Cómo volar y conducir menos: 10 pasos para viajar de forma más sostenible

Rubén, 13 julio 2026
viajar sostenible tren viajar sostenible tren

Nos encanta viajar, y en 123viajando no vamos a decirte lo contrario. Pero si de verdad quieres reducir tu impacto sobre el planeta, hay un dato que conviene tener claro: la forma en que nos movemos es una de las mayores fuentes de emisiones que dependen directamente de nosotros. Se calcula que el transporte supone alrededor de un 25 % de la huella de carbono de una persona, y dentro de él el coche genera cerca del 40 % de las emisiones y el avión otro 24 %.

La buena noticia es que aquí tú tienes mucho que decir. No hace falta renunciar a viajar ni encerrarse en casa: basta con cambiar algunas costumbres para recortar tu huella de forma notable, ahorrar dinero y, muchas veces, disfrutar más del propio trayecto.

viajar sostenible tren featured
El tren es, con diferencia, una de las formas más limpias de moverse por tierra

En esta guía hemos ampliado y adaptado los 10 pasos que propone la organización británica Ethical Consumer para conducir y volar menos, con datos europeos, ejemplos españoles y un puñado de trucos extra. Los hemos dividido en dos bloques —conducir menos (pasos 1 a 6) y volar menos (pasos 7 a 10)— y hemos añadido un capítulo final con ideas para redondear un viaje más sostenible. Vamos a ello.

Cuánto contamina cada medio de transporte

Antes de cambiar nada, vale la pena ver los números en frío, porque las diferencias entre unos medios y otros son enormes. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), estas son las emisiones aproximadas de cada medio por pasajero y kilómetro:

Emisiones medias por pasajero y kilómetro (fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente)

Medio de transporteEmisiones (g CO₂ por pasajero y km)
Tren14
Autobús / autocar68
Coche (gasolina)~150
Avión (corto y medio radio)285

Dicho de otra forma: el avión contamina unas 20 veces más que el tren para recorrer la misma distancia. Y no es un detalle menor. Un estudio de 2019 calculó que un solo vuelo corto entre Londres y Edimburgo emite más CO₂ que lo que emite de media en todo un año una persona de Uganda o Somalia. Un fin de semana en avión puede pesar más en tu huella anual que muchos meses de pequeños gestos.

Para que se vea con un ejemplo cercano, comparemos el trayecto Madrid–Barcelona, uno de los más transitados de España:

Emisiones aproximadas del trayecto Madrid–Barcelona

Madrid–BarcelonaEn aviónEn tren (AVE)
Emisiones de CO₂ por pasajero~115 kg~17 kg
Reducción al elegir el tren≈ 85 %

El mensaje es sencillo: cuanto menos volemos y menos usemos el coche en solitario, más bajará nuestra huella. Y en trayectos medios dentro de España o Europa, el tren no solo contamina muchísimo menos, sino que a menudo te deja en pleno centro de la ciudad y sin colas de seguridad. Si quieres profundizar en el lado ético del viaje, échale un ojo a nuestra guía sobre turismo responsable y cambio climático.

Conducir menos: 6 formas de dejar el coche en casa

El coche es cómodo, pero también es el gran responsable de las emisiones del transporte. Un dato que da que pensar: el coche medio pasa aparcado el 96 % de su vida. Aquí tienes seis formas de usarlo menos sin complicarte la vida.

1. Agrupa y planifica tus desplazamientos

La forma más fácil de conducir menos es, sencillamente, hacer menos viajes. En lugar de coger el coche cada vez que te falta algo, junta los recados en una sola salida y plantéate tener días “sin coche” fijos a la semana. Y si tu trabajo lo permite, teletrabajar aunque sea un par de días evita los dos trayectos diarios de la oficina, que suelen ser los que más kilómetros suman.

2. Cambia la forma en que te mueves

Párate a pensar qué te frena para ir en transporte público, en bici o andando. Muchas veces es la costumbre más que la necesidad real. Para trayectos cortos, ir a pie o en bici es más rápido de lo que parece (y te ahorras buscar aparcamiento). Si tienes horario flexible, evita las horas punta: el transporte público es mucho más agradable cuando no vas apretujado.

viajar sostenible bicicleta
En ciudad, la bici es a menudo más rápida que el coche puerta a puerta

3. Súbete a una bici eléctrica

La bici eléctrica es una de las formas de moverse con menos huella de carbono que existen (¡incluso teniendo en cuenta la energía de la comida, sale mejor que la bici normal en trayectos largos!). Te permite llegar sin sudar, subir cuestas y hacer distancias que en bici convencional darían pereza, así que sustituye muchos trayectos que harías en coche.

