¿Cuándo se fundó Roma? - mitología

Rubén, actualizado a 10 septiembre 2026
cuando se fundo roma mitologia

Según la tradición, Roma se fundó el 21 de abril del 753 a. C., y la fundó Rómulo, uno de los dos gemelos amamantados por una loba. Los romanos celebraban ese día como el cumpleaños de la ciudad —el Natalis Urbis—, y en Roma se sigue celebrando.

Esa fecha tan precisa no la fijó nadie en el siglo VIII a. C.: la calculó el erudito Marco Terencio Varrón unos setecientos años después, echando cuentas hacia atrás a partir de las listas de reyes. Es una fecha convencional, no un dato.

Y la arqueología dice que Roma es más vieja que su propia leyenda. Las excavaciones del Palatino —la colina donde el mito sitúa la fundación— han encontrado restos de cabañas y enterramientos del siglo X a. C., unos doscientos años antes de la fecha de Varrón.

Es decir: no hubo un día de fundación. Hubo aldeas de pastores en las colinas junto al Tíber que fueron creciendo y juntándose durante siglos, hasta formar una ciudad. La historia de los gemelos vino después, para darle a esa ciudad un origen a la altura de lo que llegó a ser.

La leyenda

Todo empieza en Alba Longa, una ciudad río arriba. Su rey, Numitor, es destronado por su hermano Amulio, que para asegurarse de que nadie le disputara el trono mata a todos los herederos varones y obliga a la hija de Numitor, Rea Silvia, a hacerse virgen vestal: un sacerdocio con voto de castidad obligatorio de treinta años.

El plan falla porque interviene un dios. Marte, el dios de la guerra, deja embarazada a Rea Silvia, que da a luz gemelos: Rómulo y Remo. Amulio la encarcela y ordena ahogar a los niños en el Tíber.

El sirviente encargado de hacerlo no se atreve y los deja en una cesta a merced de la corriente. La cesta encalla al pie del Palatino, bajo una higuera. Allí los encuentra una loba, que los amamanta en su cueva —el Lupercal— hasta que un pastor, Fáustulo, se los lleva a casa y los cría con su mujer.

En el mito la loba no tiene nombre: es simplemente lupa, «loba» en latín. Y hay una lectura menos épica que circulaba ya entre los propios romanos: lupa era también como se llamaba coloquialmente a las prostitutas, así que algunos autores antiguos apuntaban que a los gemelos los pudo criar la mujer del pastor y que la loba llegó después, cuando la historia necesitó un símbolo.

Y entonces Rómulo mata a Remo

Ya adultos, los gemelos derrocan a Amulio y devuelven el trono a su abuelo. Después deciden fundar su propia ciudad, y ahí empieza el problema: no se ponen de acuerdo sobre dónde. Rómulo quiere el Palatino; Remo, el Aventino.

Deciden resolverlo consultando a los dioses mediante el vuelo de las aves, y cada uno interpreta que ha ganado él. Rómulo empieza a trazar el surco que marcará la muralla, y Remo lo cruza de un salto para burlarse de lo bajo que es. Rómulo lo mata allí mismo, con una frase que Tito Livio recoge así: «Así muera cualquiera que salte mis murallas».

La ciudad se llamó Roma por él.

Hay otra versión, más antigua y menos conocida, que atribuye el nombre a una mujer llamada Roma, llegada del Troya arrasada junto a Eneas y otros supervivientes. Los romanos nunca eligieron del todo entre las dos leyendas: Virgilio las cosió en la Eneida haciendo a Rómulo descendiente lejano de Eneas, y así ambas resultaron ciertas a la vez.

Cómo creció Roma

La pequeña ciudad enclavada a lo largo del río pronto se convirtió en un centro de comercio. Su accesible ubicación facilitaba a los mercaderes el tráfico de sus mercancías. A medida que el comercio se intensificaba, Roma se hizo más fuerte, adoptando finalmente influencias griegas que se convirtieron en la base de su arquitectura, alfabetización y religión.

De aldea junto al Tíber, Roma pasó a ser una ciudad de verdad entre los siglos VIII y VI a. C. Pero fue a través de la guerra que Roma se convirtió en una superpotencia en el mundo antiguo. Ganando guerras, Roma llegó a dominar la región. A lo largo de ocho siglos, Roma fue adquiriendo más riqueza y poder hasta convertirse en un vasto imperio.

El fin de la República Romana marcó el auge del Imperio Romano, que alcanzó su punto álgido en el año 117 d.C. Dominaron zonas de toda Europa, hasta Inglaterra y hasta Egipto. La fuerza militar de los romanos les permitió conquistar tierras alrededor del Mar Mediterráneo.

La caída de Roma

Se cree que fueron muchos los factores que provocaron la caída del legendario imperio antiguo. Algunos historiadores creen que la caída de Roma comenzó por una serie de pérdidas militares a manos de las tribus bárbaras. Éstas acabaron invadiendo las fronteras del imperio, abriéndose paso hasta que en el año 410 el rey visigodo Alarico saqueó Roma —no la destruyó, pero fue la primera vez en ocho siglos que un ejército extranjero entraba en la ciudad, y el golpe psicológico fue enorme—. Otro ataque, esta vez de los vándalos, debilitó aún más el poder de Roma en 455. En el 476, el caudillo germano Odoacro depuso al último emperador de Occidente y no nombró sucesor: el Imperio romano de Occidente dejó de existir. El detalle que parece inventado y no lo es: aquel último emperador se llamaba Rómulo Augústulo. El imperio empezó y acabó con un Rómulo.

(El Imperio romano de Oriente, en cambio, siguió en pie desde Constantinopla otros mil años, hasta 1453.)

Otros creen que el imperio simplemente se extendió demasiado. Su territorio se extendía por muchas partes del mundo y finalmente se hizo demasiado difícil de gobernar. Los años de guerras también secaron las arcas del imperio. Los esfuerzos para conquistar más tierras y o defender sus territorios existentes se volvieron demasiado para mantener. Y debido al tamaño de Roma, el gobierno acabó siendo difícil de controlar y supervisar. La corrupción y la continua agitación política hicieron que los ciudadanos perdieran la confianza en el gobierno.

También hay otros que creen que el ascenso y la difusión del cristianismo, junto con otros factores, pueden haber causado la desaparición del imperio. Algunos creen que el cristianismo no sólo sustituyó la religión romana, sino todas las demás tradiciones y sistemas de valores romanos. El poder político fue poco a poco arrebatado al propio Estado y colocado en los Papas y otros líderes de la Iglesia. El cristianismo se convirtió en la religión del Estado en el año 380. Aunque esta teoría es muy criticada por los historiadores y teóricos que creen que el cristianismo jugó un papel minúsculo en la caída de Roma. Creen que fue una mezcla catastrófica de pérdidas militares, corrupción gubernamental, agitación política y crisis económica lo que finalmente provocó la caída del poderoso imperio.

Los griegos tenían su propio panteón: los Doce Olímpicos. Y de la Roma real quedan cómo trazaban sus carreteras y un campamento romano en Galicia.