Los parásitos entran en el cuerpo por cuatro vías: la picadura de un insecto, el agua, la comida y la piel. Casi todo lo que puedes hacer para evitarlos durante un viaje consiste en cerrar esas cuatro puertas, y ninguna de las medidas es cara ni complicada.
Con diferencia, el más grave es la malaria, que también es un parásito: según la Organización Mundial de la Salud, en 2024 causó 282 millones de casos y 610.000 muertes en 80 países. Los demás rara vez matan a un viajero, pero pueden estropear el viaje o dar problemas durante meses: la giardia, las lombrices intestinales, los gusanos que entran por los pies o la esquistosomiasis de los ríos y lagos.
Las ocho reglas, en corto:
- Cuantas menos picaduras, mejor: repelente, manga larga y mosquitera.
- Agua segura siempre: precintada, hervida o filtrada, también para los dientes.
- Comida recién cocinada y caliente. La fruta, pelada por ti.
- Manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño.
- Nunca descalzo sobre tierra o arena.
- Nada de baños en ríos, lagos o embalses en zonas con esquistosomiasis.
- Carne y pescado de río, bien hechos.
- Consulta médica antes de salir y atención a la fiebre al volver.
En este artículo analizamos cada una de esas reglas con el detalle necesario para aplicarlas: qué producto es útil y cuál no, en qué momento del día conviene usarlos y qué hacer cuando no hay otra opción.
Qué parásitos puedes coger de viaje y por dónde entran
Un parásito es un organismo que vive a costa de otro. Los que afectan a los viajeros se dividen en dos tipos: protozoos, que son microscópicos, como los de la malaria o la giardia, y gusanos, como las lombrices, las tenias o las duelas. Las pulgas, los piojos, la sarna y las chinches de cama también son parásitos, pero permanecen fuera del cuerpo.
No es necesario conocerlos uno a uno para prevenirlos. Lo que importa es la vía por la que entran, porque cada vía tiene su propia defensa:
| Cómo entra | Parásitos más habituales | Dónde hay más riesgo | Cómo se evita |
| Picadura de mosquito | Malaria (paludismo) | África subsahariana sobre todo; también zonas de Asia, Oceanía y América | Medicación preventiva si la indica el médico, repelente, mosquitera y manga larga desde el atardecer |
| Picadura de otros insectos | Leishmaniasis (mosca de la arena), enfermedad de Chagas (chinche triatomina) | Leishmaniasis: América, cuenca mediterránea, Oriente Medio y Asia central. Chagas: América Latina | Repelente, mosquitera de malla fina y no dormir en casas de adobe o paja sin protección |
| Agua y manos sucias | Giardia, criptosporidio, amebas | Cualquier lugar sin agua potable segura; también ríos y lagos de montaña | Agua precintada, hervida o filtrada, y manos con agua y jabón |
| Verdura cruda y alimentos contaminados | Lombrices intestinales, cisticercosis, fasciola | Zonas tropicales y subtropicales con saneamiento deficiente | Comida recién cocinada y caliente; fruta que pelas tú; nada de ensaladas ni berros silvestres |
| Carne y pescado crudos | Tenia, duelas del hígado y del pulmón | Sudeste asiático, este de Asia, África y América Latina | Carne y pescado de río bien hechos; cangrejos y gambas de río siempre cocinados |
| Piel en contacto con tierra o arena | Anquilostomas, larva migrans cutánea | Trópicos; playas con perros y gatos sueltos | Calzado siempre y esterilla o tumbona en la playa |
| Baño en agua dulce | Esquistosomiasis (bilharzia) | África concentra casi el 94 % de los casos; también zonas de Oriente Medio, el Caribe, Sudamérica y Asia | No bañarse ni vadear ríos, lagos y embalses en zonas endémicas |
Existen tres ideas que ayudan a no obsesionarse ni a confiarse:
- El riesgo depende del tipo de viaje, no solo del país. Una semana en un hotel de ciudad no se parece a un mes de mochila por zonas rurales, aunque sea el mismo país. Cuanto más rural, más largo y más básico el alojamiento, más cuenta todo lo que viene a continuación.
