Cada año, en la sede de la UNESCO en París, un jurado decide cuáles son los edificios más bellos del planeta. Y desde 2020 hay una categoría que suena rara hasta que ves las fotos: aeropuertos.
Se llama Prix Versailles, se falla desde 2015 y reparte títulos en ocho categorías —aeropuertos, campus, estaciones, instalaciones deportivas, museos, comercios, hoteles y restaurantes—. La lista de 2026 tiene siete terminales, y no está donde uno esperaría: hay dos en India, dos en Estados Unidos, una en China, una en Alemania y una en Camboya.
Lo llamativo es que ninguna de las siete es un aeropuerto de los que salen en las listas de siempre. No están Changi, ni Dubái, ni Heathrow. Son terminales nuevas, casi todas inauguradas en los últimos meses, y varias en ciudades que no aparecen en el mapa mental del viajero europeo.
Y hay un detalle que aquí interesa especialmente: en una de ellas firma un estudio de Madrid.
Lo esencial de un vistazo
- Siete terminales componen la lista de aeropuertos del Prix Versailles 2026. Tres de ellas recibirán además un Título Mundial más adelante en el año.
- India coloca dos, Guwahati y Bombay, algo impensable hace una década.
- Zaha Hadid Architects y Foster + Partners están en la lista, con un loto y un cesto trenzado respectivamente.
- Luis Vidal, arquitecto madrileño, participó en el concepto de la terminal de Pittsburgh. También dirigió la T4 de Barajas y firmó la T2 de Heathrow.
- El patrón común no es el lujo, es la identidad local: bambú en Assam, loto en Bombay, mimbre en Camboya, montañas en Pittsburgh.
Las siete terminales de la lista de 2026
| Aeropuerto | Ciudad y país | Arquitectos | Qué lo distingue |
| Guangzhou Baiyun T3 | Cantón (China) | Artelia y el Instituto de Diseño Arquitectónico de Cantón | Columnas en forma de flor y unos 10.000 m² de jardines interiores y exteriores |
| Fráncfort T3 | Fráncfort (Alemania) | Christoph Mäckler Architects | Trazado de calles y plazas; la primera galería de arte de edición limitada en un aeropuerto |
| Guwahati T2 | Guwahati (India) | Nuru Karim / NUDES | Bambú y orquídeas como referencia y un bosque interior bajo la cubierta |
| Navi Mumbai T1 | Bombay (India) | Zaha Hadid Architects | Columnas de loto y una cubierta en forma de pétalos |
| Techo | Nom Pen (Camboya) | Foster + Partners | Bóvedas trenzadas como un cesto y diseño pasivo de bajo consumo |
| Pittsburgh | Pittsburgh (EE. UU.) | Gensler y HDR con luis vidal + arquitectos | Cubierta ondulada inspirada en las montañas y 4.000 luces que imitan un cielo estrellado |
| San Diego T1 | San Diego (EE. UU.) | Gensler | Terrazas al aire libre y esculturas de medusas suspendidas del techo |
Vale la pena detenerse en tres de ellas.
El loto de Bombay
Navi Mumbai T1 es de Zaha Hadid Architects, y es probablemente la más reconocible de la lista. Las columnas imitan flores de loto y la cubierta se abre en pétalos, con vegetación repartida por toda la terminal. El loto no es un adorno elegido al azar: es la flor nacional de India.
Navi Mumbai es la ciudad satélite construida al otro lado de la bahía para descongestionar Bombay, y este aeropuerto es la pieza que la conecta con el mundo.

El cesto de Nom Pen
Techo, el nuevo aeropuerto de la capital de Camboya, lo firma Foster + Partners. Su cubierta son bóvedas trenzadas que remiten a la cestería tradicional jemer, y el edificio está diseñado para funcionar de forma pasiva: aprovechar la luz natural y reducir al mínimo el aire acondicionado en un país donde eso no es un detalle menor.
El bosque de Assam
La más sorprendente es Guwahati T2, en el estado indio de Assam, obra del estudio NUDES. Toma como referencia el bambú y las orquídeas de la región, y mete un bosque bajo la cubierta de la terminal.

