Turkmenistán atravesó la pandemia de covid sin declarar oficialmente un solo caso. Ni uno, en ningún momento, de principio a fin. Es uno de los poquísimos países del mundo que sostuvo esa cifra hasta el final, y desde fuera nadie se la creyó.
Lo interesante no es la negación en sí, sino la contradicción: mientras el Gobierno afirmaba que el virus no existía allí, tomaba medidas propias de un país que lo tenía encima.
Negarlo y combatirlo a la vez
El Gobierno turcomano mantuvo el cero oficial mientras hacía, en la práctica, todo lo que hace un país con brote:
- Cerró comercios privados y restaurantes, y prohibió la venta ambulante.
- Repartió mascarillas y las hizo obligatorias, aunque justificándolas por el polvo en suspensión y no por el virus.
- Cerró fronteras y suspendió vuelos internacionales.
- Restringió los desplazamientos entre provincias.
Organizaciones de derechos humanos documentaron durante 2020 hospitales llenándose de enfermos con síntomas respiratorios y un aumento de fallecimientos que en los certificados se atribuían a neumonía. Hubo también informes, difíciles de verificar, de que la propia palabra «coronavirus» desapareció de los medios oficiales.
La misión de la OMS y lo que se pudo decir
En julio de 2020 una misión de expertos de la Organización Mundial de la Salud pasó diez días en el país. El resultado fue tan diplomático como revelador: no pudo confirmar casos, pero pidió al Gobierno que actuara como si el virus estuviera circulando y activara todas las medidas de preparación.
Es una frase que dice mucho. Una misión sanitaria no recomienda prepararse para algo que ha comprobado que no existe.
Después, y ya sin las restricciones de una visita oficial, la posición de la OMS se volvió más clara. Su responsable de emergencias en Europa, Catherine Smallwood, declaró a la BBC que «desde el punto de vista científico, es improbable que el virus no esté circulando en Turkmenistán», y recordó que el Gobierno tenía «un largo historial de ocultar datos y de castigar a quien saca la verdad a la luz».
Los datos de aquellos años, con Turkmenistán en cero y todo lo demás, se seguían entonces en paneles públicos que hoy ya no existen o han dejado de actualizarse.
