Tailandia lo tiene todo: templos dorados, ciudades caóticas y llenas de vida, selvas de montaña, ruinas milenarias y algunas de las playas e islas más bonitas del planeta. Por eso es uno de los destinos favoritos del sudeste asiático y un país perfecto para tu primera aventura en Asia.
Con tanto que ver, lo difícil es decidir. En esta guía repasamos los lugares imprescindibles que visitar en Tailandia, región por región: desde Bangkok y las antiguas capitales del centro hasta las islas del mar de Andamán y del golfo, pasando por el norte montañoso de Chiang Mai. Toma nota para diseñar tu ruta y quedarte solo con lo que de verdad te apetezca.
Bangkok y el centro de Tailandia: templos y ciudades históricas
Bangkok
Es casi imposible saltarse Bangkok cuando viajas a Tailandia, porque lo más probable es que llegues y salgas del país por su aeropuerto. Y es una suerte, porque la capital tiene algo para cada tipo de viajero, sobre todo si es tu primera vez en el país.
En Bangkok tienes templos y palacios espectaculares para sumergirte en la cultura tailandesa, empezando por el Gran Palacio y el Wat Phra Kaew, que guarda el venerado Buda de Esmeralda. La entrada a este recinto cuesta 500 baht (unos 13 €) e incluye varios museos. Si quieres organizar bien la ruta, te contamos cuáles son los mejores templos de Bangkok para no perderte ninguno.
La ciudad es, además, el paraíso de la comida callejera: puedes comer desde un clásico pad thai hasta insectos fritos por muy poco dinero. Si te pica la curiosidad gastronómica, echa un vistazo a esta guía de la mejor comida tailandesa.
Otra experiencia muy típica son los mercados flotantes, como el de Damnoen Saduak, a hora y media de la capital, donde los puestos venden fruta, verdura y platos preparados desde las barcas. Te lo contamos todo sobre los mercados flotantes de Bangkok. Y si lo tuyo son las compras, no te pierdas el mercado de fin de semana de Chatuchak, uno de los más grandes del mundo, con más de 15.000 puestos de ropa, artesanía y decoración a buen precio. Para terminar el día, nada como un auténtico masaje tailandés, que encontrarás en cada esquina.
Cómo moverte. Bangkok tiene un transporte público rápido, limpio y seguro. Puedes combinar el tren elevado BTS Skytrain, el metro MRT y los autobuses para llegar a casi cualquier punto con poco presupuesto. Para una experiencia más local, prueba los tuk-tuk, los taxis con taxímetro o los barcos por el río Chao Phraya. Como llegarás por el aeropuerto de Suvarnabhumi, te vendrá bien esta guía del aeropuerto de Bangkok.
Si te sobran días en Bangkok, merece mucho la pena escaparse a dos de las antiguas capitales del país, que están relativamente cerca: Ayutthaya y Sukhothai.
Ayutthaya
Ayutthaya fue la segunda capital de Siam y data del siglo XIV, cuando se levantaron la mayoría de sus templos. Más de 400 de aquellos edificios han sobrevivido, en distintos estados de conservación, dentro de un parque histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Está tan cerca de Bangkok, tan llena de historia y es tan fácil de recorrer que se ha convertido en una de las excursiones favoritas de quienes visitan Tailandia por primera vez.
Cómo llegar. Desde Bangkok es muy sencillo: hay trenes, furgonetas (minivans) y autobuses que tardan entre hora y media y dos horas. También puedes contratar una excursión de un día que combine Ayutthaya con un mercado flotante.
Cómo moverte. Una vez allí, lo mejor es alquilar una bicicleta (unos 50 baht al día) en alguno de los muchos puntos del parque y pedalear entre las ruinas.
Qué ver. Los templos son muy variados: desde el enorme Buda reclinado del Wat Lokaya Sutharam hasta las tres chedis del Wat Phra Si Sanphet o la célebre cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol en el Wat Mahathat. Entrar al parque es gratis, pero los templos principales cobran una entrada de unos 50 baht cada uno.
Sukhothai
El nombre de esta antigua ciudad significa “el amanecer de la felicidad” y está considerada la primera capital de Siam, fundada en 1238 sobre un antiguo asentamiento del imperio jemer. Hoy es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y uno de los conjuntos históricos mejor conservados de Tailandia, con sus grandes budas sentados rodeados de estanques y jardines.
Cómo llegar. Hay autobuses diarios desde la estación de Mo Chit, en Bangkok; el trayecto dura unas 6 o 7 horas. Otra opción más rápida es volar hasta Sukhothai o hasta la cercana Phitsanulok.
Cómo moverte. Los autobuses llegan a la Ciudad Nueva de Sukhothai. Para ir al Parque Histórico, a unos 12 km, puedes tomar un songthaew (transporte local compartido), que sale cada media hora, o alquilar una bicicleta para recorrer el recinto, que es la forma más agradable de visitarlo.
