En el sur de Chengdu hay un edificio con un hotel de cinco estrellas, dos centros comerciales, un parque acuático con playa de arena, una pista de hielo olímpica, un cine IMAX, oficinas y un campus universitario. Todo eso no está en un barrio: está bajo el mismo techo.
Se llama New Century Global Center (环球中心, Huanqiú Zhōngxīn), abrió en 2013 y tiene 1,7 millones de metros cuadrados construidos. Para hacerse una idea: es superficie suficiente para unos 240 campos de fútbol repartidos en varias plantas.
Se construyó con la intención declarada de ser el edificio más grande del mundo, y en su momento fue reconocido por el Guinness como el mayor edificio exento del planeta por superficie construida.
Pero además de la exhibición de tamaño, este edificio tiene detrás una historia que explica bastante bien la China de los últimos quince años: el promotor pasó veinte meses detenido, más de cincuenta cargos públicos locales cayeron con la investigación, y el político que impulsó el proyecto acabó condenado a trece años de cárcel.
Vamos con las dos cosas: lo que hay dentro y lo que pasó.
Las cifras, y qué significa exactamente «el más grande del mundo»
| Dato | Cifra |
| Superficie construida | 1.700.000 m² |
| Planta | 500 × 400 metros |
| Altura | 100 metros |
| Superficie comercial | Unos 400.000 m² |
| Habitaciones de hotel | 1.009 |
| Apertura | 1 de julio de 2013 |
| Entrada al edificio | Gratis |
La planta mide 500 por 400 metros, que son veinte hectáreas de suelo ocupadas por un solo edificio. Y solo tiene 100 metros de alto: no es un rascacielos, es exactamente lo contrario. Es un edificio bajo y monstruosamente ancho, que es una forma de crecer mucho menos habitual y mucho más difícil de imaginar hasta que lo tienes delante.

El matiz del récord
Aquí conviene ser preciso, porque «el edificio más grande del mundo» se usa con bastante alegría.
Por superficie construida, el Global Center está en lo más alto de la lista con sus 1,7 millones de metros cuadrados, y el Guinness lo reconoció como el mayor edificio exento del mundo cuando abrió.
Lo que pasa es que según lo que aceptes como «un edificio», la lista cambia. La Terminal 3 del aeropuerto de Dubái, contando sus dársenas conectadas, ronda esa misma cifra, así que hay clasificaciones que la ponen por delante. Y si en vez de superficie mides volumen, el récord se va a otro sitio completamente distinto: la fábrica de Boeing en Everett.
Qué hay dentro
La lista suena a broma hasta que la recorres.
Dos centros comerciales
Unos 400.000 metros cuadrados de superficie comercial, que por sí solos ya serían uno de los centros comerciales más grandes de China. Cientos de tiendas, restaurantes, supermercado y una zona de duty free en pleno centro de la ciudad.
Un hotel de cinco estrellas
El InterContinental Chengdu Global Center, con más de mil habitaciones repartidas en varias torres dentro del propio complejo. Puedes dormir, comer, comprar, bañarte en el mar y patinar sobre hielo sin pisar la calle en todo el fin de semana.
Un parque acuático con playa
Paradise Island, con piscina de olas y una playa de arena de verdad. Es la parte más famosa del edificio y la que sale en todas las fotos: gente tomando el sol en bañador, con sombrillas, tumbonas y olas rompiendo… bajo techo, en el interior de un edificio, en una ciudad de interior a mil kilómetros del mar más cercano.
Es la atracción de pago principal y funciona todo el año, lo cual tiene todo el sentido en una ciudad donde llueve mucho y el sol se ve poco.
Una pista de hielo olímpica
De medidas reglamentarias. Ha servido para entrenar a patinadores de competición y a la vez está abierta al público que quiera pagar y darse una vuelta.
Y todo lo demás
- Un cine IMAX.
- Un pueblo de estilo mediterráneo construido dentro, con fachadas falsas y callejuelas.
- Un barco pirata a tamaño real.
- Oficinas y salas de congresos.
- Un campus universitario.
El detalle que lo cambia todo: aquí el sol no se pone
De todo lo que hay en este edificio, hay una cosa que merece el viaje por sí sola, y es lo que hace que la playa artificial no parezca simplemente una piscina grande.
Al fondo del parque acuático hay una pantalla LED de unos 150 metros de largo por 40 de alto. Ocupa toda la pared del fondo, de lado a lado, y en ella se proyecta un horizonte.
Y ese horizonte se mueve. Sale el sol, se pone el sol, cambian las nubes. Puedes estar tumbado en la arena a las once de la noche viendo un amanecer, o entrar a mediodía y encontrarte un atardecer sobre el mar.
Es una ocurrencia deliberadamente artificial, y ahí está la gracia: no intenta que te creas que estás en la playa. Es un horizonte con mando a distancia, y esa es exactamente la sensación que produce.