- La mayoría se cogen por descuidos pequeños y repetidos: el hielo de un zumo, una ensalada, un paseo descalzo hasta el agua.
- Muchos no dan síntomas enseguida. La giardia tarda una o dos semanas, y algunos gusanos, meses. Por eso el último capítulo, el de la vuelta, es tan importante como los anteriores.
Antes de salir: la consulta del viajero y lo que hay que meter en la maleta
Pide cita en un Centro de Vacunación Internacional
Si vas a viajar a un país tropical o subtropical, pide cita con cuatro a seis semanas de antelación. En España se trata de un servicio público: a través de la web del Ministerio de Sanidad puedes generar los consejos sanitarios de tu viaje y pedir la cita.
Durante esa consulta se decide lo único de esta lista que no puedes resolver por tu cuenta: si necesitas medicación preventiva contra la malaria. No existe una vacuna para viajeros que la sustituya, y tanto el medicamento como la dosis y la duración dependen de la zona exacta a la que vayas. La OMS recuerda que algunos tratamientos hay que empezarlos dos o tres semanas antes de partir y que se deben seguir tomando hasta cuatro semanas después de volver, porque el parásito puede seguir saliendo del hígado durante ese tiempo.
Lleva a la cita el itinerario detallando las zonas concretas y no solo el país: en muchos destinos la malaria se encuentra en la selva, pero no en la capital o en las islas turísticas. En Indonesia, por ejemplo, Bali está libre de malaria y Papúa no.
El botiquín contra parásitos
No hace falta mucho, pero sí que esté en la maleta desde el primer día:
- Repelente de insectos con DEET, icaridina o IR3535. En muchos destinos se encuentra, pero no siempre con la concentración adecuada.
- Chanclas o sandalias para la playa, la ducha y los alrededores del alojamiento, además del calzado cerrado.
- Gel hidroalcohólico con al menos un 60 % de alcohol, para cuando no haya agua y jabón.
- Una pastilla de jabón o un bote pequeño de jabón líquido: en muchos baños no hay.
- Un método para tratar el agua si vas a zonas rurales o de montaña: filtro portátil, pastillas o ambos.
- Mosquitera impregnada, si vas a dormir en alojamientos básicos de zonas con malaria.
- Ropa ligera de manga larga y pantalón largo, de colores claros.
- Pinzas de punta fina para quitar garrapatas.
Y un seguro de viaje con asistencia médica: una malaria o una fiebre sin diagnosticar en el extranjero implica hacerse pruebas y, en ocasiones, el ingreso hospitalario. Lo que conviene revisar en la póliza se encuentra en la guía de seguros de viaje.
Cuantas menos picaduras, mejor: malaria y otros parásitos que llegan con un insecto
La malaria, el parásito que más importa
La malaria es causada por un protozoo del género Plasmodium que transmite la hembra del mosquito Anopheles. El 95 % de los casos y de las muertes se producen en África, donde la especie más peligrosa, Plasmodium falciparum, es también la más extendida. Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 15 días después de la picadura: fiebre, escalofríos y dolor de cabeza, de forma similar a una gripe.
El mosquito de la malaria pica desde el atardecer y durante la noche. Esto determina el momento en que es necesario protegerse más, pero no es motivo para descuidarse durante el día: el mosquito del dengue, que transmite un virus y no un parásito, pica al amanecer y al atardecer, por lo que, en la práctica, el repelente se usa todo el día.

Cómo evitar las picaduras, por orden de eficacia
- Repelente en la piel descubierta. Los que funcionan llevan DEET, icaridina o IR3535. Con el DEET, la protección mejora hasta una concentración de alrededor del 50 %; por encima no dura mucho más. Los productos con menos de un 10 % de principio activo protegen solo una o dos horas.
