Australia no tiene lengua oficial. No la ha tenido nunca: el inglés es la lengua nacional de facto, pero no está declarada como tal en ninguna ley.
Además, es un país mucho más políglota de lo que sugiere su fama. De acuerdo con el censo de 2021, en los hogares australianos se hablan más de 400 lenguas y el 72 % de la población habla solo inglés en casa, lo que significa que más de una cuarta parte del país utiliza habitualmente otro idioma.
Qué se habla en Australia
Según los datos del censo de 2021, estas son las lenguas más habladas en el hogar después del inglés:
- Mandarín — 685.274 personas (2,7 %)
- Árabe — 367.159 (1,4 %)
- Vietnamita — 320.758 (1,3 %)
- Cantonés — 295.281 (1,2 %)
- Punyabí — 239.033 (0,9 %)
- Griego — 229.643
- Italiano — 228.042
El mapa refleja bastante bien la historia migratoria del país: el italiano y el griego provienen de la gran oleada europea de posguerra y están envejeciendo; el mandarín, el punyabí y el nepalí son los que más crecen. Sídney y Melbourne concentran la mayor parte de esa diversidad, y en algunos barrios de Sídney la proporción de hogares donde no se habla inglés supera el 30 %.
El inglés australiano
Posee un acento y un vocabulario propios, además de una jerga muy reconocible que allí llaman strine —la propia palabra es «Australian» dicho deprisa—. Surgió del inglés de los primeros convictos, la mayoría irlandeses y londinenses cockney, y se desarrolló como un habla informal y algo gamberra.
Su rasgo más característico es la manía de abreviarlo todo y añadir una vocal al final:
- Aussie (australiano), barbie (barbacoa), chrissie (Navidad), footy (fútbol australiano), mozzie (mosquito), cossie (bañador), servo (gasolinera), arvo (tarde), bottle-o (licorería).
Y hay palabras corrientes que allí significan otra cosa:
- crook: enfermo, no delincuente. «I’m feeling crook» es «estoy pachucho».
- thongs: chanclas.
- shout: pagar una ronda. «It’s my shout» es «invito yo».
- tube: lata de cerveza.
- globe: bombilla.
- doona: edredón.
- ute: camioneta.
Las lenguas aborígenes, y lo que queda de ellas
La población aborigen australiana posee la cultura continua más antigua del planeta, con unos 60.000 años. En el momento en que la Primera Flota británica llegó en 1788, en el continente se hablaban unas 250 lenguas indígenas y alrededor de 700 dialectos.
En la actualidad, según el censo de 2021, se siguen hablando 167 lenguas aborígenes y del estrecho de Torres, con un total de 78.656 personas que las utilizan. No obstante, el matiz es importante: de esas 167, solo unas 60 cuentan con más de 150 hablantes y apenas una docena se transmiten con normalidad a los niños. El resto dependen de un puñado de ancianos.
La más hablada es el kriol, un criollo de base inglesa del norte de Australia con unos 20.000 hablantes, seguido del yolŋu matha y el pitjantjatjara del desierto central.
Las lenguas de Tasmania
Representa el caso más extremo. En Tasmania se hablaban entre cinco y seis lenguas que no siempre eran inteligibles entre sí, hasta el punto de que resultó necesaria una lengua franca para entenderse.
La colonización británica las aniquiló en dos generaciones. Truganini, a quien durante mucho tiempo se presentó como «la última tasmana», murió en 1876, y Fanny Cochrane Smith, la última hablante fluida, falleció en 1905. De ella se conservan unas grabaciones en cilindro de cera de 1899 y 1903 que son el único registro sonoro que existe de una lengua tasmana.
Pero los tasmanos no desaparecieron, y es importante señalarlo ya que durante más de un siglo se afirmó lo contrario. La comunidad aborigen tasmana existe en la actualidad y cuenta con unas 25.000 personas.
Desde los años noventa se ha reconstruido una lengua basándose en aquellas grabaciones, en las listas de palabras de los colonos y en la memoria familiar: se llama palawa kani, se enseña y se habla. No es una resurrección de ninguna de las lenguas originales —es una síntesis de lo que quedó de todas ellas—, pero se usa a diario.
El estrecho de Torres
Las islas del estrecho de Torres, situadas entre Australia y Nueva Guinea, cuentan con dos lenguas propias muy distintas entre sí:
- El kalaw lagaw ya, de las islas occidentales y centrales, que pertenece a la familia pama-ñungana, la de la mayor parte del continente.
- El meriam mir, del este, que es la única lengua papú autóctona de Australia y está emparentada con las de Papúa Nueva Guinea.
A ellas se suma el criollo del estrecho de Torres, desarrollado en la década de 1880 y que hoy es la lengua de comunicación más extendida del archipiélago.
Además de todo lo anterior, existe el auslan, la lengua de signos australiana, que cuenta con unos 16.000 usuarios. Se trata de una lengua completa e independiente y no debe confundirse con las lenguas de signos aborígenes —como la de los yolŋu—, que existen desde mucho antes y no tienen relación con ella.
