Todo el mundo se pregunta “cómo se va a la Gran Muralla desde Pekín”, pero la pregunta correcta es a cuál.
Esto se debe a que la Muralla no es un lugar concreto: son más de veinte mil kilómetros de construcción. Solo en los alrededores de Pekín hay media docena de tramos abiertos al público que ofrecen experiencias completamente distintas. Puedes acabar en una pasarela de piedra con diez mil personas haciéndose fotos o puedes acabar solo en una cresta de montaña con torres derruidas hasta donde alcanza la vista. Mismo día, misma ciudad, mismo monumento.
La mayoría de la gente acaba en Badaling porque es el más cercano y el primero que aparece al buscar. Y Badaling, siendo honestos, es el peor de todos si lo que buscas es la Muralla que tienes en la cabeza.
El tramo que suele recomendarse, situado a hora y media o dos horas de Pekín y del que casi todo el mundo regresa satisfecho, es Mutianyu. Y con razón: para la inmensa mayoría de los visitantes es la mejor decisión.
Si además tienes tiempo y piernas de sobra, existe un segundo nivel: Jinshanling, que está media hora más lejos, tiene la muralla a medio derruir y prácticamente nadie.
Aquí tienes la comparativa de los tramos con precios y transporte reales, cómo llegar por tu cuenta sin contratar un tour y los detalles que marcan la diferencia entre un gran día y una excursión agotadora.
Los tramos comparados: cuál te conviene según lo que busques
| Tramo | Tiempo desde Pekín | Cómo está | Gente | Para quién |
| Badaling | 1 hora | Totalmente restaurado | Muchísima | Quien tenga poquísimo tiempo |
| Mutianyu | 1 h 30 - 2 h | Restaurado con telecabina y tobogán | Moderada | La mejor opción para casi todo el mundo |
| Jinshanling | 2 h 30 | Mitad restaurado mitad original | Muy poca | Senderistas y fotógrafos |
| Simatai | 2 h 30 | Restaurado; abre de noche | Poca (cupo limitado) | Quien quiera verla iluminada |
| Jiankou | 2 horas | Salvaje y sin restaurar | Casi nadie | Senderistas con experiencia y guía |
| Huanghuacheng | 1 h 30 | Parcialmente sumergido en un embalse | Poca | Quien quiera algo distinto |
Badaling — el que hace todo el mundo y el que yo evitaría
Es el más cercano, el que mejor comunicación tiene y el más masificado con diferencia. Al ser el primero que se restauró y el lugar donde llevan a los jefes de Estado, goza de una fama que ya no se corresponde con la experiencia.
Durante la temporada alta y los fines de semana se hacen colas para caminar, literalmente: hay filas de personas que avanzan en fila india por la muralla. Si no tienes alternativa y tu única ventana de tiempo es media mañana, cumple. Si puedes elegir, existen opciones mucho mejores por un trayecto ligeramente más largo.
Mutianyu — el tramo del que te han hablado
Aquí lo tienes. Está a 73 kilómetros de Pekín, entre hora y media y dos horas, y es el que recomienda casi todo el que ha estado allí.
Está restaurado, es cómodo, ofrece buenas vistas y tiene bastante menos gente que Badaling, a pesar de ser también popular. Dispone de telecabina y, sobre todo, de un tobogán de casi kilómetro y medio para bajar que suena a horterada y resulta divertidísimo.
Es la opción ideal para prácticamente cualquiera: primera visita, niños, personas mayores, poco tiempo o simplemente ganas de pasar un buen día sin complicaciones. Le dedico el siguiente capítulo entero.
Jinshanling — si quieres ir un paso más allá
Este tramo se encuentra a dos horas y media, ya en la provincia de Hebei, y es la opción preferida por senderistas y fotógrafos.
Su atractivo reside en la mezcla: una parte está restaurada y es cómoda para caminar, y a partir de ahí la muralla pasa a estado original, con torres a medio derruir que serpentean por las crestas y casi nadie alrededor. Es posible caminar un buen rato sin cruzarse con un alma, algo que en la Gran Muralla es casi un milagro.
A cambio requiere más viaje, más día y más piernas. Si es tu primera vez en Pekín y vas con el tiempo justo, Mutianyu. Si vienes a caminar, Jinshanling.
Simatai — el único que se visita de noche
Está pegado a Jinshanling por el este. Su particularidad es que es el único tramo que abre por la noche iluminado y que se encuentra junto a Gubei Water Town, un pueblo turístico de construcción reciente que a algunos les encanta y a otros les parece un decorado.
