Snorkel con mantas en Nusa Penida: cómo es, cuándo ir y qué animal tienes delante

Rubén, actualizado a 9 septiembre 2026
buceo y snorkel con mantas nusa penida

Nusa Penida está al sureste de Bali, a un salto de mar. Son 203 km² de interior montañoso y acantilados, y unas aguas que concentran una de las poblaciones de mantas más fiables del planeta.

Casi todo el mundo llega a la isla por sus playas, pero el motivo por el que mucha gente repite es otro: aquí se puede nadar con mantas sin ser buceador. En Manta Bay y Manta Point los animales suben a alimentarse y a dejarse limpiar muy cerca de la superficie, así que con gafas, tubo y saber nadar ya tienes la mitad del plan resuelto.

Este artículo va del snorkel y del animal que vas a tener debajo. Si lo que quieres es bajar con botella a las estaciones de limpieza, comparar precios de inmersiones y elegir centro, eso está en la guía de bucear con mantas en Nusa Penida.

Qué animal es exactamente el que vas a ver

La que se ve casi siempre en Nusa Penida es la manta de arrecife, Mobula alfredi, que alcanza los 5,5 metros de envergadura. De vez en cuando aparece también la manta gigante u oceánica, Mobula birostris, que llega a los 7 metros y a los 3.000 kilos y es el mayor de todos los peces raya.

Manta gigante nadando con la boca abierta mientras se alimenta de plancton
Manta gigante alimentándose

Lo primero que conviene saber, porque es lo que más tranquiliza en el agua: no tienen aguijón. A diferencia de las rayas látigo, las mantas carecen de espina venenosa en la cola. Son filtradoras: nadan con la boca abierta colando plancton, crustáceos y larvas de pez, y ni siquiera tienen dientes con los que hacer daño.

Bichos más listos de lo que parece

Las mantas son peces cartilaginosos, de la misma familia que los tiburones y las rayas, y no peces óseos. Dentro de ese grupo son un caso aparte: tienen el cerebro más grande de todos los peces y la mayor proporción de cerebro respecto al cuerpo de cualquiera de ellos, con las zonas asociadas a la vista, la coordinación y el aprendizaje especialmente desarrolladas. Algunas de sus neuronas se parecen más a las de las aves y los mamíferos que a las del resto de peces.

Eso se nota estando ahí: cazan coordinadas en grupo, siguen rutas aprendidas hasta las estaciones de limpieza y, a menudo, se acercan a mirarte. No es imaginación del que bucea; es un animal con curiosidad.

Suelen llevar rémoras pegadas a la panza, esos peces alargados que aprovechan las sobras y la protección del gigante. Sus depredadores naturales son los tiburones grandes de aguas templadas —tigre, toro, martillo— y, ocasionalmente, las orcas.

Cada manta tiene un patrón de manchas en el vientre único, como una huella dactilar. Los centros de buceo de la isla fotografían esos vientres y los suben a catálogos internacionales, así que la foto que hagas puede acabar sirviendo para identificar a un individuo concreto y seguirle la pista durante años.

Dónde se ven: Manta Bay, Manta Point y el mirador

El brazo de mar que separa Bali de Nusa Penida es el estrecho de Badung, y al noroeste de Penida están las islas pequeñas de Nusa Lembongan y Nusa Ceningan.

Lo aclaro porque muchas agencias venden el plan como «manta trip Nusa Lembongan», y no es exacto: alrededor de Lembongan se ven mantas de vez en cuando, pero el sitio fiable durante todo el año es el sur de Nusa Penida. Si te venden la excursión con el nombre de Lembongan, pregunta a qué punto van exactamente.

Manta de arrecife nadando bajo la superficie del agua en Nusa Penida
Manta de arrecife vista desde la superficie

Manta Bay, la de snorkel

Más que una bahía es una zona, y es la buena para hacer snorkel. Es poco profunda, y las corrientes cargadas de plancton hacen que las mantas se alimenten prácticamente en superficie: las ves desde arriba, a un par de metros, con toda la envergadura desplegada.

Los guías hablan de un 95 % de probabilidad de encuentro. Lo mejor es ir a primera hora de la mañana, aunque es justo cuando más barcas se juntan.

Manta filtrando plancton cerca de la superficie rodeada de agua turquesa
Manta alimentándose en superficie en Manta Bay

Manta Point, la de buceo

Está encajado entre acantilados, la profundidad ronda los 15 metros y las corrientes son bastante más fuertes. La superficie suele estar movida, así que es más zona de botella que de tubo: aquí las mantas acuden a una estación de limpieza a que los peces pequeños les quiten los parásitos, y el plan es bajar y quedarse quieto mirando.

Muchos tours de snorkel lo incluyen igualmente si el mar acompaña, pero si tu objetivo es este punto concreto, la guía de buceo con mantas es la que te interesa.

Crystal Bay y el mirador, por si acaso

En Crystal Bay aparecen a veces, y además es una parada habitual de los tours por el arrecife.

