Qué ver y hacer en Shanghái: guía de la ciudad y cuántos días necesitas

Rubén, 18 agosto 2026
shanghai

Shanghái no se parece a ninguna otra ciudad china, y esa es exactamente la razón para venir. Aquí no hay una Ciudad Prohibida ni guerreros de terracota: lo que hay es una ciudad, con un siglo largo de historia rarísima encima, que en treinta años se ha convertido en el sitio donde China enseña lo que quiere ser.

En una misma tarde caminas por una calle de edificios coloniales de los años veinte, cruzas un río y estás debajo del segundo edificio más alto del mundo. Ese contraste, que en las fotos parece un truco de postal, es literalmente el ancho de un río.

Para españoles hay una buena noticia: China mantiene la entrada sin visado para pasaportes españoles hasta el 31 de diciembre de 2026, con estancias de hasta 30 días. Se entra directamente, aunque el pasaporte tiene que tener seis meses de validez y conviene llevar a mano el billete de vuelta y la reserva del hotel, porque en frontera los pueden pedir.

La otra cosa que conviene saber antes de organizar nada: Shanghái es enorme y muy plana de atractivos sueltos. No es una ciudad de monumentos que tachar, es una ciudad de barrios que pasear. Quien viene con una lista de veinte puntos acaba metido en el metro todo el día; quien elige tres zonas y las camina, se lleva la ciudad entera.

Estos son los sitios que sostienen esa lista corta:

Los imprescindibles de Shanghái, con precios de 2026

SitioPrecioHorarioCuánto tiempoMerece la pena por
El Bund (外滩)GratisSiempre abierto1-2 horasLa postal de la ciudad. De noche, con las torres encendidas
Mirador de la Shanghai Tower180 ¥ (unos 21 €)8:30-21:301-2 horasEl mirador más alto del mundo en un edificio
Jardín Yu (豫园)40-50 ¥ (unos 5-6 €)9:00-17:001 horaJardín Ming de 1559 escondido en la ciudad vieja
Museo de Shanghái EsteGratis con reserva10:00-18:00 · cierra los martes2-3 horasLa mejor colección de arte chino del país
Power Station of ArtGratis10:00-18:00 · cierra los lunes1-2 horasArte contemporáneo en una central eléctrica
Concesión francesaGratisSiempre abiertoMedia jornadaPasear bajo los plátanos por Wukang Lu
Templo Jing'an (静安寺)50 ¥ (unos 6 €)7:30-17:0045 minutosUn templo dorado rodeado de rascacielos
Disneyland ShangháiDesde 475 ¥ (unos 57 €)Consultar cada díaUn día enteroEl único Disney de China continental

Y ahora, por partes.

El Bund: la postal, y cuándo verla

El Bund (外滩, Wàitān) es el paseo de un kilómetro y medio a la orilla oeste del río Huangpu, con cincuenta y dos edificios de los años veinte y treinta alineados: bancos británicos, aduanas, hoteles art déco. Era la fachada financiera de la Shanghái colonial y hoy es el sitio donde todo el mundo se hace la foto — de espaldas a esos edificios, mirando a las torres de enfrente.

bund de noche
El Bund de noche: los edificios coloniales de los años veinte frente a las torres de Pudong

Es gratis, está siempre abierto y se puede ver en cualquier momento, pero la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal es enorme:

  • De noche es cuando funciona. Las torres de Pudong se encienden y el contraste entre las dos orillas es el motivo por el que existe esta vista. Ten en cuenta que el alumbrado ornamental se apaga sobre las 22:00 o las 23:00, así que no lo dejes para el final de la cena.
  • Al amanecer está vacío. Si te despiertas con el desfase horario, aprovéchalo: entre las seis y las siete el paseo es de la gente del barrio haciendo taichí y no hay nadie más.
  • A media tarde es un infierno de gente. Especialmente los fines de semana y en vacaciones nacionales.
El truco de la otra orilla. Casi todo el mundo mira desde el Bund hacia Pudong. Cruza y hazlo al revés desde el paseo ribereño de Lujiazui: enfrente tienes la hilera de edificios coloniales iluminados, que es una foto mucho menos vista y bastante más bonita. El ferry que cruza el río cuesta 2 yuanes (unos 25 céntimos) y es de los mejores paseos baratos que hay en China.

Nanjing Road, y por qué no hace falta

Del Bund sale hacia el oeste Nanjing Road (南京路), la calle comercial peatonal más famosa de China. Aparece en todas las guías y es, siendo honestos, una calle comercial cualquiera con mucha luz de neón: cadenas internacionales, tiendas de recuerdos y un tren turístico.