Chengdu es una ciudad famosa por su cielo gris. Está en una cuenca rodeada de montañas, la niebla y la contaminación se quedan atrapadas y hay temporadas enteras en las que no se ve el sol. Hay un dicho local sobre los perros de Sichuan, que ladran cuando sale el sol porque no lo reconocen.
Con ese contexto, un edificio con un amanecer garantizado a cualquier hora deja de ser una excentricidad y empieza a parecer casi razonable.
La historia que hay detrás: corrupción, una detención y trece años de cárcel
El Global Center iba a inaugurarse en marzo de 2013, a lo grande, coincidiendo con un foro internacional de negocios que se celebraba en Chengdu. No salió nada según lo previsto.
El promotor desaparece
El edificio es obra de Deng Hong (邓鸿), un empresario de Sichuan que se había hecho enorme con el negocio de los congresos y el turismo, hasta el punto de que le llamaban «el rey de las ferias».
A finales de febrero de 2013, la policía lo detuvo en el aeropuerto de Chengdu, cuando iba a subir a un avión privado. Su nombre estaba en una investigación de corrupción, con acusaciones publicadas en prensa de cesiones irregulares de suelo, evasión fiscal con facturas falsas y fraude en créditos. En noviembre de ese año se supo que había sido formalmente arrestado y que estaba en un centro de detención de Xianning, en la provincia de Hubei.
El foro internacional se trasladó a otro hotel de la ciudad. La inauguración se retrasó a julio, y se hizo en tono menor. Con la investigación cayeron más de cincuenta cargos públicos locales.
Aquí conviene ser exacto
Este es el punto donde circula más información equivocada, así que vamos con cuidado, que se habla de personas concretas.
Deng Hong estuvo unos veinte meses ilocalizable y reapareció en septiembre de 2014, en el propio Global Center. No consta que fuera acusado formalmente ante un tribunal ni condenado por nada. Volvió a los negocios: entre 2016 y 2017 vendió su grupo de ferias y turismo y se pasó al sector del licor.
El condenado fue el político. Li Chuncheng (李春城) fue alcalde de Chengdu, luego secretario del Partido en la ciudad y después vicesecretario del Partido en Sichuan. Fue el impulsor político de la transformación urbana de Chengdu en la que encaja este edificio.
El 12 de octubre de 2015, un tribunal de Xianning lo condenó a trece años de prisión por dos delitos:
- Cohecho, por unos 39,79 millones de yuanes aceptados entre 1999 y 2012.
- Abuso de poder, por favorecer irregularmente a determinadas personas en sus negocios, con un perjuicio para el patrimonio público calculado en unos 572 millones de yuanes.
La pena se rebajó porque confesó, colaboró de forma considerada relevante y devolvió dinero. No recurrió.
La investigación de Li Chuncheng fue de las primeras grandes caídas de la campaña anticorrupción que arrancó en 2012, y estaba conectada con la red de Sichuan de Zhou Yongkang, el que fuera responsable del aparato de seguridad de todo el país y el cargo más alto que ha acabado en la cárcel en la China moderna.
Dicho de otra manera: el edificio más grande del mundo no es solo una curiosidad arquitectónica. Es lo que quedó en pie de una época concreta de crecimiento a cualquier precio, y de la limpieza posterior.
Cómo visitarlo y si merece la pena
Cómo llegar
Está en la zona sur de Chengdu, sobre la avenida Tianfu, y tiene parada de metro propia: Jincheng Plaza (锦城广场), en la línea 1. Sales de la estación y ya lo tienes encima, que es lo único fácil de orientarse en todo el asunto.
Desde el centro son unos veinte minutos de metro. Tienes el detalle del transporte en cómo llegar y moverse por Chengdu.
Cuánto cuesta
- Entrar al edificio: nada. Es un espacio comercial abierto.
- Parque acuático: entrada de pago, y es la más cara del complejo. Sale mejor de precio entre semana.
- Pista de hielo: entrada aparte, bastante más barata.
Cuánto tiempo
Con una hora y media o dos ves lo que hay que ver: la escala del sitio, la playa artificial desde el mirador y el pueblo mediterráneo. Si te metes en el agua, ya es medio día.
¿Merece la pena?
Con franqueza: como centro comercial, no tiene nada que no tengas en casa. Las mismas marcas, los mismos restaurantes de cadena.
Merece la pena por otra cosa, y es una razón perfectamente buena para ir: es una experiencia de escala que no vas a tener en ningún otro sitio. Ver una playa con olas y un amanecer artificial dentro de un edificio, en una ciudad de interior, dice más sobre la China de los últimos veinte años que muchos museos.
El mejor momento para ir es un día de lluvia, que en Chengdu hay muchos. Es exactamente el plan que hace la gente de aquí cuando el tiempo no acompaña, y lo verás en su ambiente natural: familias enteras pasando la tarde dentro.
Y si te sobra tiempo, al lado está el Centro de Arte Contemporáneo diseñado por Zaha Hadid, que quedó a medias precisamente por este escándalo y merece un rodeo aunque solo sea por fuera.
Para montar el resto de los días, tienes qué ver y hacer en Chengdu y dónde alojarse.
