No sé tú, pero a mí la parte que menos me gusta de preparar un viaje es buscar el seguro. Sí, incluso menos que los visados y el papeleo…
Luego viajo con la tranquilidad de estar respaldado por una póliza, pero con la esperanza de que no pase nada: primero, por no estropear el viaje y, segundo, por no tener que pelearme con la aseguradora.
Por suerte, no he tenido demasiadas complicaciones más allá de un par de gastroenteritis y algún lío con vuelos y maletas. Aun así, en cada viaje me paso horas revisando las coberturas de las distintas compañías y, sobre todo, las opiniones recientes de usuarios reales. Aquí va lo que he aprendido para elegir bien.
Qué debe cubrir un buen seguro de viaje
Antes de mirar el precio, mira la letra pequeña. Un buen seguro de viaje debería incluir, como mínimo:
- Asistencia médica y hospitalaria en destino, con una cobertura amplia (más abajo vemos cuánto).
- Repatriación sanitaria o de restos.
- Atención por enfermedad común, incluidas las habituales del viajero (y la COVID, que hoy suele cubrirse como cualquier otra enfermedad).
- Cancelación y/o interrupción del viaje, con un buen listado de causas cubiertas.
- Pérdida, robo o demora del equipaje.
- Demoras y pérdidas de vuelos o conexiones.
- Responsabilidad civil y, si vas a hacer deportes o actividades de aventura, que estén expresamente cubiertos.
Fíjate también en la franquicia (lo que pagas tú antes de que entre el seguro), en si te adelantan los gastos o tienes que pagar y reclamar, y en cómo es su asistencia 24 h en español (idealmente por app o chat).
¿Cuánta cobertura médica necesitas?
La cifra de asistencia médica es lo más importante, porque una urgencia fuera de casa puede costar una fortuna. Como orientación:
- Europa: desde 100.000 € suele ser suficiente (y recuerda que la Tarjeta Sanitaria Europea ya te da acceso a la sanidad pública del país).
- Resto del mundo: apunta a 500.000 € o más.
- EE. UU., Japón o Suiza: mejor 1.000.000 €, donde la sanidad es carísima.
Para viajes largos (la vuelta al mundo, varios meses), busca pólizas de larga estancia sin franquicia. Las coberturas máximas del mercado son muy altas —algunas compañías llegan a varios millones de euros—, así que no te quedes corto por ahorrar unos euros.
Las aseguradoras más conocidas
En España, las compañías que más vas a ver son estas. Ninguna es perfecta: lo suyo es comparar coberturas y precio para tu viaje concreto y leer opiniones recientes.
- Heymondo: de las más recomendadas por relación calidad-precio. Buena app con telemedicina (hablas con un médico por chat o videollamada) y gestión de incidencias desde el móvil.
- IATI: muy popular, con coberturas amplias y una app con varios especialistas. Cubre algunos supuestos que otras no (como el robo sin violencia).
- Intermundial: su punto fuerte es la cobertura de cancelación, de las mejores del mercado, con muchas causas incluidas.
- Chapka: la favorita de los mochileros y de los viajes largos (más de 90 días), con pólizas de larga estancia sin franquicia.
Un consejo: muchas «recomendaciones» que verás en blogs y redes son enlaces de afiliación (quien recomienda se lleva una comisión). No es malo en sí, pero contrasta siempre con opiniones reales y recientes antes de decidir.
El seguro de tu tarjeta, ¿es suficiente?
Muchas tarjetas (sobre todo de crédito, y algunas premium de viaje como las de Revolut o N26) incluyen un seguro de asistencia en viaje. Puede sacarte de un apuro, pero ojo con dos cosas:
- Los límites suelen ser bajos —a veces unos pocos miles de euros—, insuficientes para una urgencia grave fuera de Europa.
- Muchas veces solo cubren si pagas el viaje con esa tarjeta, y con condiciones de uso.
Para una escapada por Europa puede bastar (junto con la Tarjeta Sanitaria Europea). Para un viaje largo o a destinos con sanidad cara, es mejor un seguro específico con coberturas altas.
Consejos para no llevarte sorpresas
- Lee las exclusiones, no solo las coberturas: ahí está el verdadero alcance de la póliza.
- Declara tus actividades (moto, submarinismo, trekking de altura…). Si no están declaradas, no te cubren.
- Guarda facturas, informes y partes; sin documentación, la reclamación se complica.
- Usa la app o el teléfono de asistencia en cuanto surja el problema, antes de pagar nada por tu cuenta siempre que se pueda.
- Y, como decíamos, desconfía de las recomendaciones interesadas: compara y mira reseñas recientes.
Con un seguro adecuado viajarás más tranquilo y, si algo se tuerce, te ahorrarás un disgusto (y mucho dinero).