Y hay una opción que casi nadie menciona: verlas desde tierra. El Manta Viewpoint, junto a Broken Beach y Manta Bay, es un mirador sobre el acantilado desde el que se distinguen perfectamente las siluetas oscuras moviéndose bajo el agua. Si el mar está imposible ese día, o si sencillamente no te apetece meterte, sigue siendo un espectáculo.

Cuándo ir

Las mantas están todo el año. No hay temporada de mantas propiamente dicha: el estrecho recibe una corriente constante que trae agua del Pacífico hacia el Índico cargada de nutrientes, y ellas se quedan.

Lo que sí cambia es el estado del mar, y eso lo decide todo cuando flotas en superficie. La estación seca, de mayo a noviembre, trae agua más clara, menos oleaje y más probabilidades de sol; dentro de ella, de agosto a octubre es cuando mejores condiciones suele haber, con la propina de que es la ventana del mola-mola, el pez luna.

En temporada de lluvias, de diciembre a abril, las mantas siguen ahí, pero hay más días en que la excursión se cancela por mar de fondo o se hace con visibilidad regular.

El plan sale o no sale por la mañana, según cómo esté el mar. Si Nusa Penida es lo que te lleva a Bali, deja al menos dos días de margen en el itinerario para poder repetir si el primero se cae. En la mejor época para viajar a Nusa Penida está el detalle mes a mes.

Cómo se hace y cuánto cuesta

Las salidas se contratan desde Bali, desde Nusa Lembongan o ya en Nusa Penida, y el precio depende sobre todo de dónde arranques. Estas son las cifras orientativas para 2026, al cambio aproximado de 1 € ≈ 17.500 IDR:

  • Salidas desde la propia Nusa Penida, de unas dos horas, con una o dos paradas: 10 a 12 €. Es la opción más eficiente si ya estás en la isla.
  • Medio día desde Bali, con snorkel en Manta Bay y una o dos paradas más según el mar: 15 a 20 €. Suelen salir sobre las ocho de la mañana.
  • Día completo desde Bali, con recogida en el hotel, comida y varias paradas alrededor de Penida y Lembongan: en torno a 55 a 60 €. Es mucho barco para un día; si te mareas, piénsatelo.

A eso hay que sumarle el barco desde Sanur, entre 9 y 14 € el trayecto, si no lo lleva incluido el tour. Lo tienes desglosado en cómo llegar a Nusa Penida desde Bali.

Dos avisos del embarque en Sanur que se agradecen de antemano: hay que meter los pies en el agua para subir al barco, así que ve con calzado que puedas mojar; y si te mareas, no te sientas delante, que es donde más se mueve y más calor hace.
Personas haciendo snorkel en superficie mientras una manta pasa por debajo
Grupo haciendo snorkel sobre una manta en Nusa Penida

Casi todos los tours incluyen gafas y tubo, pero el material está muy castigado de tanto uso y las gafas que no sellan bien arruinan la mañana. Si tienes equipo propio, llévatelo; ocupa poco y se agradece.

No vayas por tu cuenta a nado desde la playa. Las corrientes del estrecho de Badung son traicioneras y cambian rápido: pueden empujarte contra las rocas o alejarte de la costa a una velocidad que no se ve venir. Por lo poco que cuesta la excursión organizada, no compensa ni de lejos.

El problema que tiene esto, y cómo no formar parte de él

Nadar con mantas es de las cosas más impresionantes que se pueden hacer en el mar. También es una actividad que en Nusa Penida está muy poco regulada, y conviene decirlo.

No hay control real del número de barcas ni de personas que entran a la vez en la zona de las mantas. En temporada alta, a media mañana, Manta Bay puede tener una docena de embarcaciones dando vueltas sobre el mismo grupo de animales. Los motores pierden combustible y aceite justo encima de su zona de alimentación. Y no hay nadie haciendo cumplir ninguna norma, así que siempre hay alguien que intenta tocarlas.

Esto no es una queja abstracta. La manta de arrecife figura como especie vulnerable en la Lista Roja de la UICN, y la manta gigante está catalogada directamente en peligro. Se reproducen despacio —una cría cada dos o tres años— así que cualquier presión adicional tarda décadas en revertirse.

Las reglas, que son cuatro y son fáciles

  • No las toques. Nunca. La piel de la manta está cubierta por una capa de mucosidad que la protege de infecciones, y una mano la retira.
  • No te pongas encima ni les cortes el paso. Se acercan solas si les apetece; si persigues a una, se va.
  • Nada en horizontal y quieto, sin patadas bruscas. Las aletas levantan sedimento y las espantan.
  • Crema solar mineral, y mejor camiseta de licra que crema. Los filtros químicos son tóxicos para el coral, y lo explicamos en el artículo sobre la crema solar y el mar.

Al elegir agencia

Merece la pena mirar dos cosas antes de reservar, y ninguna cuesta dinero:

  • Que el guía dé la charla de normas antes de tirarse al agua. El que no la da es que le da igual.
  • Que la barca limite el grupo y no meta a veinte personas de golpe.

Sale más caro por unos pocos euros y cambia por completo la experiencia, tanto para ti como para el animal.