Es fácil agobiarse con el problema del plástico de un solo uso, pero reducirlo cuando viajamos es más sencillo de lo que parece. Con unos pocos cambios de hábitos y algún accesorio reutilizable, puedes generar mucha menos basura sin complicarte la vida (y, de paso, ahorrar dinero). Aquí van nuestras ideas.
El kit reutilizable básico
Con cuatro cosas en la mochila evitas la mayor parte del plástico del día a día:
- Botella de agua reutilizable. La más útil de todas. Muchos aeropuertos tienen fuentes para rellenar tras el control de seguridad, y en la mayoría de destinos podrás llenarla. Si viajas a un país donde el agua no es potable, existen botellas con filtro que la potabilizan.
- Bolsa de tela plegable para las compras y para no aceptar bolsas de plástico.
- Cubiertos reutilizables y una pajita (de acero o bambú) para la comida para llevar.
- Vaso o taza de café reutilizable, si eres de los que no arranca sin cafeína.
Un neceser (casi) sin plástico
El baño es donde más plástico de un solo uso acumulamos. Buenas alternativas para el viaje:
- Champú y acondicionador sólidos: duran muchísimo, no cuentan como líquido (perfectos para el equipaje de mano) y ocupan nada.
- Pastillas de dentífrico y desodorante sólido, por el mismo motivo.
- Maquinilla de afeitar de seguridad (metálica y reutilizable) en lugar de las desechables.
- Bastoncillos de bambú y discos desmaquillantes lavables.
- Copa menstrual: reutilizable durante años y muy cómoda para viajar.
Desde 2021, la Unión Europea prohíbe muchos plásticos de un solo uso (pajitas, cubiertos, bastoncillos, platos…), así que cada vez es más fácil encontrar alternativas.
Di «no» al plástico de un solo uso
Muchas veces basta con rechazar lo que no necesitamos:
- Amenities del hotel: los mini botes de champú y gel generan un montón de residuos. Si llevas tu jabón y tu champú sólidos, no hacen falta.
- Bolsas del supermercado: lleva la tuya de tela, incluso para pesar la fruta.
- Pajitas y cubiertos de plástico: pídelos «sin», o usa los tuyos.
- Agua embotellada: rellena tu botella en lugar de comprar una nueva cada vez. Fabricar una botella reutilizable gasta muchísima menos energía que las miles de botellas de usar y tirar que consumiríamos.
Protege el mar
Cada año acaban en el océano millones de toneladas de plástico, y no es lo único con lo que le hacemos daño:
- Protector solar respetuoso con los corales. Muchas cremas llevan oxibenzona y octinoxato, sustancias que dañan los arrecifes; algunos destinos (como Hawái o Palaos) las han prohibido. Busca protectores «reef safe» (a base de óxido de zinc mineral).
- No dejes rastro. Llévate tu basura y, si te animas, participa en una limpieza de playa o recoge lo que veas.
Pequeños gestos que, multiplicados por millones de viajeros, marcan una diferencia enorme.