¿Qué países producen más litio?

Rubén, actualizado a 24 septiembre 2026
que paises producen mas litio

En 2025 se produjeron 290.000 toneladas de litio en el mundo, sin contar Estados Unidos, que no publica su cifra. El año anterior fueron 222.000: un aumento del 31 % en un solo año.

Para entender la magnitud de estas cifras, conviene echar la vista atrás: hace unos años la producción mundial rondaba las 35.000 toneladas. Se ha multiplicado por ocho. Es, con diferencia, la materia prima cuyo mercado ha crecido más rápido en lo que va de siglo, y la razón es una sola: el coche eléctrico.

El podio de 2025:

  • Australia: 92.000 toneladas. De roca dura, no de salmuera.
  • China: 62.000 toneladas. Ha adelantado a Chile.
  • Chile: 56.000 toneladas. Del salar de Atacama.

Tras esos tres países han surgido dos que hace cinco años no tenían relevancia: Zimbabue, con 28.000 toneladas, y Malí, que pasó de 770 a 9.400 en un año.

Ten cuidado con las cifras de litio que encuentres, ya que existen dos formas de medirlas y difieren por un factor de cinco. Aquí todo se expresa en toneladas de litio contenido, tal como lo publica el Servicio Geológico de Estados Unidos. Mucha prensa y muchas empresas utilizan toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), que son unas 5,3 veces más. Si ves una cifra que parece cinco veces mayor, probablemente no esté mal: está en la otra unidad.

La tabla: producción y reservas

Producción de litio y reservas por país, datos del USGS de 2026

PaísProducción 2024 (t)Producción 2025 (t)Reservas (t)
MundoTotal222.000290.00037.000.000
1Australia82.70092.0008.400.000
2China41.40062.0004.600.000
3Chile48.90056.0009.200.000
4Zimbabue20.00028.000500.000
5Argentina13.80023.0004.400.000
6Brasil10.20012.000540.000
7Malí7709.400370.000
8Canadá4.8205.6001.600.000
9Portugal38038060.000
—Estados UnidosNo publicadoNo publicado4.400.000
—Otros países——2.400.000

La tabla tiene dos columnas que cuentan historias distintas, y ahí reside lo interesante: quien más produce no es quien más tiene.

Chile tiene las mayores reservas del mundo —9,2 millones de toneladas—, pero produce menos que Australia. Australia tiene 8,4 millones y produce un 64 % más que Chile. La diferencia radica en la geología y en el tiempo:

  • El litio australiano está en roca dura (espodumena, en minas como Greenbushes). Se extrae con minería convencional: se abre, se tritura, se concentra. Es caro en energía pero rápido de escalar: si el precio sube, se mueve más roca.
  • El litio chileno y argentino está en salmuera bajo los salares. Se bombea a piscinas de evaporación y se espera a que el sol haga el trabajo, lo que tarda entre doce y dieciocho meses. Es barato pero lento, y no se acelera por mucho que suba el precio.

Por esa razón, cuando la demanda de baterías se disparó, Australia fue el país que pudo responder primero.

China es el caso aparte. Produce 62.000 toneladas propias, pero eso es lo menos relevante: su verdadero dominio está en la etapa posterior. Refina y transforma la mayor parte del litio mundial, incluido el de Australia, y así se obtienen las celdas de batería. La extracción de litio y su conversión en un producto utilizable son dos negocios distintos, y China controla el segundo.

Y Portugal aparece en la tabla, con 380 toneladas. Es una cifra pequeña, pero lo convierte en el único productor de litio de la Unión Europea con explotación en marcha, concretamente en el campo de pegmatitas de Gonçalo. España no produce, aunque tiene recursos identificados de unas 320.000 toneladas y varios proyectos en distintas fases, siendo el de Cáceres el más conocido.

La burbuja del litio: de 63.700 dólares a 9.000

Si hay un gráfico que explica la situación del litio en la última década, es el del precio. Concretamente, el del carbonato de litio de grado batería, expresado en dólares por tonelada y como media anual en Estados Unidos:

  • 2021: 11.700 $
  • 2022: 63.700 $ ← el pico
  • 2023: 39.000 $
  • 2024: 11.800 $
  • 2025: 9.000 $

Aumentó un 440 % en un año y volvió a situarse por debajo del punto de partida en tres. En 2025 costaba un 86 % menos que en 2022, e incluso menos que en 2021.

Se trata del ciclo clásico de las materias primas, pero en versión acelerada. La demanda de baterías se disparó y el precio se fue a las nubes, por lo que todo el mundo abrió minas y proyectos basándose en esos precios en su hoja de cálculo. Cuando esa capacidad entró en producción —tres años después, que es lo que tardan— había demasiado litio. En 2025, la producción mundial fue de 290.000 toneladas y el consumo de 263.000.

Las consecuencias se pueden ver en la tabla del capítulo anterior:

  • Varios productores recortaron producción o aplazaron ampliaciones durante 2025 porque a esos precios no salía a cuenta.
  • Namibia desapareció temporalmente de la lista de productores, en su caso por incertidumbre legal.
  • Y a pesar de todo, la producción siguió subiendo un 31 %, porque las inversiones decididas en 2022 ya estaban en marcha y no se paran a mitad.

La segunda mitad de 2025 apuntó a una recuperación: el precio del carbonato en China subió de unos 9.300 a unos 10.300 dólares por tonelada entre enero y noviembre, impulsado por las ventas de coches eléctricos en China y Europa y por la demanda de baterías para almacenamiento en red.

