Los países con la tasa de fecundidad más baja del mundo

Rubén, 17 agosto 2026
fecundidad baja

Para que una población se mantenga estable hacen falta 2,1 hijos por mujer. En Corea del Sur nacen 0,75. En España, 1,10. En Macao, 0,58, la cifra más baja jamás registrada en ningún sitio.

No es un fenómeno de unos pocos países raros: según Naciones Unidas, 131 de los 237 países y territorios del mundo —el 55%— ya están por debajo del nivel de reemplazo, y casi una quinta parte se ha metido en lo que los demógrafos llaman fecundidad ultrabaja, por debajo de 1,4. La media mundial ha caído a 2,25 hijos por mujer, uno menos que en 1990.

Esta es la lista de los veinte con las cifras más bajas, con los datos del Banco Mundial para 2024, que es el último año con cobertura mundial completa.

Cómo leer esta lista. Hay dos cosas que casi ninguna lista de estas avisa y que cambian el resultado:

  • No todos son países. Cuatro de las veinte entradas son territorios sin soberanía: Macao, Hong Kong, Puerto Rico y las Islas Vírgenes Británicas. Van marcados con ⚠️. Si te quedas solo con Estados soberanos, la lista empieza en Corea del Sur.
  • Falta Taiwán, y no por descuido: no es miembro del Banco Mundial y por eso no aparece en sus series. Con sus propios datos sería el cuarto del mundo en 2024 y el primero en 2025. Lo explicamos más abajo.

La lista: los 20 con menos hijos por mujer

Países y territorios con la tasa de fecundidad más baja del mundo. Hijos por mujer, datos del Banco Mundial para 2024

#País o territorioHijos por mujerNota
1Macao (RAE de China)0,58⚠️ No es un Estado. La cifra más baja registrada del mundo
2Corea del Sur0,75El Estado soberano más bajo en 2024. En 2025 repuntó a 0,80
3Hong Kong (RAE de China)0,84⚠️ No es un Estado
4Puerto Rico0,92⚠️ Territorio de EE. UU. Distorsionado por la emigración de jóvenes
5Singapur0,97Bajo el nivel de reemplazo sin interrupción desde 1977
6Ucrania0,99⚠️ La cifra menos fiable de la lista: guerra, refugiadas y territorios sin registro
7Malta1,01La fecundidad más baja de la Unión Europea
8China1,01Su población cae desde 2022
9Islas Vírgenes Británicas1,05⚠️ Territorio británico de unos 39.000 habitantes
10Andorra1,09Microestado de unos 82.000 habitantes: la cifra baila mucho
11España1,10Tercera más baja de la Unión Europea
12Lituania1,11
13Chile1,14La fecundidad más baja de América Latina
14Polonia1,14Pese a más de una década de ayudas directas por hijo
15Japón1,15Bajo el nivel de reemplazo de forma continuada desde 1974
16San Marino1,16⚠️ Microestado de unos 34.000 habitantes
17Estonia1,18
18Italia1,181,14 en 2025, el mínimo desde la posguerra
19Tailandia1,20Ya al nivel de Italia y por debajo de Grecia o Finlandia
20Emiratos Árabes Unidos1,21Distorsionado por el peso de la población expatriada

Lo primero que salta a la vista es que no hay un solo país africano ni latinoamericano en la parte alta, y que la lista está partida en dos bloques muy claros.

Asia Oriental es el epicentro

Macao, Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, China y Japón ocupan seis de los quince primeros puestos, y Taiwán estaría entre ellos si apareciese. Es la concentración geográfica más marcada de todo el fenómeno.

Los ingredientes se repiten en los seis: vivienda inasequible en las grandes ciudades, jornadas laborales extremas, un coste de la educación privada que se considera obligatorio para competir, emancipación tardía y una penalización profesional por tener hijos que sigue recayendo casi por completo sobre las mujeres.

El segundo bloque es europeo

Y está repartido entre el sur —Malta, España, San Marino, Italia— y el este —Lituania, Polonia, Estonia, Ucrania—. Con Malta (1,01) la más baja de la Unión Europea, seguida de España (1,10) y Lituania (1,11).

El caso de Polonia es el que más incomoda a quien confía en las ayudas directas: lleva más de una década con transferencias mensuales por hijo, primero de 500 y luego de 800 eslotis, y está en 1,14.