- Primero la crema solar y después el repelente. El DEET reduce el factor de protección solar más o menos un tercio, así que hay que reponer la crema más a menudo.
- Ropa que cubra: manga larga, pantalón largo y calcetines al atardecer. Se puede tratar la ropa, el calzado y la mosquitera con permetrina al 0,5 %, uno o dos días antes de hacer la maleta para que se seque. La permetrina nunca se aplica sobre la piel.
- Dormir protegido: habitación con aire acondicionado o con mosquiteras en buen estado en las ventanas. Si no las hay, mosquitera sobre la cama, remetida bajo el colchón y sin agujeros.
- Volver a aplicar el repelente cuando notes que los mosquitos vuelven a picar, después de bañarte o de sudar mucho, sin pasar de lo que indica la etiqueta.
En los niños, el repelente debe aplicarlo un adulto: primero en sus propias manos y luego sobre la piel del niño, evitando tocarle las manos, ya que acaban en la boca.
Otros parásitos que transmite un insecto
- Leishmaniasis. La transmite la mosca de la arena, un insecto diminuto que pica sobre todo al amanecer y al atardecer. La forma más frecuente deja úlceras en la piel que pueden marcar de por vida. No es solo tropical: según la OMS, la mayoría de los casos cutáneos se dan en América, la cuenca mediterránea, Oriente Medio y Asia central. Como la mosca es más pequeña que un mosquito, hace falta una mosquitera de malla fina.
- Enfermedad de Chagas. La transmiten unas chinches que viven en las grietas de paredes y techos de casas precarias de América Latina y que salen de noche a alimentarse. También se contagia por alimentos o bebidas contaminados. Si vas a dormir en una casa de adobe o de techo vegetal en zona rural, usa mosquitera.
- Garrapatas. Transmiten sobre todo bacterias y virus, pero la prevención es la misma: caminar por el centro del sendero, pantalón largo y revisarse la piel al terminar el día. Si encuentras una, se quita con pinzas de punta fina, cogiéndola cerca de la piel y tirando hacia arriba sin girar.
Y las chinches de cama
No transmiten enfermedades, pero se vienen contigo a casa en la maleta. Al llegar a una habitación, mira las costuras del colchón y el cabecero: si ves insectos de color marrón rojizo y entre 1 y 7 milímetros, o manchitas de sangre en las sábanas, pide otra habitación. Deja la maleta cerrada y en alto, nunca sobre la cama ni en el suelo.
Agua siempre segura y manos limpias antes de comer
La giardia, el criptosporidio y las amebas son los parásitos intestinales más habituales entre los viajeros y se contraen a través del agua. Basta con tragar una cantidad mínima. La giardia provoca diarrea, gases, heces grasientas y cansancio; los síntomas comienzan una o dos semanas después y duran de dos a seis semanas, por lo que muchas veces aparecen ya en casa.
Qué agua se puede beber
- Embotellada y precintada. Comprueba que el precinto cruje al abrirlo y limpia la boca de la botella o de la lata antes de beber.
- Bebidas calientes hechas con agua recién hervida: té y café.
- Refrescos y cerveza en lata o botella cerrada.
Y esto es lo que conviene evitar en aquellos lugares donde el agua del grifo no es potable:
- El hielo, salvo que sepas que es industrial. El alcohol de una copa no desinfecta el hielo.
- El agua del grifo para lavarte los dientes. Usa la misma que bebes.
- Los zumos y batidos preparados con agua o con hielo, y las bebidas de máquina.
- Tragar agua al ducharte o al bañarte en ríos, lagos y piscinas mal mantenidas.
Para saber en qué países se puede beber del grifo, consulta la guía mundial del agua del grifo, y para descubrir para qué sirve la que no es potable, mira qué se puede hacer con el agua no potable.
