A poco más de media hora de tren desde Chengdu hay un Buda de 71 metros tallado directamente en la pared de un acantilado, mirando a la confluencia de tres ríos. Se empezó en el año 713 y se terminó en el 803, en plena dinastía Tang, y es Patrimonio de la Humanidad.
Las cifras cuesta imaginarlas hasta que estás delante: la cabeza mide casi 15 metros, cada oreja siete, y en los dedos de los pies —de ocho metros y medio— cabe una persona tumbada sin problema.
| Dato | Cifra |
| Altura total | 71 metros |
| Altura de la cabeza | 14,7 metros |
| Rizos tallados en el pelo | 1.021 |
| Longitud de cada oreja | 7 metros |
| Longitud de los dedos del pie | 8,5 metros |
| Cuándo se talló | Entre los años 713 y 803 (dinastía Tang) |
| Tren desde Chengdu Este | 35-40 minutos |
| Precio del tren | Unos 35 yuanes |
| Entrada | Unos 80 yuanes |
| Paseo en barco | Unos 70 yuanes aparte |
Y hay un detalle que le da sentido a todo: no se talló como monumento. Se hizo en el siglo VIII para intentar calmar las aguas de la confluencia, donde las corrientes hundían barcos con frecuencia. La leyenda cuenta que funcionó — aunque probablemente lo que lo consiguió fue la enorme cantidad de roca que cayó al río durante casi un siglo de obras, que suavizó la corriente.
Cómo llegar: tren rápido desde Chengdu Este, unos 35-40 minutos por alrededor de 35 yuanes. Es un trayecto corto y frecuente.
Cuenta el día entero igualmente. Entre ida, vuelta, la visita y las colas, la excursión se lleva 6-8 horas. No intentes encajarla con otra cosa el mismo día.
Entrada: unos 80 yuanes, e incluye el recinto, los templos y las escaleras. El paseo en barco se paga aparte, unos 70 yuanes en el embarcadero.
Escaleras o barco: la decisión que marca la visita
Hay dos formas de ver el Buda y no dan la misma experiencia en absoluto. Conviene elegir sabiendo qué compras con cada una.
Por tierra: bajar por el acantilado
El recorrido clásico: subes por las escaleras hasta el templo de Lingyun, sales a la altura de la cabeza del Buda, y desde ahí desciendes por la llamada Senda de las Nueve Curvas, una escalera estrecha tallada en la pared, hasta quedar a sus pies.
Lo que ganas es la escala. Estás tocando la obra: ves el tamaño de una oreja desde dos metros, bajas pegado a la roca y terminas mirando hacia arriba desde los pies, que es cuando el número de “71 metros” deja de ser un dato y se convierte en una sensación física.
Lo que pagas:
- Es la parte donde se concentra toda la cola. La escalera de bajada es estrecha y de un solo sentido, así que en día fuerte se avanza a paso de procesión.
- Son muchos escalones, en bajada y con desnivel. Si vas justo de rodillas o con niños pequeños, cuéntalo.
Por agua: verlo entero desde el río
El barco se aleja unos metros y te pone delante del Buda completo, de frente, junto a los dos guardianes tallados a los lados que desde tierra no se aprecian.
Es la única forma de ver la figura entera de una vez, y es la foto que has visto. Dura poco, no tiene apenas cola y no exige piernas.
Lo que pierdes es exactamente lo contrario que arriba: no hay escala. Desde el agua es una imagen; desde la escalera es una experiencia.
Nuestra recomendación: haz las dos, y en este orden.
Primero el barco —nada más llegar, para tener la panorámica y la foto sin colas— y después el recorrido a pie, para la escala.
Y si tienes que elegir una sola:
- Si vas con tiempo y piernas, las escaleras. Es la visita de verdad.
- Si vas con poco tiempo, con niños pequeños, con problemas de movilidad o en día de mucha gente, el barco. Ves lo esencial en una fracción del tiempo y sin la cola de la senda.
Y ve temprano. Es el mismo principio que en Zhangjiajie: el cuello de botella es una escalera de un solo sentido, así que la hora a la que llegas decide si tardas cuarenta minutos o dos horas.
Si te sobra un día: Emeishan
A un paso de Leshan está el monte Emei, una de las montañas sagradas del budismo chino, también Patrimonio de la Humanidad y llena de templos, senderos y macacos con muy poca vergüenza.
Se puede intentar juntar con Leshan en una sola jornada, pero es apretarlo mucho. Si de verdad te interesa la montaña, dale su propio día.