Cuidado: exige reserva previa con cupo limitado, así que no es un lugar al que se pueda llegar sin planificarlo.
Huanghuacheng — el que está bajo el agua
Es el más curioso de todos: parte de la muralla quedó sumergida en un embalse al construirse la presa, por lo que se ve la construcción entrar en el agua y salir por el otro lado. Está a hora y media y va poquísima gente.
Jiankou — solo si sabes lo que haces
Se trata de una muralla salvaje, sin restaurar, sin mantenimiento y sin barandillas. Es espectacular, pero es peligrosa de verdad: presenta tramos derrumbados, piedra suelta y caídas de varios metros. Ha habido muertes y accidentes graves.
No es un lugar para improvisar, y menos si vas en solitario o hace mal tiempo. Si te tienta, ve con un guía local.
Un aviso sobre la muralla “salvaje” en general. Resulta tentador buscar tramos no restaurados para tener la Muralla para ti solo, pero en algunos casos está prohibido acceder.
Más allá de la multa, el problema es real: se trata de estructuras de cientos de años sin mantenimiento, situadas en zonas de montaña con cobertura irregular. El tramo que une Jinshanling con Simatai por la frontera provincial no está recomendado precisamente por eso: si ocurre algo, sacarte de allí es complicadísimo.
Jinshanling ya ofrece muros originales y soledad dentro de un recinto controlado. No hace falta arriesgar más.
Mutianyu en detalle: el tramo de las dos horas
Si solo vas a ir un día a la Muralla, ve a Mutianyu (慕田峪). Es la recomendación más clara de toda esta guía: la que menos peros tiene y la que encaja con casi cualquier viajero.
Por qué este
Porque acierta en todo lo importante sin pedir nada a cambio. Se encuentra a 73 kilómetros de Pekín, con un trayecto de entre hora y media y dos horas, por lo que cabe holgadamente en un día. Está bien restaurado, cuenta con 23 torres de vigilancia y tiene un firme que permite caminar con seguridad. Además, está rodeado de bosque, lo que le otorga esas vistas verdes tan reconocibles y lo convierte en un espectáculo en octubre.
Y sobre todo: tiene mucha menos gente que Badaling. No está vacío —es un tramo popular y en festivos se nota—, pero la diferencia con el circo de Badaling es enorme.
La telecabina y el tobogán
Esto es lo que lo hace especialmente cómodo. Puedes subir en telecabina y ahorrarte la escalinata, que no es broma.
Para bajar existe el tobogán: una estructura metálica de casi kilómetro y medio que serpentea ladera abajo, con un trineo cuya velocidad controlas tú mediante una palanca. Suena a atracción de feria pegada a un monumento milenario, y lo es, pero resulta divertidísimo y es lo que más recuerda todo el que va. A los niños les vuelve locos.
Cuánto se anda
El tramo abierto abarca desde la torre 1 hasta la 23. Si utilizas la telecabina para llegar a la zona central, puedes recorrerlo en dos o tres horas caminando con calma y deteniéndote a hacer fotos.
Si buscas evitar las aglomeraciones, camina hacia el extremo norte (torres 20 a 23): la mayoría de los visitantes se queda en la zona central, junto a las estaciones, y el ambiente cambia por completo unos cientos de metros más allá. Es el mismo truco que funciona en casi todos los tramos.
No es una ruta técnica, pero tampoco es un paseo llano: hay escalones altos, tramos empinados y piedra irregular. Usa zapato cerrado, no sandalias.
Lo que hace que un día en Mutianyu salga bien:
- Sube en telecabina y baja en tobogán. Te ahorra las piernas para lo que importa, que es caminar por arriba.
- Aléjate de las estaciones. La gente se concentra en un radio de doscientos metros alrededor de donde te deja el transporte.
- Ve entre semana si puedes elegir. En fin de semana y festivos chinos, la diferencia es notable.
- Octubre es espectacular por el color del bosque, y también el mes con más gente. Compensa igual.
Jinshanling: la Muralla sin restaurar y sin nadie
Si ya has visitado la Muralla, o si tienes ganas de caminar y dispones de un día entero, Jinshanling (金山岭) es el siguiente paso. No es mejor que Mutianyu para todo el mundo: es mejor para otra cosa.
Qué tiene de distinto
Lo que tiene de distinto es que combina dos cosas que en el resto de tramos van por separado. La zona central está restaurada lo justo para caminar con seguridad y, según te alejas hacia el este, la muralla pasa a estado original: torres con la piedra a la vista, tramos hundidos y vegetación creciendo entre los sillares.
