Cómo moverse por Shanghái y cuál es tu aeropuerto: Pudong o Hongqiao

Rubén, 18 agosto 2026
metro shanghai

Shanghái tiene dos aeropuertos internacionales en extremos opuestos de la ciudad, separados por unos 55 kilómetros. Se llaman Pudong (PVG) y Hongqiao (SHA), y confundirlos es de los errores más caros que se pueden cometer en un viaje a China: llegas a uno, tu vuelo sale del otro y no hay forma humana de cruzar Shanghái en media hora.

Los dos aeropuertos de Shanghái

Pudong (PVG)Hongqiao (SHA)
Dónde estáAl este, a unos 30 km del centroAl oeste, a unos 13 km del centro
Qué vuelosCasi todos los internacionales, incluidos los de EuropaSobre todo domésticos, más Tokio, Seúl, Taipéi y Hong Kong
Al centro en metroLínea 2 con transbordo obligatorio en Guanglan LuLínea 2 o 10 directas
Al centro en taxiUnos 180 ¥ (21 €) y más de una horaUnos 60-80 ¥ (7-9 €) y media hora
Tren de alta velocidadNoSí, la estación de Hongqiao está pegada
Lo que hay que saberEs el que te va a tocar llegando de EspañaSirve para las excursiones en tren y para vuelos internos

La regla rápida: si vuelas desde España, aterrizas en Pudong. Hongqiao es sobre todo el aeropuerto doméstico, y su gran virtud es otra — está pegado a la estación de alta velocidad de Hongqiao, que es de donde salen los trenes a Suzhou, Hangzhou y Pekín.

Comprueba las tres letras de tu billete, no el nombre de la ciudad. Los buscadores venden combinaciones que llegan a PVG y salen de SHA sin avisar de que son sitios distintos. Si te toca una de esas, necesitas al menos cuatro horas de margen entre vuelos, y en hora punta cinco.

Y aquí va la buena noticia, que es reciente y que casi ninguna guía ha incorporado todavía: desde el 27 de diciembre de 2024 los dos aeropuertos están unidos por una línea de tren propia. Antes, cambiar de aeropuerto significaba dos horas de metro con transbordo o un taxi carísimo. Ahora son 40 minutos y 26 yuanes, unos 3 euros.

La línea que une los dos aeropuertos

Se llama línea de enlace de aeropuertos (机场联络线) y es un tren regional, no metro. Estos son sus datos:

  • Recorrido: de Hongqiao T2 a Pudong T1 y T2, con siete estaciones en total.
  • Tiempo: unos 40 minutos de punta a punta, a 160 km/h.
  • Precio: 26 yuanes el trayecto completo (unos 3 €); desde 4 yuanes los tramos cortos.
  • Horario: primeros trenes a las 6:00 y últimos a las 22:00, cada 14 minutos aproximadamente.
  • Billetes: taquillas en la estación, y se paga con Alipay, WeChat, tarjeta de transporte, tarjeta bancaria o efectivo.

Hay un detalle que la hace más útil de lo que parece: para en la estación del Shanghai International Resort, que es la de Disneyland. Si vas al parque, llegas directo desde cualquiera de los dos aeropuertos sin pisar el centro.

Antes de esta línea, cambiar de aeropuerto obligaba a hacer la línea 2 de metro entera con transbordo intermedio —unas dos horas con maletas— o a pagar un taxi de más de 200 yuanes. Si lees una guía que todavía lo cuenta así, es que está desactualizada.

Cuánto margen dejar entre vuelos

Con la línea nueva, cambiar de aeropuerto es viable, pero sigue sin ser un enlace cómodo: hay que recoger maletas, salir de la terminal, buscar la estación, hacer 40 minutos de tren y volver a facturar.

  • Mínimo razonable: cuatro horas entre la hora de llegada y la de salida.
  • Con equipaje facturado y en hora punta: cinco.
  • Si el margen es menor, cambia de vuelo. No merece la pena la carrera.

De Pudong al centro: todas las opciones

Cómo ir de Pudong al centro de Shanghái

OpciónPrecioTiempoCuándo conviene
Maglev + metro50 ¥ (6 €) o 40 ¥ con billete de avión del día8 min + 20-30 minSi te hace ilusión ir a 430 km/h, que es media razón válida
Metro línea 27-8 ¥ (menos de 1 €)Hora y cuarto con transbordo en Guanglan LuSi vas con poco equipaje y sin prisa
Línea del aeropuerto (机场联络线)26 ¥ (unos 3 €)Unos 40 min hasta HongqiaoPara cambiar de aeropuerto o coger un tren de alta velocidad
Taxi o DidiUnos 180 ¥ (21 €)Más de una horaCon maletas, de noche o siendo varios
Autobús lanzadera16-30 ¥ (2-4 €)Una hora largaCuando el metro ya ha cerrado

El Maglev, y la verdad sobre él

El Maglev (磁浮) es el tren de levitación magnética que alcanza 430 km/h y hace el trayecto en 8 minutos. Cuesta 50 yuanes (unos 6 €), o 40 si enseñas un billete de avión del mismo día. Funciona de 6:45 a 21:40, cada 15 o 20 minutos.

