El agua que rodea la Antártida está casi siempre por debajo de 0 °C. Cerca de la costa y del hielo, la temperatura ronda los -1,9 °C, aunque en verano puede subir a 1 o 2 °C, mientras que en el límite norte del océano Austral alcanza unos 10 °C.
¿Cómo puede mantenerse líquida a temperaturas bajo cero? Gracias a la sal. El agua de mar, que contiene unos 35 gramos de sal por litro, no se congela a 0 °C, sino a -1,9 °C. Por este motivo, el mar antártico permanece gran parte del año a temperaturas bajo cero sin convertirse en hielo y por ello el «baño polar» que ofrecen algunos cruceros dura muy pocos segundos.
Y el aire, mucho más frío
Este continente es el lugar más frío de la Tierra. En su interior, la temperatura media anual se sitúa por debajo de -50 °C y el récord medido en superficie es de -89,2 °C, cifra registrada en la base rusa de Vostok en 1983. En la costa la situación es distinta: en verano la temperatura ronda los 0 °C y la península antártica ha llegado a registrar 18,3 °C en la base argentina Esperanza en febrero de 2020, lo que supone el récord del continente.
No tiene población permanente: hay entre 1.000 personas en invierno y unas 5.000 en verano, repartidas en unas setenta bases científicas. Más detalles sobre el continente, en el desierto antártico.
El océano Austral, el que decide la temperatura
Un océano que aísla un continente
El agua que rodea la Antártida es el océano Austral, que abarca todo lo situado al sur de los 60° de latitud. Durante mucho tiempo se consideró simplemente como la parte sur de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, pero es un océano con personalidad propia: la Organización Hidrográfica Internacional lo propuso como el quinto océano en 2000 y National Geographic lo incorporó a sus mapas en 2021.
Lo define la corriente circumpolar antártica, la mayor corriente oceánica del mundo: recorre unos 20.000 kilómetros dando la vuelta completa al continente y mueve más de cien veces el caudal de todos los ríos de la Tierra juntos. Al no haber tierra que la frene, aísla térmicamente la Antártida e impide que el agua templada del norte llegue hasta la costa. Esta es una de las razones de que el continente sea tan frío.
Su punto más profundo es el abismo Factorian, situado en la fosa de las Sandwich del Sur, a 7.434 metros.
El hielo que viene y va

Cada invierno el mar se congela alrededor del continente y el hielo marino pasa de unos 3 millones de kilómetros cuadrados en febrero a más de 18 millones en septiembre: un continente de hielo que aparece y desaparece cada año. En 2023, el máximo de invierno fue el más bajo desde que existen los satélites, muy por debajo de cualquier año anterior.
Además, la capa de hielo que cubre el continente fluye lentamente hacia el mar y se rompe en icebergs. Algunos son descomunales: el B-15, desprendido en 2000, tenía unos 11.000 kilómetros cuadrados, una superficie mayor que la de la isla de Jamaica. Qué pasa si esa capa de hielo se desestabiliza lo contamos en el glaciar Thwaites.
El motor de los océanos
Cuando el agua del mar se congela, expulsa la sal. El agua que permanece debajo se vuelve más salada, más fría y más densa, y se hunde hasta el fondo. De este modo se forma el agua antártica de fondo, la más densa de todos los océanos, que se extiende por el fondo del Atlántico, el Índico y el Pacífico.
Ese hundimiento es uno de los motores de la circulación oceánica global, la gran cinta transportadora que reparte el calor por el planeta. Por eso lo que pasa en las aguas antárticas afecta al clima mucho más allá de la Antártida.