Aunque parezca cara, sale rentable: lo que te ahorras en gasolina, aparcamiento y transporte la amortiza en poco tiempo. Además, en España hay ayudas públicas para comprarla a través de planes como el Plan MOVES y de subvenciones de muchos ayuntamientos. Consulta lo que ofrece tu comunidad autónoma antes de comprar.

4. Comparte coche

Si vas a hacer un trayecto en coche, llénalo. Compartir coche reparte las emisiones (y la gasolina, y los peajes) entre varias personas. Para viajes largos, en España la referencia es BlaBlaCar, que conecta a conductores con pasajeros que van al mismo sitio. Y para el día a día, cada vez más empresas organizan coche compartido entre compañeros: según plataformas de carpooling, quien comparte el trayecto al trabajo con regularidad puede ahorrar en torno a 1.000 € al año.

5. Usa un coche por horas (carsharing)

Si conduces poco —menos de unos 5.000 km al año—, tener coche en propiedad no compensa: pagas seguro, ITV, impuestos y mantenimiento para un aparato que está parado casi siempre. La alternativa es el coche por horas o carsharing (Zity, Free2Move y compañías similares en las grandes ciudades): coges un coche solo cuando lo necesitas y no te preocupas de nada más. Muchas flotas son ya eléctricas, así que de paso reduces todavía más tu huella.

6. Conduce de forma eficiente

Cuando el coche sea imprescindible, la forma de conducir cambia mucho el consumo:

  • Acelera y frena con suavidad y mantén una velocidad constante; el “acelerón-frenazo” dispara el gasto.
  • No corras: por encima de unos 100-110 km/h el consumo (y las emisiones) se disparan.
  • Vigila la presión de los neumáticos: llevarlos deshinchados aumenta el consumo hasta un 4 %.
  • Viaja ligero: cada 25 kg de más suponen alrededor de un 1 % extra de combustible, y la baca o el cofre en el techo disparan la resistencia al aire. Quítalos cuando no los uses.

Si además vas a alquilar coche en un viaje, no te pierdas nuestra guía para alquilar coche en el extranjero y evitar sustos.

Volar menos sin renunciar a viajar

Aquí está la palanca más potente de todas: el avión es lo que más pesa en la huella de un viajero. Reducir aunque solo sea un vuelo largo al año marca una diferencia enorme. Y no, “volar menos” no significa dejar de conocer mundo; significa elegir mejor cómo y cuándo volamos.

7. Cambia el avión por tren o autobús

Para distancias cortas y medias, el tren y el autobús son alternativas realistas y muchísimo más limpias. Dentro de España, la red de alta velocidad (Renfe y las compañías low cost que ya operan) cubre buena parte del país, y para Europa el Interrail permite recorrer decenas de países con un solo billete a precio ajustado.

Cambiar de mentalidad ayuda: el trayecto deja de ser un mero trámite (colas, controles, esperas) y pasa a formar parte del viaje. En tren ves el paisaje, te mueves por el vagón, trabajas o duermes, y llegas al centro de la ciudad sin traslados desde un aeropuerto lejano. Si quieres ir soñando, tenemos hasta recorridos virtuales en tren para inspirarte.

8. Súmate al movimiento (no estás solo)

En los países nórdicos nació el concepto de flygskam, la “vergüenza de volar”, junto a su reverso positivo, el tågskryt u “orgullo de viajar en tren”. La idea se ha extendido por Europa (Alemania, Países Bajos, Finlandia…) y ha impulsado campañas como Flight Free, en las que la gente se compromete a no coger un avión durante un año. Formar parte de una comunidad con el mismo objetivo hace que sea mucho más fácil mantener el propósito.

9. Prioriza los vuelos que de verdad importan

No se trata de eliminar todos los vuelos de golpe, sino de ser selectivo. Reserva el avión para los viajes que de verdad te importan —ver a la familia que vive lejos, ese gran viaje de tu vida, una estancia larga— y recorta los vuelos “de capricho”: las escapadas exprés de fin de semana a 2.000 km, que suman mucha huella para muy pocos días de disfrute. Una buena regla: menos vuelos, pero más largos y aprovechados.