Es una experiencia divertida y ver el marcador subir a 430 lo es más. Pero conviene saber lo que no te cuentan: no te lleva al centro. Te deja en Longyang Lu, en mitad de Pudong, donde tienes que coger el metro otros 20 o 30 minutos con las maletas.

O sea que el Maglev no ahorra tiempo real frente al metro directo; ahorra unos minutos y te da un paseo a 430 por hora. Vale la pena por eso, no por logística.

El metro, y el transbordo que sorprende

La línea 2 conecta Pudong con el centro, pero tiene una trampa: hay que bajarse y cambiar de tren en la estación de Guanglan Lu (广兰路). No es un transbordo entre líneas, es la misma línea 2 partida en dos tramos con trenes distintos.

Nadie te avisa, la megafonía en inglés es escueta y mucha gente se queda sentada esperando llegar. Si vas en línea 2 hacia el centro desde Pudong, cuenta con bajarte en Guanglan Lu y cruzar al andén de enfrente.

Con eso, del aeropuerto al centro es hora y cuarto por 7 u 8 yuanes (menos de un euro).

El metro de Shanghái cierra pronto, entre las 22:30 y las 23:00 según la línea. Si tu vuelo aterriza tarde —y muchos de Europa lo hacen—, el metro no va a ser una opción. Ten preparado el plan del taxi: unos 180 yuanes (21 €) y algo más de una hora hasta el centro.

Taxi y Didi

El taxi oficial es barato para lo que es la carrera y las paradas están bien señalizadas al salir de la terminal. Usa siempre la cola oficial e ignora a quien se te acerque dentro del edificio ofreciendo transporte.

Didi —el equivalente chino de Uber— sale algo más barato y evita explicar la dirección hablando. La app propia está en chino, así que el truco es pedirlo desde dentro de Alipay, que lo ofrece con interfaz en inglés. Lo tienes explicado en las apps imprescindibles para viajar a China.

El metro y el resto de la ciudad

El metro de Shanghái es uno de los mayores del mundo, con veinte líneas largas, y es la forma de moverse por la ciudad. Está limpio, es puntual, todo está rotulado también en inglés y las megafonías avisan en los dos idiomas.

  • Precio: entre 3 y 10 yuanes según distancia, o sea entre 35 céntimos y poco más de un euro.
  • Horario: de 5:30 aproximadamente a 22:30-23:00. Cierra pronto para lo acostumbrados que estamos en Europa.
  • Cómo pagar: lo más cómodo es el código QR del metro dentro de Alipay o WeChat, que se activa una vez y luego sirve para entrar y salir. También hay máquinas que aceptan efectivo y venden billetes sueltos.
Los controles de seguridad son obligatorios en cada entrada. Se pasa la mochila por un escáner y a veces se te pide abrir una botella de líquido para probarlo delante del agente. Es rutina en toda China, no te están mirando a ti; el porqué lo contamos en por qué analizan los líquidos en el metro de China. Suma cinco minutos a cada trayecto y ya está.

Las salidas numeradas, el detalle que ahorra media hora al día

Las estaciones de Shanghái son gigantescas y tienen hasta quince o veinte salidas repartidas por manzanas distintas. Salir por la que no es puede significar cruzar una avenida de ocho carriles y desandar quince minutos.

Por eso importa tanto usar una app que te diga el número de salida. La que lo hace bien es Amap, pero ojo, hay que instalar la versión internacional —se busca literalmente «AMap Global»— porque la doméstica está en chino y pide teléfono chino.

Taxis, ferry y bicicletas

  • Taxi. Abundante y barato: la bajada de bandera ronda los 14-18 yuanes. Muy pocos conductores hablan inglés, así que lleva la dirección escrita en caracteres chinos y enséñasela.
  • El ferry del Huangpu. Cruza entre el Bund y Pudong por 2 yuanes y es, además de transporte, uno de los mejores miradores baratos de la ciudad.
  • Bicicletas compartidas. Están por todas partes y se desbloquean desde Alipay. Shanghái es plana y tiene carriles bici anchos y separados: es una ciudad estupenda para pedalear, sobre todo por la concesión francesa.
Una advertencia sobre los tres ruedas y las motos. En los carriles bici circulan muchísimos repartidores en scooter eléctrico, en silencio y a bastante velocidad. Mira siempre antes de cruzar un carril bici, aunque parezca vacío y aunque no oigas nada.