Cuando no hay agua embotellada
Si estás en una ruta de montaña, en una aldea o en un trayecto largo, puede que tengas que tratar el agua. No todos los métodos son eficaces contra los parásitos:
| Método | ¿Elimina los parásitos del agua? | Qué hay que saber |
| Hervir | Sí | Un minuto a borbotones; tres minutos por encima de los 2.000 metros. Es el método más seguro |
| Filtro portátil | Sí, si retiene partículas de 1 micra o menos | Quita giardia y criptosporidio, pero la mayoría no elimina los virus: conviene combinarlo con desinfección o hervido |
| Pastillas de cloro o yodo | Solo en parte | No son fiables contra el criptosporidio. Sirven contra bacterias y virus |
| Dióxido de cloro | Sí, con tiempo | Es el desinfectante químico que sí actúa contra el criptosporidio, pero puede necesitar hasta cuatro horas |
| Agua embotellada | Sí | Solo si el precinto está intacto. Limpia la boca de la botella o de la lata antes de beber |
El error más habitual es confiar únicamente en las pastillas de cloro, ya que el criptosporidio las resiste. La opción más completa es filtrar y después desinfectar o hervir. Además, que un arroyo de montaña sea transparente no significa que el agua esté limpia: beber de manantiales, ríos y lagos sin tratar es una de las formas conocidas de contraer la giardia.
Las manos
Agua y jabón antes de comer y después de ir al baño, siempre que haya disponibilidad. El gel hidroalcohólico es el plan B: debe contener al menos un 60 % de alcohol, no funciona bien si las manos están visiblemente sucias y no elimina con la misma eficacia algunos microbios, entre ellos el criptosporidio.
En la práctica:
- Lleva el gel en el bolsillo, no en la mochila: se usa si está a mano.
- Lávate también después de tocar animales, dinero o barandillas antes de comer con las manos.
- En los países donde se come con la mano, fíjate en que casi todos los restaurantes tienen un lavabo a la vista. Úsalo.
- Las uñas cortas ayudan más de lo que parece.
Cuidado con los alimentos: qué comer y qué dejar pasar
La regla clásica del viajero sigue siendo válida: cocínalo, hiérvelo, pélalo o déjalo. La lógica que hay detrás es sencilla: el calor elimina los parásitos y sus huevos, y la piel de una fruta que pelas tú protege el interior.
Lo que casi nunca da problemas
- Comida recién cocinada y servida caliente, humeando.
- Fruta que se pela: plátano, mango, naranja, papaya. Pelada por ti, con las manos limpias.
- Pan, galletas y productos secos envasados.
- Lácteos pasteurizados.
Lo que conviene dejar pasar
- Ensaladas y verdura cruda. Los huevos de las lombrices intestinales llegan a la boca, sobre todo, en verdura mal lavada. Según la OMS, unos 1.500 millones de personas, casi una de cada cuatro en el mundo, tienen alguno de estos gusanos.
- Fruta ya cortada, que no sabes con qué agua se ha lavado ni cuánto lleva al aire.
- Comida que lleva rato a temperatura ambiente: bufés, bandejas expuestas, salsas en la mesa.
- Leche y quesos sin pasteurizar.
Carne y pescado crudos: lo que cambia según el destino
Aquí es donde se diferencia un viajero bien informado de uno confiado, ya que varios platos típicos son precisamente la vía de entrada:
- Pescado de río crudo, fermentado o poco hecho. En el este y el sudeste de Asia transmite las duelas del hígado. La OMS señala que una de ellas es muy frecuente en algunas zonas de Laos, y que la infección repetida durante años puede acabar en cáncer de las vías biliares. Las ensaladas de pescado de río crudo del nordeste de Tailandia y de Laos son el ejemplo típico. El pescado de mar de un restaurante de sushi es otro asunto.
- Cangrejos y gambas de río crudos o marinados. Transmiten la duela del pulmón, presente en Asia, África y América Latina, que causa una tos crónica que se confunde con la tuberculosis.