Assam es una de las zonas más húmedas y verdes del planeta, y el edificio va de eso: no de importar un lenguaje internacional, sino de parecerse al sitio donde está.
El arquitecto madrileño que está detrás de media lista de aeropuertos del mundo
De los siete, el de Pittsburgh es el que más nos toca de cerca, aunque esté en Pensilvania.
Su nueva terminal la firman Gensler y HDR junto a luis vidal + arquitectos, el estudio que Luis Vidal fundó en 2004 y que tiene su sede en Madrid. En Pittsburgh figura como arquitecto de visión y concepto, es decir, de la idea de la que sale todo lo demás.
Y lo que sale es un techo. La cubierta ondula imitando el perfil de las montañas de los Apalaches que rodean la ciudad, y por dentro lleva cuatro mil luces que dibujan un cielo estrellado sobre la cabeza del pasajero.

Por qué su nombre aparece tanto en los aeropuertos
Porque lleva veinte años haciendo casi solo esto:
- Terminal 2 de Heathrow, la Queen’s Terminal. Es su proyecto más premiado: la primera terminal aeroportuaria del mundo con certificación BREEAM Excellent, y elegida mejor terminal del mundo en los premios Skytrax de 2018.
- Terminal 4 de Barajas, cuyo proyecto dirigió. La que usas si vuelas con Iberia desde Madrid.
- Terminal E del aeropuerto Logan de Boston, terminada en 2023.
Su estudio pasa hoy de los 180 arquitectos y tiene oficinas en España, Chile, República Dominicana y Estados Unidos.
Hay una frase suya que resume bastante bien por qué sus terminales funcionan: deberías poder llegar a tu avión sin necesidad de leer un solo cartel. Un aeropuerto bien diseñado se entiende con el cuerpo, no con la señalización.
Qué tienen en común, y qué dice eso de cómo viajaremos
Mira la lista entera y verás que el criterio no es el que era.
No gana el más caro ni el más grande. No hay mármol por todas partes ni tiendas de lujo como argumento. Lo que se repite es otra cosa.
Se parecen al sitio donde están
Bambú y orquídeas en Assam. Loto en Bombay. Cestería jemer en Camboya. Montañas de los Apalaches en Pittsburgh. Flores y jardines en Cantón, con diez mil metros cuadrados de vegetación repartidos por la terminal.
Durante décadas, los aeropuertos fueron el sitio más intercambiable del planeta: podías aterrizar en cuatro continentes distintos y no notar la diferencia entre una sala de embarque y otra. La lista de 2026 va justo en contra de eso.
Entra luz natural
Es el otro hilo que las cose a todas. Cubiertas acristaladas, patios, terrazas al aire libre —San Diego tiene terrazas abiertas, algo casi inédito después de un control de seguridad—. No es solo estética: la luz natural reduce el consumo, y en Camboya el edificio está diseñado expresamente para funcionar con el mínimo aire acondicionado posible.
Se parecen a una ciudad, no a un pasillo
Fráncfort T3 lo lleva al extremo: sus muelles y salas están organizados como calles y plazas, con materiales cálidos —piedra caliza del Jura, travertino— en lugar del blanco clínico de costumbre. Y ha instalado la primera galería de arte de edición limitada dentro de un aeropuerto.
Lo que esto significa para quien viaja. Un aeropuerto que se parece a su ciudad y entra luz por el techo no es solo más bonito: es más fácil de orientar y menos agotador en una espera larga. La belleza aquí no es un capricho arquitectónico, es lo que hace que tres horas de escala no se hagan eternas.
Los que todo el mundo nombra y no están en la lista
Si has llegado hasta aquí esperando ver Changi, Dubái o Estambul, no están. Y conviene explicar por qué.
El Prix Versailles no premia el mejor aeropuerto, premia la mejor arquitectura del año. Compiten edificios recientes, así que una terminal magnífica de hace quince años no entra por muy bien que funcione. Es un premio de arquitectura, no un ranking de servicios ni de puntualidad.
La foto que abre este artículo, por ejemplo, es del aeropuerto de Pekín-Daxing, que tampoco está en la lista de 2026. Lo hemos elegido a propósito: es de Zaha Hadid Architects, el mismo estudio que firma la terminal de Bombay, y enseña de un vistazo el lenguaje que ha acabado imponiéndose —cubiertas que fluyen, luz cenital, un espacio único en lugar de pasillos—.
Cómo se lee esta lista
- No es un ranking de calidad de servicio. Para eso están otros premios, como los Skytrax.
- Premia obra reciente, así que cambia mucho de un año a otro.
- Las tres ganadoras finales de los Títulos Mundiales se anuncian más adelante en 2026, de entre estas siete.
Y una observación que dice bastante de hacia dónde va el mundo: India coloca dos terminales entre las siete más bellas del planeta. Hace diez años eso habría sido impensable.
