¿Qué países consumen más uranio?

Rubén, actualizado a 24 septiembre 2026
que paises consumen mas uranio

Los reactores nucleares del mundo necesitan 68.920 toneladas de uranio al año para funcionar, mientras que las minas mundiales extrajeron 60.213 en 2024.

Falta, por tanto, alrededor de un 13 % —unas 8.700 toneladas— y no es un dato anecdótico: es la característica que define este mercado desde hace décadas. Se consume más uranio del que se extrae, y la diferencia se cubre con otras cosas.

Los tres primeros consumidores concentran más de la mitad del total:

  • Estados Unidos: 19.011 toneladas al año, con 94 reactores.
  • China: 13.872, con 64 reactores y 38 más en construcción.
  • Francia: 8.389, con 57 reactores que le dan el 68 % de su electricidad.

España necesita 1.218 toneladas al año para sus siete reactores y no produce ninguna: las minas de uranio españolas cerraron hace décadas y el proyecto de Retortillo, en Salamanca, no ha salido adelante.

Cuánto uranio necesita cada país

Uranio necesario al año por país, en toneladas

PaísUranio necesario al año (toneladas)
MundoTotal68.920
1Estados Unidos19.011
2China13.872
3Francia8.389
4Rusia6.251
5Corea del Sur4.703
6Japón2.135
7India1.884
8Canadá1.455
9España1.218
10Suecia968
11Emiratos Árabes Unidos902
12Reino Unido896
13Ucrania890
14República Checa707
15Turquía620
16Finlandia609
17Pakistán521
18Eslovaquia443
19Suiza412
20Bielorrusia348
21Bulgaria338
22Brasil335
23Hungría320
24Sudáfrica281
25Bélgica276
26México237
27Rumanía183
28Bangladés179
29Irán149
30Argentina132
31Eslovenia128
32Países Bajos72
33Armenia56

Un par de aclaraciones para leerla bien.

Estas cifras son necesidades de combustible, no compras del año. Las eléctricas no compran uranio anualmente como quien llena el depósito, sino que firman contratos a largo plazo, de cinco o diez años, y mantienen reservas. La tabla mide cuánto uranio requieren sus reactores para operar, que es el dato relevante cuando se habla de demanda estructural.

Hay países en la lista sin ningún reactor en marcha. Es el caso de Turquía, con 620 toneladas, y Bangladés, con 179: están terminando sus primeras centrales —Akkuyu y Rooppur, ambas de tecnología rusa— y necesitan combustible para ponerlas en marcha. Es normal que aparezcan aquí antes de encender el primer reactor.

Y hay una ausencia que salta a la vista: Alemania. En la versión anterior de esta tabla aparecía con 1.890 toneladas. Hoy no figura, porque cerró sus últimos reactores en abril de 2023 y ya no necesita ni un gramo. Lo mismo ocurre con Taiwán, que apagó el último en mayo de 2025.

Fíjate en la relación entre reactores y consumo, ya que no es proporcional. Francia tiene 57 reactores y necesita 8.389 toneladas; China tiene 64 y necesita 13.872, un 65 % más. La diferencia reside en el tipo y el tamaño de los reactores, en su factor de carga y en el grado de enriquecimiento del combustible: los reactores chinos son, en general, más nuevos, más grandes y funcionan más horas.

De dónde sale el uranio que no se extrae

Retomo el dato inicial, ya que es lo más interesante de todo el tema: el mundo necesita 68.920 toneladas al año y extrae 60.213. Esa diferencia no se cubre mediante minas, sino a través de lo que en el sector denominan suministro secundario.

Son cuatro fuentes:

1. Existencias acumuladas. Las compañías eléctricas, los gobiernos y los comercializadores disponen de reservas de uranio y de combustible ya fabricado. Japón, por ejemplo, acumuló existencias enormes cuando sus reactores se detuvieron tras Fukushima y dejó de consumir lo que tenía contratado.

2. Reenriquecimiento de colas. El proceso de enriquecimiento del uranio deja un residuo, el uranio empobrecido, que aún contiene algo de uranio-235. Gracias a las centrifugadoras modernas, resulta rentable volver a pasarlo por la planta para extraer lo que queda. Es minería sin mina.

3. Reproceso. El combustible usado aún conserva uranio y plutonio aprovechables. Francia realiza este proceso a escala industrial en La Hague y fabrica combustible MOX, que mezcla óxidos de uranio y plutonio.

4. Ojivas nucleares desmanteladas. Esta es la buena, y merece contarse entera.

Cuando las bombas rusas alimentaron las casas americanas

En febrero de 1993, Estados Unidos y Rusia firmaron un acuerdo para transformar en combustible el uranio procedente de las armas nucleares soviéticas que se estaban desmantelando. El programa se llamó Megatons to Megawatts y estuvo vigente durante veinte años, hasta 2013.

Las cifras son difíciles de creer:

  • 500 toneladas de uranio de uso militar, procedente de unas 20.000 ojivas nucleares desmanteladas.
  • Rebajadas de grado hasta convertirse en 15.000 toneladas de uranio poco enriquecido, apto para reactores civiles.
  • Con ese material se generó cerca del 10 % de toda la electricidad de Estados Unidos durante quince años.

En otras palabras: durante gran parte de los años noventa y los dos mil, una de cada diez bombillas encendidas en Estados Unidos funcionaba con el uranio de una bomba soviética que había estado apuntando a ese mismo país. Probablemente sea el programa de desarme más eficaz que se haya ejecutado nunca, y se llevó a cabo sin un solo tratado de reducción de arsenales: fue una compraventa.

El programa finalizó en 2013 y no se ha renovado. Esa fuente ha desaparecido y su ausencia es una de las razones por las que ha aumentado la presión sobre las minas.

La consecuencia para el futuro es directa. Las existencias se agotan, el reproceso tiene un límite y el acuerdo con Rusia ha terminado, mientras la demanda crece: hay 80 reactores en construcción y 123 planificados. Salvo que las minas aumenten considerablemente su producción, este déficit deja de ser una curiosidad contable y se convierte en un problema de suministro.

Cuánta energía da un kilo de uranio

Aquí está la razón por la que todo lo anterior se mide en miles de toneladas y no en millones: la densidad energética del uranio es de otro orden de magnitud.

Un kilo de uranio-235 fisionado libera unos 20 terajulios, lo que equivale a quemar alrededor de 1.500 toneladas de carbón. Un solo kilo frente a mil quinientas toneladas.

En la práctica, un reactor no aprovecha el uranio con esa eficiencia ideal, pero la comparación sigue siendo abrumadora. De ahí se derivan dos consecuencias muy concretas:

  • La logística es trivial. Las 68.920 toneladas anuales que consume todo el parque nuclear mundial caben en unos pocos miles de camiones. El carbón equivalente necesitaría trenes enteros circulando sin parar.
  • El coste del combustible casi no cuenta. En una central nuclear, el uranio representa una fracción pequeña del coste de generar; lo que pesa es construir la central y financiarla. En una de gas es justo lo contrario, y por eso el precio de la electricidad nuclear es estable frente a las crisis de precios de los combustibles.

Y aquí aparece la otra cara de la moneda, que es el problema real: el residuo también es pequeño en volumen y enorme en duración. Todo el combustible gastado que España ha generado en cinco décadas de energía nuclear cabría en un espacio sorprendentemente reducido y, al mismo tiempo, seguirá siendo peligroso durante miles de años. Todavía ningún país tiene un almacén geológico definitivo en funcionamiento, aunque Finlandia es la que más cerca está de conseguirlo con Onkalo.

Fuentes

  1. world-nuclear.org
  2. world-nuclear.org