Su nombre engaña: se llama Zona Desmilitarizada (DMZ, por sus siglas en inglés), pero es justo lo contrario. La franja de terreno que separa Corea del Norte de Corea del Sur es, en realidad, la frontera más militarizada del mundo: kilómetros de alambradas, campos de minas, búnkeres y cientos de miles de soldados vigilándose a ambos lados.
Y sin embargo, es también uno de los lugares más fascinantes y llenos de paradojas del planeta. En esta misma franja conviven una aldea donde los soldados de ambos países se miran cara a cara a pocos metros, un pueblo fantasma construido solo para la propaganda, y un santuario natural tan bien conservado que en él sobreviven especies casi extinguidas en el resto de Corea.
Te contamos qué es exactamente la DMZ, qué pasa en la mítica Panmunjom, la historia del pueblo falso de Kijong-dong y por qué, 70 años después, esta cicatriz de la Guerra Fría se ha convertido sin querer en un refugio para la vida salvaje.
Qué es la DMZ (y por qué la guerra nunca terminó)
La DMZ es una franja de terreno que atraviesa toda la península coreana de costa a costa. Sus dimensiones son fáciles de recordar:
- Unos 250 km de largo.
- Unos 4 km de ancho (2 km a cada lado de la línea fronteriza).
Nació con el armisticio de 1953, el acuerdo que puso fin a los combates de la Guerra de Corea (1950-1953). Y aquí viene el primer dato que sorprende a mucha gente: aquel armisticio fue solo un alto el fuego, no un tratado de paz. Es decir, técnicamente las dos Coreas siguen en guerra más de 70 años después. La DMZ es la línea donde se congelaron los combates.
Por el centro de esa franja corre la Línea de Demarcación Militar, la frontera real. A ambos lados, el terreno está sembrado de minas, alambradas, torres de vigilancia y búnkeres, con enormes contingentes militares vigilando cada movimiento.
Panmunjom: donde los dos ejércitos se miran a los ojos
Si has visto fotos de soldados coreanos frente a frente separados por una raya en el suelo, estabas viendo Panmunjom, también llamada la Área de Seguridad Conjunta (JSA). Es el único punto de toda la DMZ donde tropas del Norte y del Sur están cara a cara, a pocos metros de distancia.
Aquí se firmó el armisticio de 1953, y aquí siguen las famosas casetas azules: unos barracones que están justo encima de la frontera, de modo que su interior queda partido por la mitad. Dentro de ellos —y solo dentro— los visitantes pueden llegar a cruzar técnicamente la línea y “pisar” el otro país durante unos segundos.
Panmunjom ha sido escenario de momentos históricos y de episodios tensos:
- El Puente de No Retorno, por donde en 1953 se intercambiaron los prisioneros de guerra, que debían elegir de forma irreversible en qué Corea querían quedarse (de ahí el nombre).
- Deserciones espectaculares de soldados que cruzan la frontera jugándose la vida.
- Incluso encuentros de altísimo nivel: aquí se han visto líderes de las dos Coreas y de Estados Unidos dándose la mano sobre la línea de demarcación.
El pueblo fantasma y la guerra de las banderas
Dentro de la DMZ hay dos aldeas, una a cada lado, y su historia es de las más curiosas de toda la frontera.
En el lado norte está Kijong-dong, que el régimen bautizó como la “Aldea de la Paz” y presenta como una próspera comunidad agrícola con escuelas, guardería y hospital. El problema es que, según llevan décadas observando desde el Sur, el pueblo estaría prácticamente vacío: muchos edificios serían cáscaras de hormigón sin interiores, con ventanas pintadas en las fachadas y luces que se encienden y apagan con temporizador para simular vida. De ahí que se lo conozca como el “pueblo fantasma” o “pueblo de la propaganda”, supuestamente construido para tentar a los surcoreanos a desertar.
Enfrente, en el lado sur, está la aldea real de Daeseong-dong, habitada por agricultores.
Y entre las dos se libró una batalla de lo más peculiar: la guerra de las banderas. Durante la Guerra Fría, el Sur levantó un mástil enorme con su bandera; el Norte respondió con uno todavía más alto en Kijong-dong, de unos 160 metros, durante años uno de los mástiles más altos del mundo. Pura competición de orgullo a golpe de altura.
La gran paradoja: un paraíso para la naturaleza (y se puede visitar)
Aquí está el giro más inesperado de la DMZ. Durante más de 70 años, esos 4 kilómetros de ancho han estado casi vacíos de seres humanos (solo soldados, minas y alambradas). ¿El resultado? Sin agricultura, sin ciudades y sin caza, la naturaleza ha reconquistado el terreno y ha creado, sin querer, uno de los santuarios de vida salvaje mejor conservados de Asia.
Se calcula que en la DMZ viven miles de especies de plantas y animales, entre ellas más de un centenar en peligro de extinción: grullas de coronilla roja, ciervos almizcleros, osos negros asiáticos e incluso se especula con la presencia de grandes felinos. Un campo de minas convertido, por accidente, en arca de Noé.
| Dato | Cifra |
| Longitud | Unos 250 km (de costa a costa) |
| Anchura | Unos 4 km (2 km por lado) |
| Creación | Armisticio de 1953 |
| Situación legal | Alto el fuego (las dos Coreas siguen en guerra) |
| Punto de contacto | Panmunjom / Área de Seguridad Conjunta (JSA) |
| Especies amenazadas | Más de 100 |
¿Se puede visitar?
Sí, y de hecho es una de las excursiones más populares desde Seúl. La visita se hace casi siempre desde el lado sur y con tours organizados: se puede llegar a la JSA de Panmunjom, a miradores sobre territorio norcoreano y a algunos de los túneles que el Norte excavó en su día bajo la frontera. En 2019, más de 1,2 millones de turistas visitaron la zona desde el Sur, frente a apenas unos 30.000 desde el Norte.