Y que casi no hay nadie. Puedes pasar un buen rato sin cruzarte con ninguna persona, mientras la muralla serpentea por lo alto de las crestas y se extiende a kilómetros en ambas direcciones. Es la imagen que uno tiene en la cabeza antes de venir y es ahí donde se hacen las fotos que has visto.
Lo que cuesta
Está a dos horas y media de Pekín, ya en la provincia de Hebei, y el transporte es menos cómodo. Cuenta con tres o cuatro horas de caminata para recorrerlo con calma, entre escaleras interminables y piedra irregular.
Es decir: el día completo, sin margen para nada más. No es el sitio ideal para quienes viajen con niños pequeños o tengan problemas de movilidad.
Precios y horarios
- Entrada: 65 yuanes del 1 de abril al 31 de octubre; 55 el resto del año.
- Telecabina: 40 yuanes solo subida, 60 ida y vuelta.
- Horarios: la entrada principal abre de 4:00 a 18:30; la puerta este de 8:30 a 17:00 y la oeste de 9:00 a 17:00.
Ese horario de las cuatro de la mañana no es una errata: hay gente que sube de noche para ver el amanecer desde la muralla.
El error que arruina el día en Jinshanling: subir en telecabina, caminar veinte minutos por la zona restaurada, hacerse la foto y bajar. Para eso es mejor quedarse en Mutianyu, que está más cerca y resulta más cómodo.
Lo mejor de Jinshanling empieza donde se acaba la restauración. Si vas, sal pronto de Pekín y camina hacia el este hasta que te canses. Si no piensas hacer eso, este tramo no te compensa el viaje.
Cómo llegar por tu cuenta, sin contratar un tour
Se puede ir perfectamente por libre y sale muchísimo más barato que cualquier excursión organizada. Estas son las opciones reales.
A Mutianyu
Todo parte de Dongzhimen (东直门), situada en la línea 2 del metro. Tienes dos opciones.
El autobús directo (línea 867) es la opción más cómoda: sale de la estación de autobuses de Dongzhimen a partir de las 7:00, llega sin transbordos hasta la entrada y cuesta unos 16 yuanes. Es la alternativa ideal si no quieres complicaciones. Solo funciona en temporada, así que confirma que esté operando el día que vayas.
El 916 exprés (916快) es la opción más fiable. También sale de Dongzhimen, cuesta 12 yuanes (6 con tarjeta de transporte) y circula por autopista; esto es lo que lo diferencia del 916 normal, que para en todas las paradas y tarda muchísimo más, así que asegúrate de coger el exprés. Te deja en Huairou Beidajie, donde cruzas la calle, caminas unos 500 metros y tomas un autobús local (H23, H24, H35, H36 o 50) hasta la rotonda de Mutianyu, situada a 200 metros de la entrada.
En total, entre hora y media y dos horas.
En coche con conductor: contratar un coche para el día a través de una aplicación china sale bastante más barato que una excursión organizada si vais tres o cuatro personas, y te quita la dependencia de los horarios. Es lo que yo haría yendo en grupo.
A Jinshanling
El autobús turístico directo es la mejor opción. Sale a las 8:00 desde la estación de metro de Wangjing West (望京西), el trayecto dura alrededor de dos horas y media y el precio es de unos 80 yuanes ida y vuelta. El regreso sale hacia las 15:00 y el servicio funciona de abril a noviembre.
Ten muy presentes esos dos horarios, ya que son los que mandan sobre tu día: si pierdes el de las 15:00, volver se complica bastante.
Alternativa en autobús público: la línea 980 exprés desde Dongzhimen hasta Miyun, y desde allí taxi. Más barato y bastante más lío.
En tren: hay cercanías hasta la estación de Gubeikou, pero el trayecto dura entre tres y cuatro horas debido a los trasbordos, y desde la estación hay 13 kilómetros hasta la puerta este (un taxi cuesta entre 20 y 35 yuanes). Solo tiene sentido si te apetece hacer el viaje en tren.
Lo que hay que dejar resuelto antes de salir del hotel:
- Llevar el pasaporte. En China te lo piden para todo, incluidas las entradas de muchos monumentos. Sin él te puedes quedar fuera.
- Tener el móvil listo para pagar. En las taquillas y en los autobuses el efectivo es cada vez más raro. Te lo contamos en cómo pagar con WeChat y Alipay.
- Salir pronto. No es por la gente, es por la luz y por el calor. En verano, a partir de las once en la muralla no hay sombra que valga.
