En 2024 se extrajeron 60.213 toneladas de uranio en las minas de todo el mundo. Y lo más llamativo del reparto no es quién manda, sino cuánto manda:
- Kazajistán: 23.270 toneladas, el 39 % del total.
- Canadá: 14.309 toneladas, el 24 %.
- Namibia: 7.333 toneladas, el 12 %.
De esos tres países procede casi tres cuartas partes del uranio del planeta. Ninguna otra materia prima estratégica presenta una concentración tan alta, a excepción de algunas tierras raras.
Esto tiene una consecuencia que trasciende la minería. Los países que consumen uranio —Estados Unidos, Francia, China y Corea del Sur— casi no lo producen, mientras que los que lo producen apenas lo consumen: Kazajistán no tiene ni una sola central nuclear en funcionamiento y Namibia tampoco. Se trata de un mercado en el que la extracción y el uso recaen en grupos de países distintos, y eso lo hace sensible a cualquier incidente en el camino.
La tabla de productores
| País | Producción 2024 (toneladas de uranio) | % del total mundial | Mundo | Total | 60.213 | 100 % |
| 1 | Kazajistán | 23.270 | 38,6 % |
| 2 | Canadá | 14.309 | 23,8 % |
| 3 | Namibia | 7.333 | 12,2 % |
| 4 | Australia | 4.598 | 7,6 % |
| 5 | Uzbekistán | 4.000 | 6,6 % |
| 6 | Rusia | 2.738 | 4,5 % |
| 7 | China | 1.600 | 2,7 % |
| 8 | Níger | 962 | 1,6 % |
| 9 | India | 500 | 0,8 % |
| 10 | Ucrania | 288 | 0,5 % |
| 11 | Estados Unidos | 260 | 0,4 % |
| 12 | Sudáfrica | 200 | 0,3 % |
| — | Otros | 155 | 0,3 % |
Si se compara con la de hace una década, esta tabla resulta casi irreconocible. Estos son los cuatro cambios que importan:
Canadá se ha recuperado de forma espectacular. En 2020 su producción había caído a 3.885 toneladas, ya que las minas estaban paradas debido a los precios bajos y a la pandemia. En 2024 la cifra asciende a 14.309, lo que supone casi cuatro veces más en cuatro años. Esto se debe a la reapertura de Cigar Lake y McArthur River, en el norte de Saskatchewan, que son los yacimientos más ricos del mundo —con concentraciones de uranio cien veces superiores a la media—.
Namibia ha subido al tercer puesto. Ha pasado de unas 3.000 toneladas en 2015 a 7.333, lo que supone más del doble, con Husab y Rössing funcionando a pleno rendimiento. Husab es de capital chino, un detalle que explica bastante del mapa.
Australia ha bajado al cuarto puesto. Es el país con las mayores reservas conocidas del mundo y, aun así, produce menos que Namibia: unas 4.600 toneladas. La razón no es geológica, sino política: varios estados australianos prohíben o restringen la minería de uranio, y el país exporta todo lo que extrae porque no tiene centrales propias.
Y Níger se ha hundido. Es la historia más importante de la tabla y va en el capítulo siguiente.
Níger: de cuarto productor mundial a casi nada
En 2015, Níger era el cuarto productor mundial de uranio con una producción de 4.116 toneladas. En 2024, esta cifra cayó a 962, lo que supone un 77 % menos. Se trata de la caída más brusca registrada por cualquier país productor en este siglo, y no tiene nada que ver con la geología.
La secuencia, que merece contarse porque explica también el precio del uranio:
- Julio de 2023: un golpe de Estado derriba al presidente Mohamed Bazoum. A partir de ahí cesan las exportaciones de la mina de Somaïr, en Arlit, operada por la francesa Orano con el 63 % del capital. Según el gobierno nigerino, no se ha vendido uranio de esa mina desde el 26 de julio de 2023.
- Junio de 2024: Níger retira a Orano el permiso de Imouraren, uno de los mayores yacimientos sin explotar del mundo.
- Octubre de 2024: Orano detiene la producción en Arlit por asfixia financiera: extraía uranio que no podía vender ni exportar.
- Diciembre de 2024: Orano anuncia que ha perdido el control operativo de la sociedad.
- Enero de 2025: la empresa acude al arbitraje internacional ante el CIADI del Banco Mundial.
- Junio de 2025: Níger nacionaliza Somaïr. El gobierno justifica la medida alegando que Orano se había llevado el 86,3 % de la producción entre 1971 y 2024.