Y dos rarezas que conviene explicar

Chile (1,14) es el único latinoamericano y, con diferencia, el país con menor fecundidad de América Latina: el siguiente es Costa Rica, con 1,32. Su caída ha sido muy rápida —estaba en 1,85 hace quince años y no baja de 2,0 hijos por mujer desde 2001—, y sin las políticas restrictivas ni el envejecimiento previo del este de Asia.

Emiratos Árabes Unidos (1,21) no significa lo que parece. Cerca del 90% de su población es extranjera, en su mayoría trabajadores adultos que no traen familia, así que el denominador está lleno de mujeres que no forman hogares allí. Es una cifra sobre la demografía de un mercado laboral, no sobre las familias emiratíes.

El hueco de Taiwán y por qué las fuentes no coinciden

Taiwán no está, y debería

Taiwán no es miembro del Banco Mundial, así que no figura en sus series estadísticas. No es una omisión editorial: es que el dato no existe en la base de la que sale esta tabla, ni en la de casi ningún ranking que circule por internet.

El problema es que sus cifras son de las más extremas del planeta. Según su Ministerio del Interior, Taiwán registró 0,885 hijos por mujer en 2024, lo que lo habría colocado en el cuarto puesto mundial, entre Hong Kong y Puerto Rico, desplazando un lugar a todos los que vienen detrás.

Y en 2025 la cosa se desbocó: 0,695 hijos por mujer, con 107.812 nacimientos, un 20% menos en un solo año. Eso convierte a Taiwán en el territorio con la fecundidad más baja del mundo, por delante de Corea del Sur.

Cuidado con esa caída del 20%, que no es toda real. 2024 fue Año del Dragón y 2025 Año de la Serpiente. En las sociedades de cultura china el Dragón se considera el signo más favorable para nacer, y los nacimientos se concentran de forma deliberada en esos años. Parte del desplome taiwanés es rebote de calendario, no deterioro estructural. Comparar precisamente esos dos años exagera la tendencia de fondo.

Por qué el mismo país tiene cifras distintas según dónde mires

Es la trampa más habitual de este tema. Para el mismo año 2024:

  • Macao: 0,58 según el Banco Mundial, 0,68 según la ONU.
  • Hong Kong: 0,84 según el Banco Mundial, 0,73 según la ONU. Algo más de una décima de diferencia, la mayor brecha de toda la lista.
  • Corea del Sur: 0,75 frente a 0,73.

No es que una fuente se equivoque. El Banco Mundial recoge normalmente el dato del instituto nacional de estadística, mientras que la ONU aplica su propio modelo de estimación y suavizado. Y el CIA World Factbook publica encima estimaciones propias que no coinciden con ninguna de las dos.

La consecuencia práctica es sencilla y vale para cualquier lista de estas que te encuentres: nunca mezcles cifras de fuentes distintas en una misma tabla. En cuanto lo haces, el orden deja de significar nada. Esta tabla es toda del Banco Mundial, y por eso Taiwán va aparte y no metido entre las filas.

Los microestados hacen mucho ruido

Andorra (unos 82.000 habitantes), San Marino (34.000) y las Islas Vírgenes Británicas (39.000) tienen unos pocos cientos de nacimientos al año. Treinta bebés arriba o abajo mueven la tasa varias centésimas y los suben o bajan varios puestos sin que haya cambiado absolutamente nada en el país.

Y el caso de Ucrania merece su propia advertencia: el 0,99 del Banco Mundial convive con estimaciones que van de 0,7 a 1,1. Hay millones de mujeres en edad fértil refugiadas fuera del país —¿cuentan en el numerador, en el denominador, en ninguno?—, los territorios ocupados no reportan registro civil y el sistema estadístico está degradado por la guerra. Tómalo como orden de magnitud, no como una medición.

Qué significa 2,1 y por qué no se puede dar marcha atrás

Por qué el umbral no es 2,0

Parece que con dos hijos por pareja bastaría para sustituir a los padres, pero no sale la cuenta por dos motivos. Nacen algo más de niños que de niñas —unos 105 por cada 100— y una fracción de las niñas no llega a la edad fértil. De ahí sale el famoso 2,1.