Vale la pena caminarla una vez de noche, por el ambiente y las luces, pero no le dediques una mañana ni cuentes con comprar nada interesante. Lo bueno de comer y comprar está en otros barrios.

Pudong: subir a una torre (y a cuál)

Enfrente del Bund está Lujiazui (陆家嘴), el distrito financiero que hace treinta años eran campos de cultivo y hoy tiene cuatro rascacielos que se ven desde media ciudad. La pregunta práctica no es si subir, es a cuál, porque subir a todos no tiene sentido y los precios no son pequeños.

  • Shanghai Tower (上海中心, 632 m). La opción por defecto. Es el segundo edificio más alto del mundo y su mirador de la planta 118 es el mirador más alto del planeta dentro de un edificio. 180 yuanes (unos 21 €), de 8:30 a 21:30. El ascensor sube a más de 20 metros por segundo y es parte de la gracia.
  • Shanghai World Financial Center (492 m). El del agujero rectangular arriba, que los locales llaman «el abrebotellas». Su mirador tiene suelo de cristal.
  • Jin Mao Tower (421 m). La más bonita de las tres, con forma de pagoda escalonada. Como mirador se ha quedado corta al lado de las otras.
  • Perla de Oriente (东方明珠, 468 m). La de las bolas, la más reconocible y la que menos merece la pena para subir: es la más antigua, la más cara en relación a lo que da y la que peor vista tiene, porque le falta justo el elemento que hace bonita la vista — ella misma.

El error que arruina la subida: elegir mal el día. Shanghái tiene mucha bruma y contaminación, y desde 550 metros eso significa mirar una pared gris de 21 euros. Consulta la visibilidad el mismo día antes de comprar, y si puedes, deja la subida como plan flexible para el día que amanezca despejado. Los días después de una lluvia fuerte suelen ser los más limpios.

Y ojo con el atardecer: es la franja más bonita y también en la que se juntan una hora de cola. Sube justo antes o ve directamente de noche.

La alternativa gratis, que es muy buena

Si no quieres pagar por subir, hay una jugada conocida: muchos hoteles de estas torres tienen bar en las plantas altas. El precio de una copa se parece sospechosamente al de una entrada, pero te sientas, tienes ventanal y no hay cola ni empujones. El Jin Mao y el Hyatt de la zona son los clásicos para esto.

La ciudad vieja y el jardín Yu

El jardín Yu (豫园, Yùyuán) es lo más antiguo que vas a ver en Shanghái: un jardín privado de 1559, de la dinastía Ming, que un funcionario mandó construir para su padre. Dos hectáreas de estanques, rocallas, pabellones y muros rematados con dragones, encajadas en mitad de la ciudad.

40-50 yuanes (unos 5-6 €), de 9:00 a 17:00. Se ve en una hora larga.

Es bonito de verdad, pero hay que entender una cosa para no llevarse un chasco: el jardín es pequeño y suele estar lleno. No esperes el recogimiento de los jardines de Suzhou —esos los tienes a media hora en tren—, sino una versión concentrada y concurrida de lo mismo.

Lo que rodea al jardín no es el jardín. Alrededor está el bazar de Yuyuan, un conjunto de edificios de estilo tradicional que parecen antiguos y son reconstrucciones modernas llenas de tiendas de recuerdos, cadenas de té y colas para hacerse fotos.

No es que esté mal —de noche, iluminado, tiene su punto—, pero mucha gente lo recorre creyendo que eso es la ciudad vieja de Shanghái, y se va sin entrar al jardín, que es lo único genuinamente antiguo de la zona. La entrada del jardín está dentro del bazar y no se ve bien; búscala.

Lo que sí queda de la ciudad vieja

Al sur y al oeste del bazar quedan algunas manzanas de la Shanghái anterior a las concesiones: callejones estrechos, ropa tendida, mercados de barrio. Está cambiando muy rápido —hay demoliciones constantes— y precisamente por eso merece un rato de paseo sin plan.

Y cerca tienes el Templo del Buda de Jade (玉佛寺), con dos budas tallados en jade blanco birmano traídos a finales del siglo XIX. Es un templo en activo, con monjes e incienso, no un museo.

La concesión francesa: el barrio que engancha

Si Shanghái tiene un sitio del que la gente se enamora, es este. La antigua concesión francesa es un barrio de calles arboladas con plátanos de sombra que forman túnel, casas bajas de los años veinte y treinta, y un ambiente que no se parece nada al resto de China.

