China ha puesto a sus científicos en las pantallas gigantes de las ciudades

Rubén, 19 septiembre 2026
pantalla gigante cientifico china

Si viajas a China en estas fechas, hay un detalle que salta a la vista en cuanto empiezas a pasear: en las pantallas gigantes de los centros comerciales, en los paneles del metro y en las vallas de las autopistas urbanas no hay actores ni cantantes, hay científicos. Aparece un retrato en blanco y negro, el nombre, los años de vida y una línea que explica qué hizo esa persona por el país.

La iniciativa comenzó a finales de agosto de 2026 en la provincia de Shandong y, en pocas semanas, llegó a Zhengzhou, Hangzhou, Chongqing y a buena parte del resto ref. Las imágenes dieron la vuelta al mundo acompañadas del mismo comentario repetido en todos los idiomas: estos sí que son ídolos.

Fachada curva de un centro comercial con una pantalla gigante que muestra el retrato en blanco y negro de un científico chino
Pantalla de un centro comercial chino con el retrato de Guo Yonghuai, el único de los 23 científicos del programa nuclear chino con la condición de mártir

Este artículo trata sobre lo segundo, que es lo que casi nadie cuenta: quiénes son esas caras, por qué esos y no otros, qué hay detrás de la iniciativa y qué se puede visitar de ellos si el tema te interesa.

Qué está pasando exactamente

Es conveniente contarlo con precisión, ya que el relato varía bastante según quién lo cuente.

La versión de los medios estatales chinos sostiene que no existe ninguna orden al respecto: todo comenzó como una iniciativa voluntaria de empresas de Shandong, que cedieron sus pantallas para rendir homenaje al padre del programa espacial chino, y que la idea se extendió por sí sola al resto del país ref.

La versión de buena parte de la prensa extranjera es que se trata de una campaña del Gobierno para poner a los científicos al mismo nivel que las celebridades ref.

Lo que no admite discusión es lo tercero: el aparato mediático estatal lo ha amplificado con entusiasmo, hasta el punto de dedicarle editoriales sobre lo que dice de los valores del país ref. Así que uno puede quedarse con la parte bonita —una ciudad que decide mirar a sus investigadores— sin olvidar que en China los espacios públicos rara vez se llenan solos.

Dónde se ve

  • Pantallas LED de centros comerciales, que es donde se hicieron las fotos más virales.
  • Estaciones de metro: en Zhengzhou, los carteles de Qian Xuesen y Deng Jiaxian aparecieron en la parada del Centro de Convenciones a finales de agosto.
  • Vallas de pasos elevados y plazas, en ciudades grandes y medianas.

No es una exposición con fecha ni un recorrido señalizado: es publicidad con el contenido modificado, por lo que lo que veas depende de la ciudad y del día.

Quiénes son las caras que vas a ver

Se repiten cinco nombres y todos pertenecen a la misma generación: la que construyó la capacidad científica del país entre los años cincuenta y setenta, volviendo en muchos casos desde el extranjero y en condiciones bastante duras.

Los científicos que más aparecen en las pantallas de las ciudades chinas

NombreQuién fuePor qué lo conocen
Qian Xuesen (1911-2009)Ingeniero aeroespacialPadre del programa de misiles y del espacial chino; trabajó veinte años en Estados Unidos hasta que fue deportado en plena caza de brujas
Tu Youyou (1930)FarmacólogaDescubrió la artemisinina, el tratamiento que ha salvado más vidas de malaria; Nobel de Medicina en 2015
Yuan Longping (1930-2021)AgrónomoDesarrolló el arroz híbrido, clave para alimentar a China tras décadas de hambrunas
Deng Jiaxian (1924-1986)Físico nuclearDirigió el diseño de la primera bomba atómica y de la de hidrógeno chinas
Guo Yonghuai (1909-1968)Físico y matemáticoEl único de los 23 galardonados del programa «dos bombas y un satélite» reconocido como mártir

Hay una expresión que aparece repetidamente junto a sus retratos: 两弹一星, liǎng dàn yī xīng, «dos bombas y un satélite». Se trata del nombre del programa que dotó a China de la bomba atómica, la de hidrógeno y su primer satélite; en 1999, el Gobierno condecoró con ese título a veintitrés científicos. Varios de los que ves en las pantallas figuran en esa lista.

Si te fijas, falta un perfil entero: no hay emprendedores tecnológicos ni fundadores de las grandes marcas chinas que ya conoces. Los homenajeados son casi todos funcionarios del Estado en programas militares o agrícolas, y eso también dice algo sobre qué tipo de éxito se está proponiendo como modelo.

