo todo
El mejor truco no es usar un solo buscador, sino combinar varios:
- Google Flights: rapidísimo y muy claro. Su calendario de precios y, sobre todo, su aviso de si la tarifa es alta, baja o normal para esa ruta son oro puro. Permite crear alertas de precio.
- Skyscanner: ideal para explorar. Con la búsqueda a «cualquier lugar» descubres adónde puedes volar barato desde tu aeropuerto.
- Kayak: bueno para comparar combinaciones y con una previsión de si el precio subirá o bajará.
Dos consejos extra:
- Compara la ida y la vuelta por separado: no siempre el billete de ida y vuelta junto es lo más barato. Tarda un minuto y a veces te ahorra un buen pellizco.
- Activa alertas de precio: eliges ruta y fechas y te avisan cuando baja. Funciona de maravilla y juega a tu favor sin que tengas que estar mirando cada día.
Aprovecha las escalas (y los stopovers)
En los vuelos de largo recorrido, hacer escala suele abaratar el billete, a veces mucho. Un trayecto directo o con una sola escala puede costar bastante más que el mismo con dos escalas; a cambio, el viaje dura más y cansa más. Tú decides cuánto vale tu tiempo.
Y aquí está lo mejor: muchas escalas largas se pueden convertir en un stopover, una parada de uno o varios días para conocer otra ciudad por el camino. Así ves un destino extra y encima sueles ahorrar. En Skyscanner puedes fijar la duración mínima y máxima de la escala, o usar la opción de «varias ciudades» para montártelo a tu gusto.
El mito de las cookies y otros trucos
Seguro que has oído que, si buscas un vuelo varias veces, las cookies hacen que te suba el precio. Pues bien: no hay pruebas de que las aerolíneas suban la tarifa según tu historial personal. Es, en gran parte, un mito. Lo que sí hacen las cookies es perseguirte con publicidad (retargeting) de ese vuelo.
- El modo incógnito no te garantiza un precio más bajo, pero sí una consulta limpia y actualizada, sin datos guardados de por medio. No está de más usarlo.
- Lo que sí puede cambiar el precio de verdad es tu ubicación (la IP): muchas webs ajustan la tarifa según el país desde el que te conectas. Ahí, una VPN para probar desde otros países puede salir a cuenta.
Otros trucos rápidos:
- Meses más baratos: en general, enero, febrero y noviembre suelen ser de los más económicos, aunque depende mucho del destino.
- Puntos y fidelización: si vuelas más de una vez al año, los programas de las aerolíneas (o de algunas tarjetas) acumulan puntos que dan para mejorar o abaratar viajes.
- Si encuentras un chollo, cómpralo: es muy probable que mañana esté más caro. Y si no puedes comprarlo aún, al menos pon una alerta para vigilarlo.
Y recuerda: son recomendaciones generales que funcionan la mayoría de las veces, pero no siempre. ¡Buen viaje!
