Una estación espacial es una nave habitada de forma permanente que orbita la Tierra. No se desplaza hacia ningún destino: su propósito es precisamente permanecer allí, ya que permite que haya personas viviendo y trabajando en microgravedad durante meses, algo que ninguna misión corta puede ofrecer.
Las estaciones pequeñas se lanzaban montadas de una sola pieza. Las grandes se envían por módulos y se ensamblan allí arriba, que es como se construyeron las dos que están operativas hoy.
Y son solo dos. Aunque a lo largo de la historia se han lanzado varias —la Salyut soviética, el Skylab estadounidense, la Mir y las Tiangong 1 y 2—, en septiembre de 2026 solo hay dos estaciones espaciales habitadas de forma continua: la Estación Espacial Internacional y la china Tiangong.
Lo interesante es lo que va a ocurrir con ellas en los próximos cuatro años.
Las dos estaciones que están habitadas ahora mismo
Estación Espacial Internacional (ISS)

El primer módulo, el ruso Zarya, se lanzó el 20 de noviembre de 1998. Los primeros habitantes llegaron el 2 de noviembre de 2000 y, desde entonces, no se ha quedado vacía ni un solo día: ya han pasado más de veinticinco años de presencia humana continua fuera de la Tierra.
Surge de una asociación entre la NASA, la rusa Roscosmos, la Agencia Espacial Europea, la japonesa JAXA y la Agencia Espacial Canadiense, y cuenta con dos centros de control principales situados en Houston y Moscú.
Los números que la definen:
- Pesa unas 420 toneladas y mide algo más de 100 metros de lado a lado, aproximadamente lo que un campo de fútbol.
- Vuela a unos 400 kilómetros de altura, a 28.000 km/h.
- Da una vuelta completa a la Tierra cada 90 minutos, es decir, unas dieciséis al día. Sus tripulantes ven amanecer dieciséis veces cada veinticuatro horas.
- La tripulación habitual es de siete personas, en turnos de unos seis meses.
Es visible a simple vista desde la Tierra, sin necesidad de telescopio: se ve como un punto muy brillante que cruza el cielo en pocos minutos, sin parpadear, poco después del anochecer o antes del amanecer. Existen páginas y aplicaciones que avisan de cuándo pasa por encima de tu ciudad.
Tiangong, la estación china

Tiangong —«palacio celestial»— ya no está en construcción: se terminó en noviembre de 2022. Sus tres módulos son el central Tianhe, lanzado en abril de 2021, y los dos laboratorios Wentian y Mengtian, que llegaron aquel mismo año y le dieron su característica forma de T.
Es bastante más pequeña que la ISS: unas 100 toneladas, aproximadamente una cuarta parte, con un tamaño similar al de la difunta Mir. Vuela algo más baja, entre 340 y 450 kilómetros, y la habitan tres taikonautas que se relevan cada seis meses. Está ocupada de forma continua desde 2022.
Y va a crecer. En junio de 2026 China anunció una segunda fase de ampliación: un nuevo módulo multifunción de unas 20 toneladas que se acoplará al central y convertirá la T en una cruz.
La ISS se retira en 2030, y eso lo cambia todo
La Estación Espacial Internacional tiene fecha de caducidad. La NASA planea retirarla a finales de 2030, y el final no consistirá en dejarla a la deriva: en junio de 2024 adjudicó a SpaceX un contrato de 843 millones de dólares para construir el US Deorbit Vehicle. Este vehículo se acoplará a la estación hacia mediados de 2029 y, cuando llegue el momento, la empujará para que caiga de forma controlada sobre una zona deshabitada del Pacífico. La reentrada está prevista entre finales de 2030 y 2031.
No es un capricho: la estación lleva más de un cuarto de siglo en el espacio, sus módulos más antiguos acumulan fatiga y el mantenimiento consume una parte cada vez mayor del presupuesto.
Quién toma el relevo
La apuesta de la NASA es no construir otra, sino alquilar sitio en estaciones privadas. Hay varios proyectos en marcha:
- Axiom Station, que empezará acoplando sus módulos a la propia ISS para después separarse y volar por su cuenta.
- Orbital Reef, de Blue Origin y Sierra Space.
- Starlab, de Voyager Space y Airbus.
- ROSS, la estación propia que Rusia planea tras salirse del programa de la ISS.
Si te interesa conocer la escala de lo que hay ahí arriba, la otra mitad de la historia se encuentra en cuántos satélites artificiales hay en órbita: unos 16.000 satélites funcionando y cerca de 47.000 objetos catalogados dando vueltas.