Entrada. El parque se divide en zonas: la central cuesta 200 baht y las zonas norte y oeste, 120 baht cada una. Si quieres verlo todo, hay un pase combinado por 500 baht.
Phuket, Krabi y las islas del mar de Andamán
Phuket
Phuket es la isla más grande y popular de Tailandia, y no es de extrañar: aguas cálidas y turquesas, vegetación tropical, playas para todos los gustos y una vida nocturna famosa en el mundo entero. Es un destino cómodo para una primera vez porque tiene de todo (restaurantes, un casco antiguo con encanto sinoportugués, spas, deportes acuáticos) y está muy bien conectada con otras islas.
Cómo llegar. Lo más fácil es en avión. Phuket tiene aeropuerto internacional, pero muchas rutas hacen escala en Bangkok; los vuelos nacionales de bajo coste son muy frecuentes y baratos. También se puede llegar por carretera en autobús o en ferry desde otras islas.
Cómo moverte. Puedes alquilar una moto (unos 200-250 baht al día), un coche (los todoterrenos económicos salen desde unos 800-1.000 baht al día; recuerda que para conducir necesitas el permiso de conducir internacional) o moverte en taxi, tuk-tuk y autobuses locales (entre 10 y 40 baht). Con los taxis y tuk-tuk, acuerda siempre el precio antes de subir. Si quieres explorar las islas cercanas, se pueden alquilar barcos en los muelles de Chalong y Rawai: los barcos de cola larga rondan los 1.000-3.000 baht y las lanchas rápidas son bastante más caras.
Recomendamos entre 3 y 7 días para disfrutar de Phuket y usarla como base desde la que explorar la bahía de Phang Nga y las islas de alrededor.
Koh Phi Phi
Entre Phuket y Krabi, en el mar de Andamán, las islas Phi Phi son la estampa de postal de Tailandia: aguas turquesas, playas de arena blanca y enormes paredes de roca caliza que caen sobre el mar. Koh Phi Phi Don, la mayor y única habitada, es el corazón festivo del archipiélago, con Ton Sai como puerto y centro neurálgico. Se llega en ferry o lancha rápida desde Phuket o Krabi en unos 90 minutos.
La joya del archipiélago es Maya Bay, la cala que hizo famosa la película La playa, en la deshabitada Koh Phi Phi Leh. Estuvo cerrada varios años para que se recuperara el ecosistema y hoy se visita con normas muy estrictas.
Más allá de Maya Bay, desde Phi Phi puedes hacer snorkel en la bahía de Loh Samah, visitar la cueva Viking o la laguna de Pileh, o alquilar un kayak. La isla es pequeña y en Ton Sai todo queda a un paseo a pie.
Koh Yao Noi
Si quieres escaparte del bullicio de Phuket a un paraíso tranquilo, pon rumbo a Koh Yao Noi, una isla pequeña en plena bahía de Phang Nga. No busques grandes atracciones culturales: es un lugar para descansar, ver amanecer en la costa este, recorrerla en moto (unos 200 baht al día) y salir de excursión en barco por los islotes de alrededor. Se llega en lancha rápida desde Phuket.
Krabi
Krabi, en el continente frente a las islas, combina diversión y relax para familias, parejas y viajeros en solitario, con sus imponentes acantilados de piedra caliza asomando sobre el mar.
Cómo llegar. Desde Bangkok, lo más cómodo es el avión (los vuelos nacionales son baratos), aunque también hay tren y autobús. Desde Phuket, la lancha rápida tarda hora y media; también puedes ir en coche, autobús o taxi.
Cómo moverte. Minibuses y songthaews conectan los distintos puntos de la provincia; para trayectos cortos puedes usar un tuk-tuk local. Y para ir de isla en isla, ferris y barcos.
Qué ver. Su gran icono es la playa de Railay, rodeada de acantilados y accesible solo en barco, un paraíso para la escalada en roca. Merece la pena también el Parque Natural de Thung Teao, con su laguna Esmeralda y la Piscina Azul, y las aguas termales de Klong Thom. Ao Nang es la playa más animada y la base habitual para alojarse.
Khao Lak
Khao Lak, al norte de Phuket, era un pueblo de pescadores y hoy es un destino tranquilo de playas larguísimas y ambiente relajado, ideal para familias. Está a solo 60 km de Phuket, así que es fácil llegar en coche o en traslado. Es, además, la puerta de entrada a las islas Similan, uno de los mejores destinos de buceo del país (abren de mediados de octubre a mediados de mayo). En Khao Lak puedes hacer kayak, snorkel, submarinismo o una excursión en catamarán, y visitar el centro de conservación de tortugas marinas.
