Shenzhen es uno de los pocos sitios del mundo donde puedes montarte en un coche sin nadie al volante y cruzar media ciudad. No es una atracción turística ni una demostración con ingenieros detrás: son taxis comerciales que circulan entre el tráfico normal y que la gente de aquí usa para ir a trabajar.
Y funciona porque Shenzhen fue la primera ciudad de China en regularlo: desde 2022 tiene una normativa propia que permite vehículos totalmente autónomos, sin conductor de seguridad, en vías designadas. El resto del país vino después.
Ahora bien, conviene decir de entrada cómo se reparte la dificultad, porque no es la que uno imagina:
Montarte es facilísimo. Darte de alta es lo difícil.
El viaje en sí no tiene ningún misterio: pides el coche, caminas hasta el punto de recogida, se abre, te sientas y pulsas un botón. Lo complicado, si eres extranjero, es conseguir que la app te deje registrarte. A eso le dedicamos un capítulo entero, sin adornos.
Quién opera y dónde puedes cogerlos
En Shenzhen hay tres compañías con servicio abierto al público:
| Operador | Cómo se pide | Dónde opera | Horario aproximado |
| Pony.ai (小马智行) | App PonyPilot+ / mini-programa de WeChat / Amap | Nanshan, Qianhai, Bao'an y la zona de la bahía | De 7:00 a 22:00 |
| Apollo Go de Baidu (萝卜快跑) | App propia / mini-programa de WeChat / Baidu Maps | Nanshan y Pingshan | De 7:00 a 23:00 |
| OnTime (如祺出行) | App OnTime / mini-programa de WeChat | Qianhai, Yuehai (Nanshan) y la zona del aeropuerto en Bao'an | Según zona |
Pony.ai es la que más terreno cubre y la que va por delante: opera vehículos de conducción autónoma sin conductor de seguridad a bordo en una zona comercial de unos 60 km² entre Nanshan y Qianhai, y ha sido la primera en conseguir permiso para operar en toda la ciudad, algo que se está desplegando por fases.
Apollo Go, de Baidu —la misma que verás en las noticias por su flota de Wuhan—, cubre Nanshan y Pingshan con un área bastante grande.
OnTime (如祺出行) es la menos conocida fuera de China y tiene una particularidad útil: es el brazo de transporte de la automovilística GAC, así que su app mezcla coches con conductor y robotaxis. Opera en Qianhai, en la zona de Yuehai (Nanshan) y en los alrededores del aeropuerto de Bao’an.
Dónde te van a tocar de verdad
Para un visitante, la zona útil es Nanshan y Qianhai: es el Shenzhen moderno, el de los rascacielos nuevos, las sedes tecnológicas y el paseo de la bahía. Si te alojas en Futian o Luohu —el centro más clásico— vas a tener que desplazarte primero para poder coger uno.
El registro: aquí es donde se atasca un extranjero
Vamos con la parte incómoda, porque es la que decide si vas a poder montarte o no.
Las dos apps piden un número de teléfono para crear la cuenta, y ese número suele tener que ser chino. En el caso de PonyPilot+ hay informes de que el registro rechaza las SIM extranjeras en el paso de verificación; con Apollo Go, el punto donde se atasca la gente suele ser la verificación de identidad, pensada para el documento chino.
Como con las bicicletas compartidas, la información pública se contradice: hay quien cuenta que un número de Hong Kong (+852) le funcionó, y quien dice que no hay manera sin un +86. Depende de la app, de la versión y del mes.
Qué puedes intentar, por orden
- Prueba con tu número tal cual. Cuesta dos minutos y a veces pasa. Empieza por Pony.ai, que es la más abierta de las dos.
- Prueba el mini-programa dentro de WeChat en vez de la app. Son registros distintos y a veces uno es menos estricto.
- Si estás llegando desde Hong Kong, prueba con el número de allí. Hay quien lo consigue así.
- Y si nada funciona, una SIM china de prepago lo resuelve: solo hace falta el pasaporte, se compra en el aeropuerto o en cualquier tienda de operador y son diez minutos.
