El país con más hijos por mujer del mundo es Chad, con 6,03. Hace treinta y cinco años eran 7,22, y no era ni el primero: en 1990 el número uno mundial era Yemen, con 8,61 hijos por mujer.
Esa comparación es el dato importante de todo el artículo, más que el ranking en sí. Ya no queda ningún país por encima de siete hijos por mujer, cuando en 1990 había una docena larga. La lista de la fecundidad más alta sigue existiendo, pero es una lista mucho más baja que la de hace una generación, y sigue cayendo.
Estos son los veinte primeros según el Banco Mundial, con los datos de 2024.
Dos avisos antes de la tabla, porque esta lista tiene más trampas de datos que la de la fecundidad baja:
- 2024 es un año proyectado, no observado. Las estimaciones medidas terminan en 2023, y con el dato de 2023 el número uno cambia: sería Somalia, no Chad. Quien te dé un «país con más hijos del mundo» sin decirte el año, te está dando una casilla de lotería.
- El CIA World Factbook publica una lista distinta, encabezada por Níger. No es un error de nadie: son metodologías diferentes. Lo explicamos al final.
La lista: los 20 con más hijos por mujer
| # | País | Hijos por mujer | En 1990 | Nota |
| 1 | Chad | 6,03 | 7,22 | Nº1 en 2024, con la transición casi detenida |
| 2 | Somalia | 6,01 | Encabezaba el último dato observado, el de 2023 (6,13) | |
| 3 | República Democrática del Congo | 5,98 | 6,65 | Descenso muy lento pese a una fuerte urbanización |
| 4 | República Centroafricana | 5,95 | 6,05 | ⚠️ Prácticamente plana en 34 años. La CIA le da 3,89: la mayor discrepancia de la lista |
| 5 | Níger | 5,93 | 7,81 | Nº1 mundial desde los noventa hasta la revisión de 2024. Ha caído 1,7 hijos desde 2010 |
| 6 | Malí | 5,51 | 7,31 | |
| 7 | Angola | 5,05 | 7,27 | Caída notable asociada a la urbanización y la posguerra |
| 8 | Burundi | 4,79 | 7,37 | Una de las bajadas más lentas de África oriental |
| 9 | Afganistán | 4,76 | 7,58 | Uno de los dos únicos países no africanos de la lista |
| 10 | Mozambique | 4,69 | 6,32 | |
| 11 | Mauritania | 4,62 | 6,17 | |
| 12 | Tanzania | 4,54 | 6,20 | Fuerte contraste entre campo y ciudad |
| 13 | Yemen | 4,50 | 8,61 | El mayor descenso de la lista, y era el nº1 mundial en 1990 |
| 14 | Benín | 4,48 | La CIA lo eleva a 5,30 | |
| 15 | Nigeria | 4,38 | El país más poblado de África | |
| 16 | Sudán | 4,26 | ||
| 17 | Camerún | 4,26 | ||
| 18 | Costa de Marfil | 4,23 | ||
| 19 | Uganda | 4,17 | ⚠️ La CIA lo eleva a 5,08, la segunda mayor discrepancia | |
| 20 | Guinea | 4,13 |
Dieciocho de los veinte están en África, y diecisiete de ellos en el África subsahariana. Los dos únicos que se salen del continente son Afganistán y Yemen.
Eso hace que esta no sea, como se dice a menudo, una lista de países pobres. Es la lista de una región concreta. El agregado del África subsahariana está en 4,26 hijos por mujer, frente a 2,19 del mundo y 1,34 de la Unión Europea: países igual de pobres de Asia o América están muy por debajo.
La columna que hay que mirar es la de 1990
Puesta al lado, la comparación deja poco margen a la idea de que «allí no baja»:
- Yemen: de 8,61 a 4,50. Ha perdido más de cuatro hijos por mujer, casi la mitad, y es el mayor descenso de toda la lista.
- Níger: de 7,81 a 5,93.
- Burundi: de 7,37 a 4,79.
- Malí: de 7,31 a 5,51.
- Angola: de 7,27 a 5,05.
- Afganistán: de 7,58 a 4,76.
La bajada es real, es general y en algunos casos es de las más rápidas registradas nunca. Lo que ocurre es que partían de mucho más arriba, así que siguen encabezando la tabla mientras caen.
Los dos casos que sí están parados
No todo baja igual. La República Centroafricana ha pasado de 6,05 a 5,95 en treinta y cuatro años: prácticamente una línea plana, y el país de alta fecundidad más estancado del mundo. Algo parecido, aunque menos extremo, ocurre con Chad, que es número uno precisamente por eso: no porque haya subido, sino porque casi no ha bajado mientras los demás lo hacían.
Y conviene deshacer un tópico sobre Burundi: su caída de 7,37 a 4,79 suena espectacular, pero es de las más lentas de África oriental. Sudán del Sur, Yibuti, Etiopía, Ruanda, Malaui, Kenia y Uganda han bajado bastante más en el mismo periodo.
Níger merece una nota aparte
Durante décadas fue el número uno mundial indiscutible —lo era en 2000 y en 2010, con 7,8 y 7,6 hijos por mujer— y sigue apareciendo así en muchísimos artículos. Hoy está quinto.
Han pasado dos cosas a la vez. Una real: ha caído 1,7 hijos por mujer desde 2010. Y otra metodológica: la revisión de 2024 de las proyecciones de la ONU lo rebajó unas seis décimas más al incorporar la encuesta más reciente.
Si te encuentras una cifra de Níger por encima de 6,5 sin indicar de qué revisión sale, viene de una fuente que no se ha actualizado.
Qué explica de verdad las diferencias
La explicación no es cultural ni religiosa, o al menos no principalmente. Son cuatro factores que se repiten, y los cuatro se pueden medir.