Ese número, además, no es universal: en países con mortalidad infantil alta el umbral real sube hasta 2,5 o incluso 3,0, porque hay que compensar a los que no llegan. Por debajo de su umbral, cada generación es más pequeña que la anterior y la población acaba cayendo, salvo que lo compense la inmigración.

La inercia es lo que hace esto irreversible

Aquí está la parte que casi nunca se explica bien, y es la que de verdad importa: el descenso no se nota cuando ocurre.

Si en un país hay muchas mujeres en edad fértil —porque la generación anterior fue numerosa—, siguen naciendo bebés durante décadas aunque cada mujer tenga muy pocos. Los demógrafos lo llaman momento demográfico, y funciona como la inercia de un barco: el timón ya está girado mucho antes de que el casco empiece a virar.

El problema es que cuando el efecto se hace visible en la pirámide de población, ya no hay a quién dirigirse. Corea del Sur está por debajo de 2,1 desde 1983: hoy no tiene suficientes mujeres jóvenes para revertir la tendencia aunque la fecundidad subiera de golpe. Los hijos que no se tuvieron hace treinta años son las madres que no existen hoy.

Por eso las políticas natalistas suelen llegar tarde. No es que no funcionen —es que se activan cuando el efecto ya está descontado.

El giro de Corea del Sur

Corea es el ejemplo que todo el mundo cita, y merece la pena contarlo entero porque la historia acaba de cambiar.

Tocó fondo en 0,72 en 2023, el registro más bajo jamás medido en un país soberano; en Seúl la cifra bajó incluso de 0,6. Pero después subió a 0,748 en 2024 y a 0,80 en 2025, dos años consecutivos de repunte y el mayor aumento de nacimientos —un 6,8%— desde 2007.

Lo interesante es qué lo provocó. No parecen haber sido los subsidios: Corea lleva gastadas cantidades astronómicas en políticas natalistas desde 2006 con resultados muy pobres. El motor ha sido un boom de matrimonios tras la pandemia, en una sociedad donde tener hijos fuera del matrimonio sigue siendo muy minoritario.

Aun con el repunte, la población total sigue cayendo. Que es exactamente lo que predice la inercia.

España, la tercera más baja de la Unión Europea

España está en 1,10 hijos por mujer, y solo Malta (1,01) y Lituania (1,11) andan por ahí dentro de la Unión Europea. Estamos a la mitad justa del nivel de reemplazo.

El dato que mejor explica la cifra no es el número de hijos, sino cuándo llegan: la edad media a la maternidad en España es de 32,6 años, de las más altas del mundo. Y ahí está el mecanismo, porque retrasar el primer hijo no solo reduce la ventana biológica disponible: reduce sobre todo la probabilidad del segundo. La mayor parte de la caída de la fecundidad española no viene de gente que decide no tener hijos, sino de familias que se quedan en uno cuando querían dos.

Lo que empuja ese retraso es conocido y poco misterioso: emancipación tardía, precio de la vivienda, contratos inestables durante la veintena y la treintena, y una penalización laboral que sigue concentrándose en las madres.

Italia va un año por delante

Italia (1,18 en 2024) es el espejo más útil para entender hacia dónde va esto, porque comparte casi todos los factores y lleva más tiempo en la curva. En 2025 bajó a 1,14, con unos 355.000 nacimientos: el mínimo desde la posguerra.

Es el mismo patrón mediterráneo —maternidad tardía, vivienda, empleo— pero con quince años más de recorrido. Cuando en España se discute si esto tiene suelo, Italia es el sitio donde mirar.

Un apunte sobre las listas que verás por ahí

Tres cosas antes de citar cualquier ranking de estos, incluido este:

  • El año importa muchísimo. Estos datos son de 2024, el último con cobertura mundial completa. Varios países ya han publicado 2025 y en algunos casos cambia el orden de los primeros puestos.
  • Los territorios no son países. Si mezclas ambos y no lo dices, tu «país con menos hijos del mundo» acaba siendo una región administrativa especial de China.
  • La ausencia de Taiwán no es un detalle. Es el número uno mundial en 2025 y falta en la práctica totalidad de las listas publicadas en español.

Y si quieres el otro extremo del mapa, lo tienes en los países con la tasa de fecundidad más alta del mundo, donde el problema de los datos es justo el contrario: no que falten países, sino que casi ninguno tiene registro civil.