Viajar es una de las experiencias más gratificantes que hay, pero nada arruina antes unas vacaciones que un robo o una estafa.
Con los años y muchos destinos a la espalda, he ido aprendiendo trucos para moverme seguro por sitios desconocidos y para que no me la den ni los taxistas ni los «guías» con dobles intenciones. Muchos son de sentido común, pero conviene repasarlos.
Aquí tienes mis mejores consejos para viajar con seguridad, organizados desde la preparación en casa hasta el día a día en destino.
Antes de salir: prepara el terreno
- Investiga el destino. Lee guías (como 123viajando), foros y vídeos, y consulta las recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores. Averigua los barrios seguros y las zonas a evitar, y elige el alojamiento en consecuencia.
- Regístrate como viajero. Si sales de la UE, apúntate en el Registro de Viajeros del Gobierno: en caso de emergencia (catástrofe, atentado…) sabrán que estás allí y cómo localizarte.
- Lleva copias de tus documentos. Escanea el pasaporte, el DNI y el carnet de conducir, guárdalos en el móvil y en la nube, y lleva alguna copia en papel. Anota (o apréndete) el número de pasaporte: te ahorra sacarlo cada vez que rellenas un papel de aduanas.
- Contrata un seguro de viaje. Fuera de tu país, una urgencia médica puede costar miles de euros (muchísimos en EE. UU.). Te lo contamos todo en nuestra guía de seguros de viaje. Dentro de la UE, además, llevas la Tarjeta Sanitaria Europea.
- Avisa a los tuyos. Manda tu itinerario, reservas y vuelos a un par de personas de confianza, y ten a mano los teléfonos de emergencia del destino (embajada o consulado, policía, hospital).
No parezcas un blanco fácil
Los turistas son un imán para los amigos de lo ajeno. La idea es pasar desapercibido:
- Viste discreto y no exhibas joyas, relojes caros ni fajos de billetes. Consulta el mapa con disimulo (mejor en el móvil que con un plano gigante desplegado).
- Sé tú quien se acerca. Si necesitas indicaciones, acércate tú a alguien al azar; es más seguro que dejar que alguien se acerque a ti.
- Dificulta el trabajo a los carteristas. Una mochila que se abre por la espalda, pantalones con bolsillos con cremallera o un bolsillo interior para la cartera marcan la diferencia. En metros y zonas abarrotadas, lleva la mochila por delante.
- Reparte el dinero. No lleves todo el efectivo y las tarjetas en el mismo sitio; guarda una parte en el alojamiento.
- Usa transporte oficial. Evita los «coches privados» sin licencia; usa taxis registrados o apps de confianza, y comprueba la ruta en el mapa mientras vas.
- Lleva la dirección del alojamiento apuntada (en el móvil y en papel), y que todo el grupo la tenga por si os separáis.
Aprende a detectar las estafas
Vayas donde vayas habrá gente dispuesta a engañarte. Algunas estafas son evidentes; otras, muy elaboradas. No te creas invencible: a cualquiera pueden timarlo.
Cada país tiene sus clásicos —la estafa del anillo en París, los taxímetros «rotos», el «amigo» que te invita a un bar carísimo…—, así que antes de ir busca las más habituales de tu destino y apréndetelas.
Y no olvides las estafas digitales, cada vez más comunes también de viaje:
- Códigos QR falsos pegados sobre los reales (en parkings, menús o tótems) que llevan a webs de pago fraudulentas.
- Mensajes de «tu paquete» o «tu reserva» por SMS o WhatsApp pidiéndote un pago o tus datos.
- Falsos wifis con nombres parecidos al del hotel o el aeropuerto para robarte información.
Ante la duda, desconfía de la urgencia y verifica siempre por el canal oficial.
Seguridad digital
El móvil guarda tu correo, tus fotos, tus contactos y hasta la app del banco. Protégelo:
- Bloquéalo bien. Usa un PIN largo o biometría, y activa la localización y el borrado remoto por si te lo roban.
- Cuidado con los wifis abiertos. En una red abierta, alguien podría interceptar tus datos. Si tienes que usarla, conéctate con una VPN. Mejor aún: lleva tus propios datos con una eSIM y evita las redes públicas.
- No publiques tu ubicación en tiempo real. Contar en redes que estás de viaje es avisar de que tu casa está vacía. Sube las fotos al volver, y no anuncies tus planes futuros.
- Vigila tus cuentas. Revisa de vez en cuando los movimientos de tus tarjetas; cuanto antes detectes algo raro, mejor. Activa las notificaciones de tu banco.
- Protege tu casa mientras no estás. Pide a alguien que recoja el correo: un buzón a rebosar es un cartel de «no hay nadie».
Por la noche y en el hotel
Cuando cae el sol conviene extremar el cuidado, sobre todo si viajas solo:
- Fíate de tu instinto. Si un sitio o una persona te dan mala espina, cambia de acera, de vagón o entra en un local concurrido. Suele acertar.
- Muévete por zonas iluminadas y con gente. Evita atajos oscuros y calles vacías; si crees que te siguen, entra a pedir ayuda a un hotel o local (aunque no sea el tuyo) y no vayas directo a tu alojamiento.
- Modera el alcohol. En el extranjero ya eres un objetivo por ser turista; ir bebido lo multiplica. Ojo además con las graduaciones, que varían mucho de un país a otro. Y no dejes tu bebida sin vigilar.
- Planifica la vuelta. Comprueba si habrá transporte de noche o si tendrás que pedir un taxi de confianza.
- Asegura la habitación. Cierra con llave puertas y ventanas; puedes llevar un tope de puerta portátil como capa extra. Deja el cartel de «No molestar» para simular que estás dentro y no abras a desconocidos aunque digan ser del hotel: llama antes a recepción para confirmarlo.