- Cerdo poco hecho. Transmite la tenia. Y hay una segunda vía que no tiene que ver con comer cerdo: tragar los huevos de la tenia con agua, comida o manos contaminadas provoca la cisticercosis, en la que las larvas forman quistes en los músculos o en el cerebro. Es la causa evitable de epilepsia más frecuente en el mundo.
- Caracoles, babosas, ranas y gambas de río crudos. En el sudeste asiático y las islas del Pacífico pueden llevar un gusano que provoca un tipo raro de meningitis. También se coge con una lechuga mal lavada en la que va un caracol diminuto.
- Berros y otras plantas acuáticas crudas. Transmiten la fasciola, una duela del hígado presente en todo el mundo, con más casos en América Latina y Oriente Medio.
Comer en la calle sin jugársela
No hace falta renunciar a la comida callejera, ya que sería renunciar a media experiencia del viaje. Lo que sí conviene es saber elegir:
- Puestos con cola de gente local: la comida rota rápido y no lleva horas hecha.
- Platos que se cocinan delante de ti: salteados, fritos, a la brasa, sopas hirviendo.
- Fíjate en el agua: con qué lavan los platos y si el hielo es de bolsa.
- Mejor a la hora de comer que a media tarde, cuando lo que queda lleva horas esperando.
No andar descalzo y dónde no bañarse
Se trata de los dos consejos que casi nunca figuran en las listas y los que más sorprenden, ya que no tienen que ver con la alimentación ni con los insectos: hay parásitos que atraviesan la piel sana.
Chanclas siempre
Las larvas de los anquilostomas, que son unos gusanos intestinales, viven en tierra contaminada con heces y penetran a través de la piel de los pies al caminar descalzo. Posteriormente llegan al intestino y pueden causar anemia.
Los perros y los gatos tienen sus propios anquilostomas y sus larvas también penetran en la piel humana, aunque no pasan de ahí: provocan la larva migrans cutánea, que consiste en unas líneas rojas en relieve que avanzan bajo la piel y pican muchísimo, casi siempre en los pies o las piernas. Suele curarse sola en unas semanas, pero amarga unas vacaciones. Es típica de las playas tropicales con perros sueltos.
Cómo se aplica:
- Calzado desde que sales de la habitación, también para ir del alojamiento a la playa y en las duchas compartidas.
- En la playa, esterilla, tumbona o pareo grueso. Evita tumbarte directamente en la arena por donde andan perros y gatos.
- No andes descalzo por barro, huertos ni caminos de aldea, por corto que sea el trayecto.
- A los niños, que no jueguen sentados en tierra donde haya animales.
Agua dulce: pregunta antes de bañarte
La esquistosomiasis, o bilharzia, se contrae al bañarse, vadear o lavar ropa en agua dulce donde habitan unos caracoles que liberan las larvas del parásito. Estas larvas atraviesan la piel sin que se note. Según la OMS, casi 254 millones de personas necesitaron tratamiento preventivo en 2024, y cerca del 94 % viven en África. También hay transmisión en zonas de Oriente Medio, el Caribe, Sudamérica y Asia.
La OMS advierte de que el número de turistas infectados es cada vez mayor debido al auge de los viajes a zonas remotas. Los ríos, lagos y embalses de África constituyen el escenario más habitual.
Cómo se aplica:
- En zonas endémicas, no te bañes en ríos, lagos, embalses ni pozas, por limpia que parezca el agua y aunque se bañe la gente del lugar.
- El mar y las piscinas con cloro no tienen este riesgo.
- Si hay que vadear un río, cuanto menos tiempo y menos piel en el agua, mejor.
- Si te has bañado en agua dulce en una zona de riesgo, díselo al médico a la vuelta, aunque te encuentres bien: se diagnostica con un análisis y tiene tratamiento.
El síntoma más característico es la sangre en la orina, que puede aparecer semanas o meses después.