Bahía de Phang Nga
Entre Phuket y la costa continental se abre la bahía de Phang Nga, uno de los paisajes más espectaculares de Tailandia: más de 100 islas e islotes de roca caliza que emergen de un mar casi siempre en calma, protegido por tierra en tres de sus lados. Aquí se rodó una película de James Bond, de ahí que la famosa aguja de roca de Ko Tapu se conozca como la isla de James Bond.
Cómo visitarla. Lo más habitual es una excursión de un día desde Phuket o Krabi, en lancha rápida, barco de cola larga, kayak o incluso en un junco chino al atardecer. Asegúrate de que el recorrido incluya el pueblo flotante musulmán de Koh Panyi y la cueva del Buda reclinado. Si prefieres alojarte en la zona, la isla más grande es Koh Yao Yai.
Koh Lipe, Koh Lanta y las islas del sur de Andamán
Koh Lipe
En el extremo sur del mar de Andamán, cerca de la frontera con Malasia, Koh Lipe es un pequeño paraíso famoso por su snorkel y sus playas de arena blanquísima. Sus aguas forman parte del parque nacional marino de Tarutao y esconden algunos de los arrecifes de coral más bonitos del país.
Cómo llegar. No es la isla más accesible: desde Krabi salen ferris y lanchas desde los muelles de Klong Jilad (Krabi), Hat Yao (Trang) o Pakbara (Satun). Desde Phuket, el viaje puede llevarte casi todo el día.
Cómo moverte. A pie. Es tan pequeña que puedes cruzarla en 15 o 20 minutos por su calle principal, la Walking Street.
Qué hacer. Snorkel y buceo, sobre todo; también kayak, un masaje en la playa o una excursión de un día por las islas cercanas. Sus tres playas principales (Pattaya, Sunrise y Sunset) tienen personalidades muy distintas, así que vale la pena verlas todas.
Koh Lanta
Koh Lanta, frente a la costa de Krabi, es la isla ideal si buscas un ritmo pausado: playas largas de arena blanca, manglares, acantilados y un casco antiguo con encanto.
Cómo llegar. Desde el aeropuerto de Krabi hay minibuses (unas 3 horas, unos 400 baht). Desde Koh Phi Phi es solo una hora en ferry; desde Krabi continental, unas 2 horas y media.
Cómo moverte. No hay transporte público: alquila una moto (unos 200 baht al día) o negocia el precio de un tuk-tuk para los trayectos cortos.
Qué hacer. Tienes muchas playas donde elegir, el mercado nocturno de Saladan, la popular excursión en barco de cola larga por las “cuatro islas” y el Parque Nacional de Mu Ko Lanta, en el extremo sur, con su faro y sus senderos.
Koh Ngai
A un paso de Koh Lanta, ya en la provincia de Trang, Koh Ngai es una isla diminuta (unos 5 km²), sin apenas población, perfecta para desconectar. Se llega en ferry o lancha rápida desde la costa oeste y se recorre a pie. Es la típica isla paradisíaca de arena blanca y mar poco profundo, ideal para nadar, hacer kayak entre las formaciones rocosas y buscar peces de colores con el tubo. Suele combinarse con las vecinas Koh Mook (y su espectacular Cueva Esmeralda) y Koh Kradan.
Koh Samui, Koh Tao y las islas del golfo de Tailandia
Koh Samui
En el golfo de Tailandia, Koh Samui es la segunda isla más grande del país y un destino consolidado que mezcla playas de palmeras, resorts de lujo y mucha vida.
Cómo llegar. Tiene aeropuerto propio, con vuelos directos desde Bangkok; una opción más barata es volar o llegar hasta Surat Thani, en tierra firme, y tomar un ferry.
Cómo moverte. Songthaews y tuk-tuks para desplazarte por la isla, o alquila una moto si quieres libertad total.
Qué hacer. Playas famosas como Chaweng y Lamai, submarinismo, snorkel, kayak o kitesurf; y, para la parte cultural, el Gran Buda dorado del templo de Wat Phra Yai, el Jardín Mágico de Buda en la montaña y las cascadas de Na Muang.
Koh Tao
Conocida como “la isla de la tortuga”, Koh Tao es uno de los mejores (y más baratos) sitios del mundo para sacarte el título de buceo, con arrecifes llenos de vida y muy buena visibilidad. No tiene aeropuerto: se llega en barco desde Chumphon o Surat Thani, o desde las vecinas Koh Samui y Koh Phangan. Además del buceo, sube al mirador de John-Suwan para contemplar las bahías gemelas de Chalok y Shark Bay, salta desde las rocas de la bahía de Tanote o cruza a la vecina Koh Nang Yuan, tres islotes unidos por una lengua de arena.