En lo que respecta a lo que le interesa a un viajero: esta montaña rusa es el motivo por el cual las baterías —de coche, de patinete o de power bank— no han bajado de precio de manera continua. El litio es solo una parte del coste de una batería, pero cuando se multiplica por seis, se nota.

Los nuevos: Zimbabue, Malí y el litio que Bolivia no saca

Zimbabue, de 1.000 a 28.000 toneladas

Es el ascenso más rápido de la tabla. Zimbabue produce actualmente 28.000 toneladas y es el cuarto productor mundial, con cinco explotaciones en funcionamiento.

Esto se debe a una decisión política y a una inversión concreta: el capital chino compró las principales minas del país —incluida Bikita— durante el pico de precios, y el gobierno prohibió en 2022 la exportación de mineral de litio sin procesar para forzar que el primer paso de la transformación se realizara en el propio país. Fue una apuesta arriesgada que, de momento, ha funcionado en cuanto al volumen.

Malí, de 770 a 9.400 en un año

El salto más brusco de todos: multiplicó por doce su producción en 2025 con la puesta en marcha de dos explotaciones nuevas. Es un caso llamativo porque sucede en un país del Sahel con una situación de seguridad difícil, y muestra hasta qué punto la demanda de litio ha empujado a buscarlo donde sea.

Bolivia: el mayor recurso del mundo, sin producción

Esta es la anomalía que más se menciona. Bolivia posee, en el salar de Uyuni, unos 23 millones de toneladas de recursos de litio, la segunda cantidad más grande del mundo tras la de Argentina —28 millones— y muy por encima de la de Chile, que cuenta con 13.

Bolivia no aparece en la tabla de producción. Tampoco figura en la de reservas.

La clave está precisamente en la distinción entre recurso y reserva, y conviene entenderla porque siempre se malinterpreta:

  • Un recurso es litio que se sabe que está ahí.
  • Una reserva es litio que se ha demostrado que puede extraerse con la tecnología y los precios actuales, de forma rentable.

El litio de Uyuni presenta una proporción de magnesio muy alta, lo que complica y encarece su separación, y el salar recibe lluvias que estropean la evaporación durante meses. A esto se han sumado décadas de proyectos anunciados con socios alemanes, chinos y rusos que no han acabado de arrancar, así como un debate nacional sobre si explotarlo y con quién.

Esto es el mejor recordatorio de que tener un recurso no es tenerlo. Bolivia lleva veinte años apareciendo en los titulares como «la Arabia Saudí del litio» y sigue produciendo cantidades irrelevantes, mientras que Australia, que no figuraba en esos titulares, produce 92.000 toneladas al año.

Qué es el litio y para qué se usa

El litio es un metal alcalino blando, de color blanco plateado, y el metal más ligero de la tabla periódica. Es muy reactivo: no se encuentra libre en la naturaleza, sino siempre en forma de compuestos, y reacciona con el agua.

Esa ligereza, sumada a su comportamiento electroquímico, es precisamente lo que lo hace insustituible en una batería: permite almacenar mucha energía por kilo, que es lo único que de verdad importa en un móvil o en un coche.

El reparto de los usos en el mundo, según el USGS (United States Geological Survey), no deja dudas sobre la naturaleza de este mercado:

  • Baterías: 88 %
  • Cerámica y vidrio: 4 %
  • Grasas lubricantes: 2 %
  • Tratamiento de aire: 1 %
  • Fundentes para colada continua: 1 %
  • Uso médico: 1 %
  • Otros: 3 %

Hace veinte años aquel primer porcentaje era minoritario y el litio funcionaba básicamente como un aditivo industrial para grasas, cerámica y vidrio. El coche eléctrico y el almacenamiento en red se lo han comido todo.

Vale la pena mencionar los usos minoritarios, ya que son los más antiguos:

  • Medicina. Las sales de litio son el tratamiento de referencia del trastorno bipolar desde los años cuarenta, y siguen siéndolo: es uno de los fármacos más eficaces de la psiquiatría, con un margen terapéutico estrecho que obliga a controlar sus niveles en sangre.
  • Vidrio y cerámica. El carbonato de litio baja la temperatura de fusión y reduce la dilatación térmica, lo que se aprovecha en vitrocerámicas y en menaje resistente al calor.
  • Aleaciones. Con aluminio o magnesio da materiales muy ligeros y rígidos que se usan en aviación y en componentes de bicicletas y trenes.
  • Grasas de litio, las habituales en aplicaciones aeronáuticas y marinas por su resistencia al agua y a la temperatura.
  • Tratamiento de aire, donde el cloruro y el bromuro de litio se usan como desecantes por su capacidad de absorber humedad.

Y un aviso práctico, que en un blog de viajes es lo más útil de todo este artículo: por su reactividad, las baterías de litio están reguladas en los aviones. La regla general de la normativa internacional es esta:

  • Las baterías de litio y las power banks van siempre en el equipaje de mano, nunca en la maleta facturada, porque en cabina un incendio se detecta y se apaga y en la bodega no.
  • Hasta 100 Wh se llevan sin trámite. Entre 100 y 160 Wh hace falta autorización de la aerolínea. Por encima de 160 Wh no se admiten en vuelos de pasajeros, y ahí es donde caen las baterías grandes de patinete o de bicicleta eléctrica.
  • Varias aerolíneas, sobre todo asiáticas, han endurecido las normas y prohíben usar o cargar la power bank durante el vuelo.

Fuentes

  1. pubs.usgs.gov
  2. usgs.gov