- Comprobar el tiempo. Con niebla espesa no ves las crestas, que es justo a lo que vas. Si el parte es malo y tienes margen, cambia el día.
Y una cosa más: echa un vistazo a las apps imprescindibles para viajar a China antes de ir. Moverse por Pekín sin ellas resulta innecesariamente difícil.
Cuándo ir y qué llevar
La época importa más de lo que parece
La Muralla se encuentra en la montaña, al norte de Pekín, y allí hace bastante más frío y bastante más calor que en la ciudad.
- Primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre): la mejor época sin discusión. Temperatura agradable, cielos más limpios y, en octubre, las laderas con los colores cambiados. Es cuando conviene ir.
- Verano (junio-agosto): calor fuerte y sol directo sin una sombra en kilómetros. Se puede, pero saliendo al amanecer y con mucha agua.
- Invierno (noviembre-marzo): hace frío de verdad y hay viento, pero la Muralla nevada es espectacular y no hay nadie. Si la pillas con nieve, la foto compensa el sufrimiento.
Evita como sea la Semana Dorada (la primera semana de octubre) y los días cercanos al Año Nuevo chino: se desplaza el país entero y todo se multiplica por diez.
Qué llevar en la mochila
- Calzado cerrado con suela agarrada. Es lo único verdaderamente imprescindible. Los escalones son irregulares, altos y desiguales.
- Agua, más de la que crees. Arriba hay muy pocos puestos y son caros.
- Gorra y protección solar. Ya lo he dicho tres veces porque es el error más repetido.
- Batería externa. Vas a hacer muchísimas fotos y el frío se come la batería.
- Algo de abrigo cortavientos, incluso en verano: arriba corre el aire.
Sobre los guías y vendedores. En algunos tramos te encontrarás con personas que te acompañan “de forma amistosa” durante el paseo y, al finalizar el recorrido, te piden dinero o te llevan a su puesto de recuerdos.
No es peligroso ni se trata de una estafa agresiva, pero conviene saberlo: si no quieres compañía, un “no, gracias” amable y firme desde el principio evita la conversación incómoda del final.
Lo que la Muralla no es
Un apunte para calibrar expectativas, ya que es la queja más habitual de quien vuelve decepcionado: la Muralla no es una línea continua y perfecta que se pueda recorrer de un lado a otro. Se trata de un sistema de fortificaciones construido y reconstruido durante siglos por distintas dinastías, con tramos de piedra, de ladrillo o de tierra apisonada, y buena parte de ello en ruinas o desaparecido.
Lo que se visita son fragmentos restaurados de la época Ming, que es la versión que todos tenemos en la cabeza. Saberlo de antemano hace que se disfrute más y, de paso, explica por qué las cifras de longitud varían tanto: lo contamos en cuánto mide realmente la Gran Muralla.
Y no, no se ve desde el espacio.
Resumen
Si solo vas a ir un día: Mutianyu. Puedes tomar el autobús 867 directo o el 916 exprés desde Dongzhimen, con un trayecto de hora y media o dos. Sube en telecabina, baja en tobogán y camina hacia el extremo norte para dejar atrás a la gente. Es la respuesta correcta para casi todo el mundo.
Si vienes a caminar y te sobra el día: Jinshanling. Autobús a las 8:00 desde Wangjing West, dos horas y media, 80 yuanes ida y vuelta y entrada de 65. Regreso a las 15:00. Camina hacia el este hasta donde termina la restauración.
Si quieres verla iluminada de noche: Simatai, reservando con antelación porque hay cupo.
Si tienes medio día y ninguna alternativa: Badaling, sabiendo a lo que vas.
Lo que no debes hacer: meterte por tu cuenta en tramos salvajes sin restaurar. Jinshanling ya te da muralla original y soledad sin jugártela.
Las cinco cosas que marcan la diferencia
- Elige el tramo antes que el transporte. Es la decisión que determina el día entero.
- Sal pronto, por la luz y por el calor, no por la gente.
- Calzado cerrado y agua. Los dos únicos imprescindibles.
- Lleva el pasaporte y el móvil listo para pagar.
- Reserva el día completo. La Muralla no es una parada de media mañana.
Ya que subes hasta allí, aprovecha el día entero. Los dos tramos permiten perfectamente salir temprano, caminar durante toda la mañana, comer algo arriba y bajar con calma.
Y si todavía tienes energías al volver, te espera el resto de Pekín: lo analizamos en qué ver y hacer en Pekín, y el problema de las entradas de la Ciudad Prohibida —que deben reservarse con días de antelación— en cómo conseguir entradas para la Ciudad Prohibida.
