¿Qué hemos explorado más: el océano o el espacio?

Rubén, actualizado a 11 septiembre 2026
que hemos explorado mas el oceano o el espacio

La frase «conocemos mejor la superficie de Marte que el fondo de nuestros océanos» se repite mucho, y es verdad. Pero la cifra que suele acompañarla —«el 80 % del océano está sin explorar»— ya se ha quedado vieja, y conviene afinarla.

El océano cubre el 71 % de la superficie terrestre y contiene el 97 % del agua del planeta. Y de su fondo, según el proyecto internacional Seabed 2030, en junio de 2025 se había cartografiado con resolución moderna el 27,3 %. En 2017, cuando se lanzó el proyecto, era apenas el 6 %.

El matiz que casi nadie explica. En realidad todo el fondo marino está cartografiado, pero con una resolución muy pobre: los satélites miden pequeñas variaciones en la altura del mar que delatan las montañas y fosas de debajo, con un detalle de varios kilómetros. Con eso se ven las grandes cordilleras submarinas, pero no un barco hundido ni un volcán pequeño. Para el detalle hace falta pasar por encima con un barco y una sonda, y eso es lo que falta en más de dos tercios del océano.

La exploración del océano

Los intentos de medir la profundidad del mar son antiguos —los navegantes lanzaban pesos atados a cuerdas—, pero la oceanografía como ciencia nace con la expedición del HMS Challenger, que entre 1872 y 1876 dio la vuelta al mundo sondeando el fondo y descubrió miles de especies nuevas.

En 1934, William Beebe y Otis Barton bajaron a 923 metros dentro de la batisfera, una esfera de acero colgada de un cable. Fue la primera vez que alguien veía con sus propios ojos las profundidades.

william beebe junto a la batisfera de acero
William Beebe junto a la batisfera con la que bajó a 923 metros en 1934

En 1960, Jacques Piccard y Don Walsh llegaron en el batiscafo Trieste al fondo de la fosa de las Marianas, el abismo Challenger, a unos 10.900 metros: si pusieras allí el Everest, su cumbre quedaría a más de 2.000 metros bajo el agua. Nadie volvió hasta 2012, cuando lo hizo el director de cine James Cameron en solitario.

Desde 2019 las visitas se han multiplicado gracias al sumergible del explorador Victor Vescovo, que ha bajado quince veces. Aun así, a finales de 2025 solo 27 personas habían estado en el fondo del abismo Challenger. Más gente ha caminado por la Luna —doce— que la mitad de esa cifra, y más de 600 han viajado al espacio.

Lo que falta por descubrir

Hay regiones enteras que nadie ha visto nunca, y la vida es el mayor desconocido: un estudio de 2011 calculó que alrededor del 91 % de las especies marinas siguen sin describir. Cada expedición a una zona profunda vuelve con decenas de especies nuevas.

La razón es sobre todo técnica y económica. La presión aumenta una atmósfera cada diez metros —en el fondo de las Marianas es más de mil veces la de la superficie—, no hay luz, las señales de radio no atraviesan el agua y un buque oceanográfico cuesta decenas de miles de euros al día. La mayor parte de la exploración actual la hacen robots submarinos, autónomos o manejados desde un barco.

La exploración del espacio

La NASA ha cartografiado Marte, Mercurio y casi toda Venus, y de Marte tiene mapas con más detalle que los que tenemos de la mayor parte de nuestro fondo marino. Hay una razón física para eso: el espacio es transparente. Una cámara en órbita ve la superficie de Marte directamente; el agua, en cambio, absorbe la luz en pocos cientos de metros y obliga a «ver» con sonido.

mapa topografico de la superficie de marte
Mapa topográfico de Marte: su superficie está cartografiada con más detalle que la mayor parte del fondo marino terrestre

La otra razón es el dinero. En 2025, el Congreso de Estados Unidos asignó a la NOAA —la agencia que se ocupa de los océanos y la atmósfera— unos 6.100 millones de dólares, frente a los unos 25.000 millones de la NASA. Y la NOAA reparte ese dinero entre la meteorología, la pesca, los satélites y el clima, no solo la exploración marina.

La carrera espacial contra la Unión Soviética hizo del espacio una prioridad política desde los años cincuenta, y la cultura popular hizo el resto. El fondo del mar nunca tuvo su carrera.

¿Entonces qué hemos explorado más?

Depende de cómo se mire. Hemos visto más de Marte que del fondo de nuestros océanos, y han viajado muchas más personas al espacio que al fondo del mar. Pero el océano es mucho más accesible: lo recorren millones de barcos, lo estudian miles de científicos y lo usamos a diario para comer, comerciar y regular el clima.

Lo que sigue sin explorar es el fondo, y el objetivo de Seabed 2030 es tenerlo entero cartografiado con detalle al final de esta década. Al ritmo actual, no va a llegar.

Más preguntas sobre los océanos: si se mezclan el Atlántico y el Pacífico y qué océano es el más cálido. Y sobre lo que orbita la Tierra, cuántos satélites hay en órbita.