Koh Phangan
Koh Phangan es mundialmente famosa por su Full Moon Party, la fiesta mensual de luna llena en la playa de Haad Rin (Sunrise Beach), donde miles de viajeros bailan hasta el amanecer entre espectáculos de fuego y pintura fluorescente.
Pero la isla es mucho más que fiesta: en la costa norte encontrarás calas tranquilas como Hat Khuat (Bottle Beach) y Hat Thian, el mercado nocturno de Thong Sala, siete cascadas para refrescarte y el mirador de la montaña Khao Ra, el punto más alto de la isla. Se llega en ferry desde Koh Samui (a solo 12 km) o desde Surat Thani.
Koh Samet
A solo dos horas y media de Bangkok, en la costa este, Koh Samet es la escapada de playa favorita de los propios tailandeses de la capital. Es pequeña (unos 7 km de largo), muy relajada y con una altísima concentración de playas de arena blanca y fina y agua turquesa. Se llega en ferry o lancha rápida desde el muelle de Ban Phe y se recorre fácilmente en moto por su única carretera. Forma parte de un parque nacional (entrada de unos 200 baht) y ofrece baño, snorkel, windsurf y, al caer la noche, espectáculos de fuego en la playa.
Chiang Mai, el norte de Tailandia y Kanchanaburi
Chiang Mai
En el norte montañoso, Chiang Mai es la gran capital cultural de Tailandia y el contrapunto perfecto a las playas del sur. Su Ciudad Vieja, rodeada por un foso cuadrado y los restos de una muralla, concentra decenas de templos (wats), mercados nocturnos y una escena gastronómica excelente: no te vayas sin probar el khao soi, el curry con fideos típico del norte.
Cómo llegar. Es fácilmente accesible desde Bangkok en avión, en tren nocturno o en autobús.
Cómo moverte. Casi todo lo interesante está en un área compacta que se recorre a pie; para ir más lejos, tienes los songthaews rojos o una moto de alquiler.
Qué hacer. Templos como el Wat Phra Singh o el Wat Chedi Luang; el impresionante Wat Phra That Doi Suthep, en la montaña que domina la ciudad; mercados nocturnos; combates de muay thai; clases de cocina; cascadas y, sobre todo, los santuarios éticos de elefantes (elige uno que no permita montarlos ni bañarse con ellos).
Pai
A unas tres horas de Chiang Mai por la mítica carretera 1095 y sus más de 700 curvas, Pai es un pueblo de montaña de ambiente bohemio y tranquilo, rodeado de naturaleza. Se llega en minivan o en moto (solo para conductores con experiencia). Allí puedes ver el Gran Buda blanco sobre el pueblo, el puente de bambú entre arrozales, el cañón de Pai al atardecer, sus cascadas y aguas termales, o dejarte llevar por su famoso mercado nocturno.
Chiang Rai
La ciudad más septentrional de Tailandia, cerca de las fronteras con Laos y Myanmar, es menos turística que Chiang Mai y un destino perfecto para los amantes de los templos originales. Sus dos iconos son el deslumbrante Wat Rong Khun (el Templo Blanco) y el Wat Rong Suea Ten (el Templo Azul); conviene llegar temprano para evitar las multitudes. Completa la visita con la Casa Negra (Baan Dam), el mercado nocturno y una excursión al Triángulo de Oro. Se llega en avión o en autobús (el nocturno desde Bangkok es la opción más económica).
Kanchanaburi
Al oeste de Bangkok, Kanchanaburi guarda uno de los capítulos más duros de la Segunda Guerra Mundial. Aquí el ejército japonés obligó a cientos de miles de prisioneros de guerra y trabajadores forzados a construir la vía férrea que uniría Tailandia y Birmania, en condiciones tan brutales que se ganó el nombre de Ferrocarril de la Muerte. La ciudad es hoy famosa por el puente sobre el río Kwai.
Cómo llegar. Desde Bangkok, en tren (algo menos de 3 horas) o en autobús (entre 3 y 4 horas).
Qué hacer. Antes de hacerte la foto en el puente, visita el excelente Death Railway Museum y el cementerio de guerra para entender de verdad lo que ocurrió. Después, refréscate en las cascadas turquesas del Parque Nacional de Erawan, con sus siete niveles de piscinas naturales de color esmeralda. Te lo contamos con más detalle en la guía del río Kwai.
En resumen
Tailandia es un país enorme y variado, así que no intentes verlo todo en un solo viaje. Si es tu primera vez, una buena combinación es pasar unos días en Bangkok, hacer una escapada cultural al norte (Chiang Mai) o a las ciudades históricas del centro, y reservar el resto del tiempo para las islas y playas del sur. Y si no te da tiempo a todo, mejor: tendrás la excusa perfecta para volver al País de las Sonrisas.
Antes de reservar, échale un vistazo a las cosas que debes saber para planificar tu viaje a Tailandia.