- Noviembre de 2025: Orano denuncia como ilegal un cargamento salido de la mina, y el presidente Abdourahamane Tiani anuncia que Níger colocará su uranio directamente en el mercado internacional.
Lo que está en juego trasciende las fronteras de Níger. Francia obtiene el 68 % de su electricidad de centrales nucleares y, durante décadas, el uranio nigerino fue una pieza clave de ese suministro. Esta ruptura obliga a Francia a comprar en otros lugares —Kazajistán, Canadá, Australia, Uzbekistán— y encaja en un movimiento más amplio de retirada de la influencia francesa en el Sahel.
Kazajistán, el país que decide el precio
Kazajistán ostenta una posición que, con el 39 % de la producción mundial, llamaríamos dominio en cualquier otra materia prima. Superó a Canadá en 2009 y desde entonces no ha dejado de liderar.
Su ventaja es técnica y de coste. Casi todo su uranio se extrae mediante lixiviación in situ: en vez de abrir una mina, se perforan pozos y se inyecta una solución que disuelve el uranio del subsuelo para luego bombearlo a la superficie. No existen galerías ni escombreras, y apenas hay movimiento de tierra, por lo que el coste por tonelada es el más bajo del mundo. Este método solo funciona en cierto tipo de yacimiento sedimentario, y Kazajistán lo tiene.
La gestión recae en Kazatomprom, la empresa estatal, que además actúa como regulador de facto del mercado: cuando ha decidido recortar la producción para sostener el precio, este ha subido. En los últimos años ha anunciado en varias ocasiones que produciría por debajo de su capacidad.
Hay un detalle geopolítico que conviene tener en cuenta. Buena parte de las participaciones en esas minas pertenecen a Rosatom, la corporación nuclear rusa, y a empresas chinas, y una parte importante de la exportación kazaja ha pasado históricamente por rutas y puertos rusos. Es decir: el mayor productor mundial es un país sin salida al mar y su logística depende en buena medida de Rusia. Desde 2022 se ha trabajado en rutas alternativas a través del Caspio, pero el cuello de botella sigue ahí.
Qué es el uranio y cómo se extrae
El uranio es un metal de número atómico 92, denso, maleable, dúctil y de color plateado una vez refinado. Sus isótopos son inestables, por lo que es débilmente radiactivo de forma natural.
No es un material raro. Se encuentra en la corteza terrestre en concentraciones similares a las del estaño y es unas cuarenta veces más abundante que la plata. Lo escaso no es el uranio: son los yacimientos lo suficientemente concentrados para que su extracción sea rentable.
Cómo se saca
Existen tres métodos, y la distribución entre ellos explica gran parte de la tabla de productores:
- Minería a cielo abierto, cuando el mineral está cerca de la superficie.
- Minería subterránea, con galerías, que es lo que se usa en los yacimientos muy ricos de Canadá.
- Lixiviación in situ, que disuelve el uranio en el propio subsuelo y lo bombea a la superficie. Es el método de Kazajistán y Uzbekistán y hoy representa más de la mitad de la producción mundial.
En los dos primeros casos, el mineral se tritura y se lixivia hasta conseguir un concentrado de óxido de uranio amarillento, la torta amarilla (yellowcake). Eso es lo que se exporta. Aún quedan pendientes la conversión, el enriquecimiento —que consiste en subir la proporción de uranio-235 del 0,7 % natural al 3-5 % que requiere un reactor— y la fabricación del combustible. Estos pasos dependen de otro grupo de países todavía más reducido, con Rusia como actor principal.
Para qué sirve
Casi todo va a producir electricidad. El uranio enriquecido es el combustible de los 441 reactores nucleares que hay en el mundo, y esa es su demanda dominante.
El resto de usos son menores pero conviene conocerlos:
- Militar: el uranio empobrecido —lo que queda tras el enriquecimiento— es extremadamente denso, y con él se fabrican municiones perforantes capaces de atravesar blindajes, además de blindajes propios.
- Blindaje de radiación: por su densidad se usa en contenedores de material radiactivo y en equipos médicos.
- Armas nucleares: históricas, más que actuales. La bomba de Hiroshima era de uranio; la de Nagasaki, de plutonio. Hoy la mayoría de las ojivas usan plutonio o diseños mixtos.
- Vidrio de uranio, un uso desaparecido: platos y copas que brillaban de verde intenso bajo luz ultravioleta y que se vendieron como curiosidad decorativa hasta mediados del siglo XX.