1. La educación de las mujeres
Es el predictor individual más fuerte que existe, por encima de la renta del país. Cada año adicional de escolarización femenina retrasa la edad del primer hijo, aumenta el uso de anticonceptivos y reduce el tamaño final de la familia.
Los países de la cabecera de esta tabla combinan las tasas más bajas del mundo de matriculación femenina en secundaria con las más altas de matrimonio infantil y maternidad adolescente. No es una coincidencia: es el mismo hecho medido de tres maneras.
2. Anticoncepción que no llega
En Chad, Níger, Somalia y la RD Congo, el uso de métodos anticonceptivos modernos entre mujeres casadas está entre los más bajos del planeta.
El matiz importa mucho, porque desmonta la lectura habitual: una parte sustancial de esa diferencia no responde a un deseo de tener más hijos, sino a demanda insatisfecha de planificación familiar. Son mujeres que querrían espaciar o limitar los nacimientos y no tienen acceso efectivo al método. La distancia entre los hijos que se desean y los que se tienen es, en varios de estos países, de más de un hijo.
3. La mortalidad infantil
Donde muchos hijos no llegan a los cinco años, las familias tienen más para asegurar descendencia superviviente. Los demógrafos lo llaman efecto seguro, y las cifras lo hacen evidente: en 2024 moría antes de los cinco años el 11,1% de los niños en Níger, el 10,1% en Somalia y el 9,7% en Chad, frente al 3,7% mundial.
Aquí está una de las mejores noticias del conjunto: en 1990 esas cifras eran del 33,2%, el 18,0% y el 21,1%. Se han reducido a un tercio o menos. Y esa caída es justamente uno de los motores del descenso de la fecundidad en curso: cuando los hijos sobreviven, se dejan de tener por seguridad.
4. Campo, ciudad y ausencia de pensiones
En una economía agraria sin sistema de pensiones, los hijos son mano de obra productiva desde pequeños y el único seguro de vejez disponible. El cálculo se invierte con la urbanización, el empleo asalariado y la escolarización obligatoria, que convierten al hijo de activo económico en coste.
Por eso, dentro de un mismo país, la fecundidad urbana suele ser entre 1,5 y 2 hijos menor que la rural. Buena parte de lo que parece una diferencia entre países es en realidad una diferencia entre campo y ciudad.
El marco general: la transición demográfica llegó tarde. En el resto del mundo la mortalidad cayó primero y la fecundidad la siguió una o dos generaciones después. El África subsahariana entró en ese segundo tramo mucho más tarde y lo está recorriendo más despacio: pasó de unos 6,65 hijos por mujer en 1960 a 4,07 en 2023, mientras Asia y América Latina cubrían un descenso equivalente en la mitad de tiempo.
No es que no esté ocurriendo. Está ocurriendo con retraso y a otro ritmo.
Hasta qué punto te puedes fiar de estos números
Esta es la parte que las listas nunca cuentan, y en este caso concreto es imprescindible: la fecundidad de los países de la cabecera no se mide, se estima.
Ninguno de los cinco primeros tiene registro civil funcional
En Chad, Somalia, la RD Congo, la República Centroafricana o Níger no existe un sistema que inscriba de forma fiable todos los nacimientos. La cifra sale de encuestas de hogares —las DHS y las MICS— que se hacen cada cinco años más o menos, y entre encuesta y encuesta se modeliza.
Súmale que Somalia, Chad, la RCA, Sudán y Afganistán son contextos de conflicto con cobertura territorial parcial. Los márgenes de error reales son amplios, y no se publican junto a la cifra. Ese «6,03» de Chad transmite una precisión de dos decimales que el dato de base no tiene.
La CIA publica una lista distinta
Y no un poco distinta: encabezada por Níger (6,55), no por Chad. Las divergencias grandes con el Banco Mundial y la ONU son estas:
- República Centroafricana: 3,89 según la CIA, 5,95 según el Banco Mundial. Más de dos hijos de diferencia.
- Chad: 5,13 frente a 6,03.
- RD Congo: 5,42 frente a 5,98.
- Yemen: 3,65 frente a 4,50.
Y en sentido contrario, la CIA da bastante más a Uganda (5,08 frente a 4,17), Benín (5,30 frente a 4,48), Sudán del Sur y Guinea-Bisáu.
Con las cifras de la CIA, la lista cambia de composición: Sudán del Sur, Guinea-Bisáu y Guinea Ecuatorial entrarían en el top 20, Chad caería al séptimo puesto y la República Centroafricana al vigesimotercero.
Y un error que se comete constantemente: citar al Banco Mundial y a la ONU como dos fuentes que se confirman entre sí. No son independientes. El indicador del Banco Mundial se deriva directamente de las proyecciones de población de Naciones Unidas, así que coinciden hasta el tercer decimal. Que «dos fuentes» digan lo mismo aquí no añade ninguna confianza: es la misma fuente dos veces.
La divergencia real y significativa es con la CIA.
Tres cosas más que conviene saber
- El orden en la cola de la lista no significa nada. Entre Sudán (4,264) y Camerún (4,261) hay tres milésimas. Entre Uganda, Guinea, Togo y Guinea Ecuatorial, centésimas. Cualquier revisión los recoloca.
- Faltan territorios. Mayotte, departamento francés, tendría 4,62 en 2023 y entraría alrededor del duodécimo puesto. Queda fuera por no ser un Estado.
- 2025 no tiene datos publicados. Cualquier lista que te dé cifras de 2025 para estos países está proyectando, aunque no lo diga.
Si quieres el extremo contrario del mapa —donde el problema de los datos no es que falte registro civil, sino que faltan países enteros por razones políticas—, lo tienes en los países con la tasa de fecundidad más baja del mundo.