La opción de pagar a alguien para que te lo resuelva
Existe un pequeño negocio de visitas guiadas tecnológicas en las que el guía pone su cuenta, hace la reserva y te lleva. Sale por bastante más de lo que cuesta el trayecto —hablamos de cientos de yuanes frente a menos de treinta—, así que solo tiene sentido si lo que quieres es la experiencia sí o sí y no vas a resolver el registro de otra forma.
La alternativa gratis: si conoces a alguien local, que pida él el coche desde su cuenta. Es lo que hace la mayoría de la gente que acaba montándose.
Cómo es el viaje, paso a paso
Superado el registro, esto es lo que pasa:
- Pides el coche en la app, como en cualquier aplicación de taxi.
- Caminas hasta el punto de recogida. Y aquí está la diferencia grande con un DiDi: no es puerta a puerta. Hay paradas fijas, marcadas en el mapa, y el coche solo para ahí.
- Cuando llega, lo abres tú: pulsando el botón de desbloqueo en la app o escaneando el código QR que te muestra.
- Te sientas y te pones el cinturón. El coche no arranca si no lo llevas puesto.
- Pulsas “iniciar viaje” en la pantalla táctil que hay entre los asientos delanteros. Ese botón es el que da la salida.
- Al llegar, el coche para en otro punto designado y te bajas.
La espera suele ser de tres a cinco minutos fuera de hora punta, y de cinco a ocho en hora punta. No está mal para un servicio que todavía tiene flota limitada.
Lo que se siente
Lo que más sorprende no es que conduzca solo: es lo aburrido que resulta a los cinco minutos. Conduce con suavidad, respeta las distancias, frena con antelación y es notablemente más prudente que un taxista humano de Shenzhen. Pasado el asombro inicial de ver el volante girar solo, acabas mirando el móvil como en cualquier trayecto.
La pantalla de a bordo va enseñando lo que el coche “ve”: los otros vehículos, los peatones, las líneas del carril, los semáforos. Es la parte más entretenida del viaje y explica bastante bien por qué frena cuando frena.
Y lo que hay que asumir
- No hay nadie con quien hablar. No puedes decirle “párame aquí un momento” ni “mejor por la otra calle”. Lo que has puesto en la app es lo que va a hacer.
- No sale de su zona. Si tu destino está fuera de la cobertura, simplemente no te deja pedirlo.
- Con lluvia fuerte o incidencias puede suspender el servicio. En una ciudad con tormentas tropicales, no lo pongas como única forma de llegar a un vuelo.
Hay un botón de asistencia para hablar por voz con un operador remoto si algo va mal. Que exista tranquiliza; que esté en chino, menos.
Cuánto cuesta y si merece la pena
Los precios se mueven, según trayecto, compañía y hora, entre unos 10 y 30 yuanes para recorridos normales dentro de la zona. En euros, entre uno y cuatro.
Conviene decir que las cifras publicadas no coinciden entre sí: unas fuentes sitúan a Apollo Go arrancando en 16-20 yuanes y a Pony.ai en torno a 29 para distancias equivalentes; otras hablan de 8 a 18. Tómalo como un orden de magnitud, no como tarifa. Lo que sí es consistente es que Pony.ai tiende a salir más caro que Apollo Go, y que un robotaxi puede costar bastante más que un DiDi normal para el mismo trayecto.
Entonces, ¿merece la pena?
Depende de para qué:
- Como transporte puro, no. Un DiDi te recoge en la puerta, te lleva a cualquier sitio de la ciudad, funciona con lluvia y a menudo cuesta menos. Si lo que quieres es llegar, coge un DiDi.
- Como experiencia, rotundamente sí. Es de las pocas cosas que puedes hacer en Shenzhen y en casi ningún otro sitio del mundo, y cuesta lo que un café. Merece la pena hacerlo una vez, aunque tengas que desplazarte hasta la zona de cobertura.
