Excursiones desde Shanghái: Suzhou, Hangzhou y los pueblos de agua

Rubén, 18 agosto 2026
excursiones shanghai

Shanghái tiene una ventaja que pocas ciudades del mundo pueden igualar: está en el centro de la mejor red de alta velocidad que existe. Eso significa que dos de las ciudades más bonitas de China quedan más cerca de tu hotel que muchos barrios de la propia Shanghái.

Suzhou está a 25 minutos de tren. No es una errata: menos de lo que tardas en cruzar Shanghái en metro.

Excursiones de un día desde Shanghái

DestinoCómo se llegaTiempo de idaPrecio del transporteMerece la pena por
SuzhouTren de alta velocidad desde Hongqiao25-30 minutos40-80 ¥ (5-10 €)Los jardines clásicos declarados Patrimonio de la Humanidad
HangzhouTren de alta velocidad desde Hongqiao45-60 minutos73-120 ¥ (9-14 €)El Lago del Oeste y los campos de té Longjing
ZhujiajiaoMetro línea 17 desde HongqiaoUna hora7 ¥ (menos de 1 €)Un pueblo de canales sin salir de Shanghái
XitangTren a Jiashan y taxiHora y media50-70 ¥ (6-8 €)Los soportales cubiertos y el ambiente de noche
WuzhenTren a Tongxiang y autobúsDos horas70-100 ¥ (8-12 €)El pueblo de agua mejor conservado y el más bonito de noche
NanjingTren de alta velocidad desde HongqiaoHora y cuarto135-220 ¥ (16-26 €)Historia imperial y el memorial de la masacre

Casi todo sale de la estación de Hongqiao, que es un edificio descomunal pegado al aeropuerto del mismo nombre y conectado con el centro por las líneas 2 y 10 de metro. Cuenta 45 minutos para llegar desde el centro y otros 30 para pasar el control y encontrar el andén.

Y ojo con el nombre de las estaciones de destino, que es donde más gente se equivoca: en China casi ninguna ciudad tiene una sola. Lo explicamos en qué significan Dong, Xi, Nan y Bei en las estaciones.

Si solo tienes un día para salir, la elección honesta es esta: Suzhou si te gustan los jardines y la arquitectura, Hangzhou si prefieres paisaje y naturaleza, y un pueblo de agua si lo que buscas es la estampa de canales y puentes de piedra.

Suzhou: la mejor excursión de un día

Si solo puedes hacer una escapada, que sea esta. Suzhou está a 25 o 30 minutos en tren desde Hongqiao, hay salidas cada pocos minutos desde las seis de la mañana y el billete cuesta entre 40 y 80 yuanes (5-10 €).

Es una ciudad de canales con dos mil quinientos años, que fue el centro de la seda china y el sitio donde los funcionarios y comerciantes ricos se retiraban. De ahí viene lo que la hace única: los jardines clásicos, nueve de los cuales están declarados Patrimonio de la Humanidad.

suzhou puente
Uno de los puentes en arco sobre los canales de Suzhou

No son jardines en el sentido europeo. Son paisajes en miniatura construidos dentro de un muro, donde cada ventana está colocada para enmarcar una escena concreta y cada roca lleva ahí cuatrocientos años porque alguien decidió que ese era su sitio.

  • Jardín del Administrador Humilde (拙政园) es el más grande y el más famoso. Cinco hectáreas de estanques y pabellones. También el más lleno: ve a primera hora.
  • Jardín Liu (留园), algo más pequeño y bastante más tranquilo, con una colección de rocas espectacular.
  • Jardín del Maestro de las Redes (网师园) es diminuto y para mucha gente el mejor de todos, precisamente por lo compacto.

Además de los jardines:

  • Pingjiang Lu (平江路), una calle-canal restaurada con casas de té y puentes. Turística pero preciosa.
  • El Museo de Suzhou, diseñado por I. M. Pei —el arquitecto de la pirámide del Louvre, que era de familia de Suzhou—. Es gratis, hay que reservar y el edificio vale tanto como lo que hay dentro.
Un día completo da para dos jardines y un paseo por Pingjiang Lu. Intentar tres jardines es el error clásico: acaban pareciéndose todos y el día se convierte en una carrera. Mejor dos, con calma, sentándote un rato en cada uno, que es exactamente para lo que fueron construidos.

Hangzhou y el Lago del Oeste

Hangzhou queda a entre 45 minutos y una hora en alta velocidad, por 73 a 120 yuanes (9-14 €). Es la ciudad de la que Marco Polo escribió que era la más espléndida del mundo, y el motivo sigue siendo el mismo: el Lago del Oeste (西湖, Xīhú).

Es un lago de seis kilómetros cuadrados rodeado de colinas, con pagodas, calzadas arboladas que lo cruzan, islas artificiales y puentes que llevan mil años en los poemas chinos. Está también declarado Patrimonio de la Humanidad, y la entrada al recinto es gratuita.

Lo mejor que se puede hacer allí es lo más simple: alquilar una bicicleta y dar la vuelta. Son unos 15 kilómetros de recorrido llano por las calzadas Su y Bai, y se hace en una mañana larga parando en lo que apetezca.

