Australia tiene fama de que allí todo mata, y en el caso de las serpientes la fama tiene base: hay unas 140 especies terrestres y 32 marinas, de las cuales alrededor de 100 son venenosas. Ningún otro país tiene una proporción parecida.
Y sin embargo, la respuesta a la pregunta sorprende a casi todo el mundo: mueren unas dos personas al año.
El dato viene del Servicio Nacional de Información Coronial, analizado por la Universidad de Melbourne: 35 muertes por mordedura de serpiente entre 2000 y 2016. Poco más de dos al año en un país de 27 millones de habitantes.
De las cien especies venenosas, además, solo una docena tiene un veneno capaz de matar a un adulto. El resto pican, duelen y pueden mandarte al hospital, pero no son letales.
Qué serpientes son las que matan
La serpiente marrón oriental
De las 35 muertes registradas entre 2000 y 2016, 23 fueron de serpiente marrón: dos de cada tres.

Lo peligroso de ella no es solo el veneno —es el segundo más tóxico del mundo entre las serpientes terrestres—, sino su aspecto: es de un marrón liso, a veces grisáceo, sin ningún color de aviso, se confunde con la tierra seca y con la hojarasca, y vive justo donde vive la gente, en el este del país. No parece peligrosa, y ese es el problema.
La serpiente tigre

Es la segunda en número de muertes. Vive en el sur y el sureste, y suele estar cerca del agua: orillas de ríos, canales, zonas húmedas. Muchas de sus mordeduras se producen al desbrozar o al mover vegetación con las manos.
El taipán

El taipán del interior tiene, sobre el papel, el veneno más tóxico de todas las serpientes terrestres del mundo. Pero vive en zonas remotas y semidesérticas de Queensland y apenas se cruza con nadie, así que casi no causa víctimas. El taipán costero, más común, sí ha matado a gente en Queensland.
Es un buen recordatorio de que la peligrosidad real de un animal no la marca la potencia de su veneno, sino cuántas veces se encuentra con personas.
Dónde ocurren las mordeduras
Aquí está el mito que conviene desmontar. A los australianos se les enseñó siempre que el peligro estaba en el monte, pero los datos dicen otra cosa: desde el año 2000, más de la mitad de las muertes se produjeron por mordeduras ocurridas en la propia casa de la víctima, y 17 de las 35 tuvieron lugar en una ciudad importante o en una zona regional del interior.
La mayoría se concentran en los meses cálidos, de octubre a mayo, que es cuando las serpientes están activas.
Qué hacer si te muerde una serpiente en Australia
Esto es lo que de verdad explica por qué mueren tan pocas personas, y casi nadie lo sabe antes de viajar. El método australiano se llama vendaje de presión e inmovilización, y es distinto de casi todo lo que se ha visto en las películas.
Lo que hay que hacer:
- Llamar al 000 (el número de emergencias australiano) cuanto antes.
- Que la persona no se mueva. El veneno de estas serpientes viaja por el sistema linfático, y el sistema linfático se mueve con los músculos. Andar hasta el coche es peor que esperar sentado.
- Vendar con firmeza toda la extremidad, empezando por encima de la mordedura y siguiendo hasta cubrirla entera, con la presión de un vendaje de esguince: apretado, pero sin cortar la circulación.
- Inmovilizar la extremidad con una férula, como si fuera una fractura.
- Marcar en el vendaje dónde está la mordedura, para que en el hospital no tengan que deshacerlo.
Lo que no hay que hacer, bajo ningún concepto:
- No lavar la herida. Suena antinatural, pero los restos de veneno en la piel permiten identificar la especie con un test y elegir el antídoto correcto.
- No hacer torniquete, no cortar y no succionar. Los tres hacen daño y ninguno funciona.
- No intentar matar ni capturar a la serpiente. Muchas mordeduras se producen precisamente al intentarlo, y no hace falta: el hospital identifica el veneno sin ver al animal.
Resumen
- En Australia mueren unas dos personas al año por mordedura de serpiente, pese a haber unas 100 especies venenosas.
- La serpiente marrón oriental causó 23 de las 35 muertes registradas entre 2000 y 2016: dos de cada tres.
- Más de la mitad de las mordeduras mortales ocurrieron en la propia casa de la víctima, no en el monte.
- El taipán del interior tiene el veneno más potente del mundo, pero casi no mata a nadie porque vive donde no hay gente.
- La clave está en los primeros auxilios: vendaje de presión, inmovilizar y no lavar la herida.
