Viajar a Asia: guías por país y lo que hay que saber antes de ir

Rubén, 4 septiembre 2026

Asia es, con diferencia, la parte del mundo que más hemos recorrido: más de la mitad de las guías de esta web están aquí. Y es también donde más cambian las reglas de un país al siguiente — lo que en Tailandia se paga con un código QR, en Japón se sigue pagando en efectivo; lo que en China exige una VPN preparada de casa, en Corea del Sur no hace falta.

Esta página reúne todo lo que tenemos de Asia, ordenado por país, y empieza por lo que conviene tener resuelto antes de comprar el billete.

Nuestras guías, país por país

Sudeste asiático

  • Tailandia — templos de Bangkok, Chiang Mai, las islas, cómo moverse y qué comer. Es nuestra sección más completa del sudeste asiático.
  • Indonesia — Bali, Java y el resto del archipiélago, con guía del idioma incluida.
  • Singapur — la ciudad-estado que se ve en dos días bien planificados.
  • Malasia, Vietnam, Filipinas y Camboya.

Asia oriental

Sur de Asia y Oriente Medio

Lo que conviene resolver antes de ir

Hay cuatro cosas que en Asia se preparan antes de salir de casa, no al llegar, y que cambian bastante de un país a otro.

  • Los pagos. El efectivo ha dejado de ser el rey en buena parte del continente, pero cada país tiene su sistema y casi ninguno acepta el de al lado. En Tailandia todo va por código QR con PromptPay, incluidos los puestos de una sola persona.
  • La conexión. Una eSIM comprada antes del vuelo evita la primera hora perdida en el aeropuerto: lo explicamos para Tailandia, y el criterio vale para el resto.
  • El idioma. No hace falta dominarlo, pero cuatro palabras cambian el trato. Tenemos guías de tailandés y de chino.
  • Los horarios y las costumbres de mesa, que es donde más metidas de pata hay. En Tailandia, sin ir más lejos, el cartel de «a la carte» no significa lo que crees.

Y una advertencia que se repite en todo el continente: las distancias engañan. Indonesia mide de este a oeste lo mismo que de Londres a Teherán, y China tiene un solo huso horario para un país del tamaño de Europa entera. Contar los desplazamientos internos en horas, no en kilómetros, es lo que salva un itinerario.