Otras dos cosas que justifican el viaje:

  • El templo Lingyin (灵隐寺), uno de los monasterios budistas más importantes de China, con una ladera llena de budas tallados en la roca del siglo X. Está a las afueras del lago.
  • Los campos de té Longjing (龙井), el té verde más famoso de China, en las colinas justo detrás del lago. Se pueden pasear entre las plantaciones y parar a probarlo en las casas del pueblo.

Hangzhou es un destino chino, no un destino de extranjeros, y eso se nota en la multitud. En fin de semana y en vacaciones el Lago del Oeste recibe cifras difíciles de imaginar. Si puedes elegir, ve entre semana; y si caes en festivo, madruga y ve directo a la orilla oeste, que es la menos transitada.

Merece la pena plantearse dormir una noche allí: el lago al amanecer, con niebla y sin nadie, es otra cosa completamente distinta de lo que ves a mediodía.

Los pueblos de agua: cuál elegir

Los pueblos de agua (水乡) son la estampa que mucha gente asocia a esta región: canales estrechos, casas blancas con tejado negro asomadas al agua, puentes de piedra en arco y barcas de remo. Hay una docena alrededor de Shanghái y todos están restaurados y cobran entrada, así que la pregunta no es si son auténticos —no del todo— sino cuál compensa.

Zhujiajiao, el fácil

Zhujiajiao (朱家角) es el único que está dentro del municipio de Shanghái, y se llega en metro: la línea 17 desde la estación de Hongqiao, una hora de trayecto, 7 yuanes. Eso lo convierte en la opción sin complicaciones.

Entrar al pueblo es gratis; se paga por los templos y jardines de dentro, y el paseo en barca cuesta desde unos 40 yuanes. El puente Fangsheng, de cinco arcos y del siglo XVI, es el emblemático.

Es el más pequeño y el más turístico de los tres, y en fin de semana se llena de gente de Shanghái. Se ve en media jornada.

Xitang, el de los soportales

Xitang (西塘) está a hora y media, en la provincia de Zhejiang, y tiene un rasgo que no tienen los demás: más de un kilómetro de soportales cubiertos a orillas del canal, que permiten pasear con lluvia y que de noche, iluminados con farolillos, dan las mejores fotos de todos.

Aquí se rodó parte de Misión Imposible III, cosa que te recordarán varias veces.

Wuzhen, el más bonito y el más caro

Wuzhen (乌镇) está a unas dos horas y es el mejor conservado, pero funciona de una manera particular: está dividido en dos recintos separados y con entradas distintas.

  • Dongzha (东栅), el este, más pequeño y para visita de día.
  • Xizha (西栅), el oeste, mucho más grande, con hoteles dentro y espectacular de noche, cuando encienden la iluminación sobre los canales.

La recomendación, según el tiempo que tengas:

  • Medio día suelto: Zhujiajiao, por el metro.
  • Un día entero: Xitang, mejor quedándote hasta que anochezca.
  • Una noche fuera: Wuzhen Xizha, durmiendo dentro del recinto. Es la única forma de ver estos pueblos vacíos, cuando se van los autobuses de excursión, y es cuando de verdad valen la pena.

Y un aviso que sirve para los tres: entre las once y las cuatro son ríos de gente. La magia está a primera hora y después de las seis.

Cómo organizarlo sin perder el día

Tres cosas resuelven casi todos los problemas de estas excursiones.

1. Compra los billetes de tren con antelación. En los trayectos cortos hay muchísima frecuencia, pero en fin de semana y en festivos se agotan. La forma más cómoda siendo extranjero es Trip.com, que está en español y acepta tarjeta internacional. El pasaporte es tu billete: no hace falta imprimir nada. Lo tienes con detalle en la guía de trenes de alta velocidad de China.

2. Sal pronto de verdad. El error más repetido es coger un tren a las diez. Entre el trayecto hasta Hongqiao, el control y el viaje, se planta uno en destino a mediodía, que es justo la peor hora. Un tren entre las 7:00 y las 8:00 cambia el día por completo.

3. Reserva lo que necesite reserva. El Museo de Suzhou y varios jardines funcionan con reserva previa en miniprograma, gratuita pero obligatoria, y las plazas de los días buenos vuelan. Míralo un par de días antes, no la misma mañana.

Ojo con los lunes. Los museos chinos suelen cerrar ese día —el Museo de Suzhou entre ellos—, aunque los jardines, los lagos y los pueblos de agua abren igual. Y en Shanghái conviene recordar que el Museo de Shanghái Este cierra los martes, no los lunes, que es la excepción que despista a todo el mundo.

Y si tienes más días

  • Nanjing está a hora y cuarto y es una ciudad grande con muchísima historia: fue capital imperial y allí está el memorial de la masacre de 1937. Da para dos días, no para uno.
  • Suzhou y Hangzhou juntos funcionan muy bien como escapada de dos noches, encadenando las dos en tren sin volver a Shanghái entre medias.