Los animales
Acariciar a un perro o a un gato callejero es una forma de contraer pulgas o sarna, y en muchos países el riesgo serio es otro: la rabia. La regla es no tocarlos y lavarse las manos si se hace.
Cómo aplicarlo en un viaje, día a día
Las reglas se olvidan si hay que pensarlas cada vez. Funcionan cuando se convierten en una rutina dividida en cuatro momentos.
Al llegar a cada alojamiento
- Mira si las ventanas tienen mosquitera y si cierran. Si no, cuelga la tuya o pon el aire acondicionado.
- Revisa las costuras del colchón por si hay chinches.
- Deja una botella de agua precintada junto al lavabo, para los dientes.
- Pon las chanclas al lado de la cama.
Por la mañana
- Crema solar primero, repelente después.
- Rellena la botella con agua segura antes de salir.
- Gel y pañuelos de papel en el bolsillo.
Durante el día
- Manos antes de cada comida.
- Comida caliente y recién hecha; bebidas cerradas y sin hielo.
- Calzado en todo momento. Antes de un baño en un río o un lago, pregunta en el alojamiento o al guía si hay esquistosomiasis en la zona.
Al atardecer
- Manga larga, pantalón largo y calcetines.
- Segunda aplicación de repelente.
- Cierra ventanas o baja la mosquitera antes de que anochezca, no cuando ya hay mosquitos dentro.
- Si tomas medicación contra la malaria, a la misma hora todos los días. Una alarma en el móvil evita los olvidos.
En excursiones y trekkings
- Calzado cerrado y pantalón largo, con el bajo por dentro del calcetín si hay garrapatas.
- Agua de sobra o un filtro: quedarse sin agua es lo que lleva a beber de un arroyo.
- Al volver, una revisión de la piel, sobre todo detrás de las rodillas, en las ingles, en las axilas y en el cuero cabelludo.
Con niños
Los niños se llevan las manos a la boca, juegan en el suelo y se bañan en cualquier lugar donde vean agua. Con ellos, las tres reglas más importantes son las de las manos, el calzado y el agua. La medicación contra la malaria y el repelente adecuado según su edad se deciden en la consulta previa al viaje.
A la vuelta: qué vigilar y cuándo ir al médico
Muchos parásitos se manifiestan cuando el viaje ya ha terminado. Estas son las señales que justifican una consulta y, en todos los casos, hay que decir al médico dónde has estado y cuándo, porque es el dato que orienta las pruebas.
- Fiebre después de un viaje a una zona con malaria. Es la más importante. La malaria empieza como una gripe y puede agravarse en pocos días. Suele aparecer entre 10 y 15 días después de la picadura, pero con algunas especies puede tardar semanas o meses. Ante una fiebre tras un viaje al trópico, hay que ir a urgencias el mismo día y contar el viaje, aunque hayas tomado la medicación preventiva.
- Diarrea que dura más de dos semanas, sobre todo si viene con gases, heces grasientas y pérdida de peso.
- Líneas rojas que pican y avanzan bajo la piel, o una úlcera que no cura en semanas.
- Sangre en la orina o en las heces.
- Tos persistente, cansancio sin explicación o dolor en el lado derecho del abdomen semanas después de un viaje largo.
Dos cosas que conviene no hacer:
- No dejes la medicación contra la malaria al llegar a casa. La pauta sigue después del viaje, el tiempo que te indicaron.
- No te desparasites «por si acaso» sin diagnóstico. No existe una pastilla que valga para todos los parásitos: cada uno tiene su tratamiento, y tomar uno a ciegas puede retrasar el diagnóstico del que de verdad tienes.
Pide una revisión aunque te encuentres bien si has realizado un viaje largo, has estado por zonas rurales o te has bañado en agua dulce en África. En España, varios hospitales cuentan con unidades de medicina tropical y de salud internacional, y tu médico de familia puede derivarte a ellas.
El resto de los consejos de salud para viajar, desde el botiquín hasta el desfase horario, se encuentran en cómo mantenerse sano durante un viaje.