Aquí no hay que ver nada concreto: hay que caminar. Y hay tres ejes que valen más que cualquier lista:

  • Wukang Lu (武康路), la calle más bonita de la ciudad. Empieza en el edificio Wukang (武康大楼), un bloque de 1924 con forma de proa de barco que es de los edificios más fotografiados de China — tanto, que hay policías organizando a los fotógrafos en el cruce.
  • Anfu Lu (安福路), la calle del Shanghái actual: cafés, tiendas de diseño independiente y gente muy arreglada. Es donde se ve mejor lo que la ciudad es hoy.
  • Yongkang Lu y las calles alrededor, para comer y tomar algo sin sitios turísticos.

Tianzifang y Xintiandi: qué son y cuál elegir

Son los dos sitios «de moda» que salen en todas las guías. No son lo mismo:

  • Tianzifang (田子坊) es un laberinto de callejones antiguos —los típicos shikumen, las casas de puerta de piedra de Shanghái— convertido en un enjambre de tiendecitas, bares y puestos. Tiene encanto pero está muy saturado: en fin de semana se anda en fila india.
  • Xintiandi (新天地) es la versión cara y ordenada: las mismas casas shikumen restauradas a conciencia y ocupadas por restaurantes y marcas de lujo. Es agradable y está limpio, pero es básicamente un centro comercial al aire libre.
Si solo vas a uno, que sea Tianzifang, y ve entre semana y a primera hora. Y si lo que buscas es el ambiente sin la multitud, sáltate los dos y camina Wukang Lu y Anfu Lu: es exactamente el mismo barrio, con la gente que vive en él en vez de la que va a fotografiarlo.

Museos: uno gratis que es de los mejores de China

Shanghái tiene una escena de museos muy por encima de su fama, y dos son gratis:

  • Museo de Shanghái Este (上海博物馆东馆), en Pudong. Abrió en 2024 y alberga la gran colección de arte chino del museo: bronces, cerámica, caligrafía, pintura. Es gratis, pero hay que reservar con antelación en su miniprograma oficial, y cierra los martes — ojo con eso, porque el reflejo es pensar que los museos chinos cierran el lunes.
  • Power Station of Art (上海当代艺术博物馆), arte contemporáneo dentro de una antigua central eléctrica a orillas del río, con su chimenea de 165 metros. Gratis, cierra los lunes.

Cuántos días necesitas y cómo repartirlos

Tres días completos es el número que funciona. Con dos te vas con la sensación de haber corrido; con más de cuatro, salvo que vayas a hacer excursiones, empiezas a repetir.

Día 1 — Las dos orillas

Mañana en la ciudad vieja: jardín Yu a primera hora, cuando abre a las nueve y todavía se puede andar, y un paseo por las calles de alrededor. Come por la zona.

Tarde en Pudong: cruza en ferry por 2 yuanes, callejea por Lujiazui y sube a la Shanghai Tower al caer la tarde.

Noche en el Bund, con las torres encendidas a tu espalda o enfrente, según de qué lado te quedes.

Día 2 — La concesión francesa

Un día entero de caminar sin prisa: Wukang Lu, el edificio Wukang, Anfu Lu, cafés y tiendas. Métete en Tianzifang a media mañana si quieres verlo con menos gente.

Si te sobra energía por la tarde, el Templo Jing’an queda cerca y es un contraste bonito: un templo dorado con rascacielos de fondo.

Día 3 — Museos o escapada

Aquí se abre la cosa según lo que te guste:

  • Museo de Shanghái Este por la mañana (reservado con antelación) y Power Station of Art por la tarde.
  • O una excursión de un día a Suzhou, Hangzhou o un pueblo de agua, que tienes en excursiones desde Shanghái.
  • O, si viajas con niños, Disneyland Shanghái, que se come el día entero.
Cuándo venir. Los mejores meses son octubre y noviembre, con temperatura agradable y el cielo más limpio del año, y luego marzo a mayo. Julio y agosto son duros de verdad: calor húmedo de más de 35 grados y temporada de tifones. Evita también la Semana Dorada del 1 al 7 de octubre, cuando viaja el país entero.

Un apunte sobre el idioma

En Shanghái hay bastante más inglés que en el resto de China, sobre todo en hoteles y en los barrios de la concesión, pero fuera de esos círculos se maneja poco. Ten el traductor del móvil a mano y guárdate las direcciones en caracteres chinos: lo básico lo tienes en frases y pronunciación en chino para el viaje.