El giro histórico de Corea del Norte: renuncia a reunificar Corea y se declara un país aparte

Rubén, 3 julio 2026
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Durante más de 75 años, las dos Coreas compartieron una misma obsesión, casi una religión de Estado: volver a ser un solo país. Norte y Sur nacieron divididos, pero ambos se veían como mitades temporales de una única nación coreana que, tarde o temprano, debía reunificarse. Esa meta estaba en sus constituciones, en sus himnos, en sus monumentos y en el corazón de millones de familias separadas por la frontera.

Pues bien: en 2024, Corea del Norte lo tiró todo por la borda. Kim Jong-un declaró que la reunificación ya no es posible ni deseable, definió a Corea del Sur como un país extranjero y enemigo, y cambió la constitución para constituirse, por primera vez, como un Estado soberano e independiente que renuncia a la unión.

Puede sonar a tecnicismo, pero es un terremoto histórico. Es como si un país renunciara de golpe a la idea que lo justificaba desde su fundación. En este artículo te contamos de dónde venía ese sueño de reunificación, en qué consiste exactamente el giro, cómo lo están borrando (hasta demoliendo monumentos) y por qué Corea del Norte ha decidido cambiar su gran misión.

Una sola Corea: 75 años soñando con la reunificación

Para entender la magnitud del cambio, hay que entender de dónde venía. Durante siglos, Corea fue una única nación, con una lengua y una historia comunes. Esa unidad se rompió tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la península quedó dividida en 1945 entre una zona ocupada por los soviéticos (el Norte) y otra por los estadounidenses (el Sur). Pronto surgieron dos gobiernos, pero ninguno de los dos se consideraba un país aparte: cada uno se veía como el legítimo representante de la única Corea.

De ahí nació una idea compartida y poderosísima: la de que la división era temporal y antinatural, y que el deber histórico de ambas Coreas era reunificarse. No era retórica vacía:

  • La reunificación figuraba en las constituciones de ambos países.
  • Los dos tenían ministerios y agencias dedicados a lograrla.
  • Se celebraron cumbres entre líderes (2000, 2007, 2018) para acercar posturas.
  • Hubo reencuentros de familias separadas por la guerra, imágenes desgarradoras de ancianos que se veían por primera y última vez en décadas.
  • En Pyongyang se levantó incluso un enorme Arco de la Reunificación, con dos mujeres coreanas sosteniendo juntas un mapa de la península.
Para Corea del Norte, esta misión era todavía más vital que para el Sur: era la razón de ser del país. Su ideología oficial situaba la reunificación de Corea como la gran tarea nacional. Renunciar a ella parecía, sencillamente, impensable.

El giro de 2023-2024: 'dos Estados hostiles'

El cambio llegó de forma rápida y contundente entre finales de 2023 y 2024.

Primero, a finales de 2023, en una reunión clave del partido, Kim Jong-un soltó la bomba: la reunificación con el Sur ya no era posible. Y fue más allá: dejó de hablar de los surcoreanos como “hermanos” o “compatriotas” y empezó a tratarlos como lo que, a partir de ahora, serían oficialmente: un país extranjero y hostil.

Poco después, a comienzos de 2024, en un discurso ante el parlamento norcoreano (la Asamblea Popular Suprema), Kim formalizó la nueva doctrina, conocida como la de los “dos Estados hostiles”. Y pidió explícitamente cambiar la constitución para:

  • Eliminar toda referencia a la cooperación y la reunificación con el Sur.
  • Definir con precisión las fronteras del país (dejando claro que el Sur queda fuera).
  • Añadir un artículo que califica a Corea del Sur como el país más hostil, un enemigo.

En otras palabras: Corea del Norte deja de considerarse “media Corea” a la espera de reunirse con la otra mitad y pasa a proclamarse un Estado soberano, independiente y completo, con su propia frontera permanente. La división ya no es un problema temporal que resolver, sino la realidad definitiva que el régimen quiere consagrar.

Este movimiento encaja con una estrategia más amplia de supervivencia del régimen que analizamos en detalle en cómo ha sobrevivido Corea del Norte. Aquí nos centramos en lo que significa para la vieja idea de “una sola Corea”.

Borrando la reunificación: monumentos, agencias y hasta el himno

Lo más llamativo es la determinación con la que el régimen ha pasado de las palabras a los hechos, borrando físicamente cualquier rastro de la vieja idea de reunificación.

  • Demolió el Arco de la Reunificación. Ese enorme monumento de Pyongyang que simbolizaba la unión de las dos Coreas fue derribado en 2024. Difícil imaginar un gesto más rotundo.
  • Eliminó las instituciones dedicadas a la reunificación, como el comité encargado de la reunificación pacífica y los organismos de cooperación y de turismo conjunto (como el del monte Kumgang).
  • Retiró la palabra “reunificación” de los medios, el arte y los símbolos del país. Se llegaron incluso a cambiar versos del himno nacional que aludían a una Corea unida.
  • Kim aprovechó actos internacionales para explicar la nueva doctrina a sus aliados, Xi Jinping y Vladímir Putin, buscando su respaldo para abandonar la reunificación pacífica.
Es un caso raro de un país reescribiendo su propia identidad en tiempo real: cambiando la constitución, tumbando estatuas y reeditando su himno para eliminar una idea que había defendido durante tres cuartos de siglo. Cuando un régimen se toma tantas molestias para borrar algo, es que se lo toma muy en serio.

¿Por qué renunciar a su gran misión? (y qué significa)

¿Por qué un país abandonaría la idea que lo justificaba desde su nacimiento? Los analistas apuntan a varias razones, y casi todas tienen que ver con la supervivencia del régimen:

  • La reunificación se había vuelto una trampa. Mientras Corea del Sur se hacía cada vez más rica, libre y admirada, la idea de una Corea unida sonaba cada vez más a que el Norte acabaría absorbido por el Sur. Renunciar a la reunificación es, en el fondo, blindarse frente a esa comparación incómoda.
  • Kim construye su propia legitimidad. En lugar de justificar su poder en una misión heredada e imposible, Kim Jong-un prefiere fundar un Estado que se justifica a sí mismo, aquí y ahora.
  • Cerrar la puerta a “contaminaciones”. Si el Sur ya no es “el mismo pueblo” sino un enemigo extranjero, resulta más fácil justificar el aislamiento y perseguir la entrada de cultura surcoreana.

El giro de Corea del Norte: antes y ahora

AspectoAntes (hasta 2023)Ahora (desde 2024)
Corea del SurOtra mitad de la misma naciónUn país extranjero y enemigo
Objetivo nacionalReunificar toda CoreaSer un Estado soberano e independiente
La divisiónTemporal y por resolverPermanente y definitiva
En la constituciónLa reunificación como gran metaSin reunificación y con frontera propia

Qué significa

El cambio tiene consecuencias serias. La más inquietante: si el Sur deja de ser “el hermano al que hay que reunir” y pasa a ser un país enemigo cualquiera, se vuelve (sobre el papel) más fácil justificar un conflicto contra él. Muchos expertos advierten de que la retórica se ha vuelto más peligrosa.

Y en el plano humano, es el final de un sueño: para las familias divididas por la guerra, para quienes soñaban con una península reunida algún día, el mensaje es demoledor. Corea del Norte ha decidido que las dos Coreas ya no son una nación separada por accidente, sino dos países distintos y para siempre.

Este giro no cae del cielo: encaja con el férreo control interno que describimos en cómo se vive dentro de Corea del Norte.