10. Habla con tu empresa

Una parte enorme de los vuelos son de trabajo. Propón a tu empresa videollamadas en lugar de reuniones presenciales que exigen volar, o el tren para los desplazamientos nacionales. Cada vez más compañías se apuntan a iniciativas como Climate Perks, que dan días de viaje pagados a quien elige tren, autocar o barco en vez de avión en sus vacaciones. Cambiar la política de viajes de una empresa multiplica tu impacto individual por el de toda la plantilla.

Trucos extra para un viaje más sostenible

Más allá de conducir y volar menos, hay pequeños gestos que rebajan todavía más la huella de tus viajes sin quitarte disfrute. Estos son los que más valen la pena:

Apuesta por el slow travel

En vez de tres escapadas cortas al año, plantéate un viaje más largo. Sale más barato por día, cansa menos y, sobre todo, reparte las emisiones del desplazamiento entre muchos más días de viaje. Quedarte más tiempo en cada destino también te permite conocerlo de verdad, en lugar de coleccionar aeropuertos.

Redescubre los trenes nocturnos

Los trenes nocturnos están viviendo un renacimiento en Europa: te ahorras una noche de hotel, aprovechas las horas de sueño para avanzar cientos de kilómetros y te despiertas ya en el destino. Es una de las formas más románticas (y eficientes) de viajar sin avión.

Elige destinos más cercanos

No hace falta cruzar el planeta para vivir un gran viaje. Tu propio país y los países vecinos están llenos de sitios increíbles a los que puedes llegar en tren o en coche compartido. Cuanto más cerca, menos huella y menos gasto.

Si vuelas, hazlo de la forma menos mala

  • Vuelos directos: los despegues y aterrizajes son la parte que más consume, así que un directo contamina menos que uno con escalas.
  • Clase turista: cuantos más pasajeros por avión, menos emisiones por persona; volar en business multiplica tu huella individual.
  • Equipaje ligero: menos peso a bordo es menos combustible. Viaja con lo justo.

Compensar emisiones: útil, pero con cabeza

Muchas aerolíneas ofrecen compensar el CO₂ de tu vuelo pagando un extra que financia proyectos de reforestación o energías limpias. Está bien como complemento, pero no es una varita mágica: algunos proyectos son de dudosa eficacia y compensar nunca equivale a no haber emitido. Primero reduce; compensa solo lo que no hayas podido evitar, y a través de programas serios y certificados.

Reduce el plástico y consume local

Ya en el destino, lleva botella reutilizable, evita los plásticos de un solo uso y consume en negocios locales. Es sorprendente la cantidad de residuos que genera el turismo: lo vemos en nuestro artículo sobre los países que más plástico contaminan.

Preguntas frecuentes y resumen

Antes de cerrar, resolvemos las dudas más habituales sobre cómo viajar contaminando menos.

¿De verdad importa lo que hago yo solo? Sí. El transporte es de las pocas parcelas de tu huella que controlas casi por completo, y un único vuelo largo o un coche usado a diario pesan mucho. Además, cuando cambias de hábito das ejemplo y empujas a que empresas y administraciones ofrezcan mejores alternativas.

¿Cuál es el gesto que más reduce mi huella? Volar menos, sin duda. Un solo vuelo largo suele emitir más que todo un año de trayectos en coche por ciudad. Si solo vas a cambiar una cosa, que sea esa.

¿El tren siempre contamina menos que el avión? En la práctica, para casi cualquier trayecto dentro de España o Europa, sí, y por goleada (unas 20 veces menos por kilómetro). El avión solo tiene sentido cuando no hay una alternativa razonable en tren, autobús o barco.

¿Y si necesito coche sí o sí? Compártelo, condúcelo de forma eficiente y plantéate el carsharing o la bici eléctrica para el día a día. No todo es blanco o negro: usar el coche la mitad de veces ya es un gran avance.

¿Compensar el CO₂ del vuelo me deja “a cero”? No. La compensación ayuda, pero no borra lo emitido y no todos los proyectos son fiables. Primero reduce; compensa solo lo inevitable.

En resumen: no hace falta dejar de viajar para viajar mejor. Prioriza el tren frente al avión, comparte el coche o déjalo en casa para los trayectos cortos, viaja más despacio y más cerca cuando puedas, y reserva los vuelos para lo que de verdad merece la pena. El planeta —y tu bolsillo— lo notarán.

Fuentes

  1. eea.europa.eu
  2. renfe.com
  3. interrail.eu
  4. idae.es
  5. es.wikipedia.org
  6. ethicalconsumer.org