La historia que hay detrás de la foto

El retrato que aparece en la pantalla de la imagen que abre este artículo es el de Guo Yonghuai, y su historia explica bastante bien por qué estas caras funcionan en un cartel.

Guo era físico y matemático, formado en Estados Unidos, donde trabajó en aerodinámica. Regresó a China en 1956 y terminó siendo el único científico que participó simultáneamente en los tres frentes del programa: misiles, armas nucleares y satélites.

El 5 de diciembre de 1968, el avión en el que viajaba desde Qinghai hacia Pekín se estrelló durante la aproximación al aeropuerto. Entre los restos hallaron su cuerpo y el de su escolta abrazados; entre los dos estaba intacta la cartera con los datos del ensayo termonuclear que transportaba. Se habían protegido mutuamente para evitar que los documentos ardieran.

En 1999 recibió, a título póstumo, la medalla del programa «dos bombas y un satélite». Es el único de los veintitrés con la consideración de mártir.

Si te interesa el personaje: en Rongcheng, su ciudad natal en la provincia de Shandong —precisamente donde comenzó todo esto de las pantallas—, hay un museo dedicado a su vida.

Allí científicos, aquí influencers

Todo el mundo ha hecho esta comparación al ver las fotos, y tiene su parte de verdad y su parte de trampa.

La parte de verdad. En una ciudad china, los espacios publicitarios más caros —como las pantallas en las fachadas de los centros comerciales o los paneles del metro en hora punta— están ocupados estas semanas por personas que resolvieron un problema complejo. Un niño que pasa por delante ve un rostro, un nombre y una frase que explica lo que hizo. Los medios chinos citan encuestas según las cuales los niños británicos y estadounidenses quieren ser influencers mientras que los chinos quieren ser astronautas ref. Aunque la fuente sea parte interesada, cualquiera que haya visto una clase de primaria a este lado del mundo sabe que el dato no suena descabellado.

La parte de trampa. Aquí también se rinde homenaje a los científicos, solo que en lugares donde no se les ve: universidades, calles que llevan su nombre, sellos de correos o algún billete antiguo. Además, en China esto no sucede en un mercado libre de ideas: el espacio público está muy controlado y lo que aparece en él lo hace porque conviene que aparezca. Los mismos paneles que hoy muestran a un físico sirven para otras cosas el resto del año.

Para quien viaja, lo interesante no es decidir quién lo hace mejor, sino notar qué te cuenta de un país lo que decide colgar en sus paredes. Aquí, marcas. Allí, ahora mismo, una lista de personas que murieron hace décadas trabajando para el Estado. Ninguna de las dos cosas es inocente y ambas dicen mucho.

Quien quiera comprender el origen de esa relación entre ciencia, Estado y sacrificio encontrará buena parte de la explicación en lo que pasó con los intelectuales durante la Revolución Cultural: varios de los científicos que hoy aparecen en las pantallas trabajaron en aquellos años, y no precisamente con facilidades.

Qué visitar si te ha picado la curiosidad

La campaña de las pantallas es pasajera, pero los lugares donde se relata todo esto con rigor permanecen, y son visitas económicas y poco turísticas.

Biblioteca y museo Qian Xuesen, en Shanghái

Se encuentra en el campus de Xuhui de la Universidad Jiao Tong, es gratuito y su horario es de martes a domingo, de nueve a cinco, con visitas guiadas a las diez y a las dos ref. Alberga unas 70.000 piezas del científico y en 2024 se incorporó a la lista de museos nacionales de primer grado, que representa la máxima categoría del país.

Está a poca distancia a pie de la zona de la antigua concesión francesa, por lo que encaja bien en un día dedicado a el Shanghái menos evidente.

Museo del Arroz Longping, en Changsha

Dedicado a Yuan Longping y al arroz híbrido, es el primer museo del mundo sobre el arroz, cuenta con unos 6.000 metros cuadrados de exposición y también es gratuito ref. Se llega en metro, utilizando la línea 6, hasta la parada del propio museo.

Los museos de ciencia de Pekín y Shanghái

Si viajas con niños, el Museo de Ciencia y Tecnología de China, en Pekín, y el de Shanghái, en Pudong, son dos de esos museos enormes y muy interactivos en los que se pasa la mañana entera. Encajan sin esfuerzo en una ruta por Pekín.

Un consejo práctico: muchos museos públicos chinos son gratuitos, pero exigen reserva previa a través de WeChat o de su miniprograma, y las plazas para el fin de semana se agotan rápido. Conviene reservar con un par de días de antelación y llevar el pasaporte, ya que es lo que piden para entrar.

Fuentes

  1. en.people.cn
  2. globaltimes.cn
  3. theprint.in
  4. en.sjtu.edu.cn
  5. enghunan.gov.cn